La inaudita reforma del PLN para (no) reducir la deuda política


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Es parte del simpático show electoral de cada cuatro años. Con la campaña en ciernes, los diputados, de repente, se dan cuenta de que el monto de la contribución electoral para la campaña puede resultar muy alto, así que corren para tratar de reducirlo. Sin embargo, la propuesta que esta semana presentó el Partido Liberación Nacional (PLN), con el aval de otros partidos políticos, francamente se lleva las palmas por estar totalmente fuera de lugar.

Se trata de un tema que genera poco entusiasmo en la clase política. Según datos del departamento de Servicios Parlamentarios de la Asamblea Legislativa, del 2001 al 2013 se presentaron 19 proyectos relacionados con la deuda política. Casi un 90% se archivaron. Sin embargo, lo más significativo es que 18 se presentaron del 2001 al 2006. En los últimos siete años, solo ahora se vuelve a desempolvar este tema que incomoda, y pareciera que solo se legisla cuando hay problemas en los partidos para recibir recursos.

Ahora, esta propuesta del PLN, con al respaldo del PUSC, el Libertario, PASE (?) y los partidos cristianos es una reforma inaudita, que plantea una reducción tramposa (pide pasar del 0,19% del PIB a un 0,11%, pero es solo un transitorio; es decir, únicamente funcionaría para limitarlo al 2014. ¿Por qué esto, si se supone que el monto ya es elevado?) y en lugar de ello, abre la puerta para situaciones inconvenientes: plantea que las personas jurídicas puedan realizar contribuciones a los partidos. Es decir, en lugar de buscar la transparencia, podría fomentar la dificultad en encontrar quién es el que contribuye con los partidos, de disimular influencias y poner en la sombra los aportes particulares que favorecerían las diferentes candidaturas.

Esto ocurre cuando tres de los cuatro partidos principales de la pasada campaña  (el propio PLN, el Partido Acción Ciudadana y el Movimiento Libertario), enfrentan investigaciones del Ministerio Público por el manejo de los fondos en pasadas campañas. No se trata de un hecho aislado. También las campañas del del 2002  fueron al banquillo, cuando las denuncias de estructuras paralelas para eludir los controles no terminaron en sentencias por falta de normativa específica, al punto de que el entonces presidente del TSE, Oscar Fonseca, alegó en el 2004 que el Tribunal estaba atado de manos ante la normativa, y clamó por que se prohibiera todo financiamiento que no fueran los bonos.

Y en lugar de cerrar portillos, la reforma que apadrina el PLN permitiría explorar la posibilidad de abrirlos. El proyecto 8.765 presentado ante la Asamblea se promociona como una reducción de la deuda política, que además incrementa el financiamiento anticipado del 15 al 50% y autoriza que se reconozcan como gastos deducibles del impuesto de la renta donaciones equivalentes a diez salarios base.

Sin embargo, no es lo único. Quita responsabilidad a los partidos en partes del manejo de los recursos o su transparencia y lo traslada al TSE, elimina el requisito de que los partidos tengan que presentar garantías suficientes antes de recibir el financiamiento adelantado y lo limita a las elecciones municipales. Le eliminan responsabilidad al tesorero del partido de que debe avalar la exactitud de los datos de financiamiento que presente, y a los miembros de los comités ejecutivos de los partidos de realizar denuncias cuando se enteren de anomalías, y en diversos artículos que hablaban de "contribuciones, donaciones y todo tipo de aportes", propone dejar la redacción en "contribuciones". El proyecto no propone límites ni mejora controles y parece dejar la puerta entreabierta para uno de los males que han socavado la confianza: la dilución de la responsabilidad, jugar con el "a mi no me correspondía".

¿Puede haber una propuesta de legislación más inoportuna, que vaya en una dirección totalmente contraria a lo que demandan los hechos y los tiempos, y que solo ofrece a cambio una reducción muy reducida? Al final, es más un intento de obtener ventaja de quienes no leen las propuestas, dar la impresión de que se reacciona ante una inquietud popular, de pasar un gato por liebre y en lugar de reducir la deuda política, socavar algunos de los pocos avances que se venían gestando en esta materia.

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Poli-tica Mario Bermúdez

Periodista. Fue redactor de la revista Rumbo (1990-1997) y el periódico La República (1997-2003) en los que incursionó en la cobertura de temas políticos. Ingresó a EF en noviembre del 2003, en la sección de Economía y Política. Actualmente es editor de Economía, Política y Tecnología.

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