El lamento de Óscar Arias


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En una entrevista sobre su reacción por ser el mandatario mejor evaluado de los últimos 30 años, el expresidente Óscar Arias externó fuertes críticas contra la presidenta Laura Chinchilla, que más parecía un reclamo hacia su exvicepresidenta por haberse distanciado de él.

No me interesa en este post tratar de justificar a Arias o a Chinchilla, en una discusión que puede convertirse en un reclamo personal. Lo que me interesa es extraer algunos elementos, que pueden servir para entender el comportamiento de la clase política, y por qué estamos teniendo algunos problemas repetidos.

En esencia, el expresidente Arias hizo un "mea culpa" por haberla apoyado para ser Presidenta, para luego arremeter contra ella, indicando que no siguió ninguna de las políticas de su administración y se distanció de él. Alegó que tenía tres años de no hablar con ella, que nunca le pidió consejo y posteriormente remató, que había dicho muchas veces que ella no tenía claridad intelectual ni conceptual, y que su gobierno "son solo ocurrencias".

El primer elemento que no debería pasar inadvertido: no pareciera conveniente que desde la Presidencia se impulsen candidaturas, como Arias reconoce que ocurrió con Chinchilla, mientras él estaba en la silla presidencial. El mea culpa de Arias debería ser más allá de los resultados de una administración, y apuntar a un debate sobre la conveniencia de que desde Zapote se impulsen figuras. Que suela ocurrir no quiere decir que sea conveniente, porque desde el poder se tienen ventajas que no tienen otros aspirantes.

Segundo, Arias parece obviar que parte de los problemas de esta administración tienen raíces en la suya. El primer traspié de Chinchilla fue la caída de la reforma fiscal, un tema que por cierto Óscar Arias prometió en campaña que impulsaría, pero que después simplemente relegó... porque no había buen ambiente, en palabras de su entonces ministro de Hacienda Guillermo Zúñiga. También está administración ha tenido problemas con la herencia de la ampliación de la refinería con China, la concesión de la autopista a San Ramón, el caso de Crucitas, los conflictos de infraestructura en Limón... Esto no quiere decir que todos los problemas de Chinchilla se deben a Arias, ni que el expresidente solo legó conflictos. Simplemente, es una variable que no deberíamos ignorar. Y así como se debería tomar en cuenta lo que Arias heredó a Chinchilla, desde ahora debería ponerse sobre el tapete lo que Chinchilla heredará a su sucesor.

Tercero, tampoco deberíamos olvidar que en la administración Arias se gestaron propuestas sobre la marcha. Planes de combustibles, alimentos e incluso el Plan Escudo para enfrentar la crisis del 2009 se presentaron como esfuerzos integrados y de visión a largo plazo, cuando en la práctica funcionaron como iniciativas disperas que se presentaron juntas. El debate de las ocurrencias debería ser algo que trascienda el estilo de un mandatario, para llevarnos a repensar la visión de largo plazo en nuestro sistema político. Con horizontes de cuatro años, cada vez se recurre más a apagar incendios, a buscar atajos, porque los plazos institucionales parecieran cada vez menos eficaces.

Cuarto, si Arias impulsó a Chinchilla... ¿como ahora viene a decir que no tiene claridad intelectual? ¿Un puesto como Zapote, no requiere requisitos intelectuales? ¿O se trata de que pensó que era buena, porque esperaba que mantendría las políticas de su Gobierno y pediría sus consejos? ¿Cuál es la visión, cuáles son las prioridades de nuestros políticos? En este punto, es conveniente debatir si nuestra clase política está privilegiando el debate, la discusión franca, o si está destacando cada vez más una fidelidad, en la que el disenso se ve como un desaire.

Ahora el expresidente Arias toma cierta distancia de sus declaraciones, que casi parecían un desahogo. Esto puede quedar en lo anecdótico, en la forma en que evolucionan o se deterioran las relaciones del Nobel con la Presidenta. Empero, para el sistema político costarricense, varios de estos aspectos deberían trascender lo personal y servir para propiciar un debate constructivo.

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Poli-tica Mario Bermúdez

Periodista. Fue redactor de la revista Rumbo (1990-1997) y el periódico La República (1997-2003) en los que incursionó en la cobertura de temas políticos. Ingresó a EF en noviembre del 2003, en la sección de Economía y Política. Actualmente es editor de Economía, Política y Tecnología.

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