¿Presenciamos el ocaso del arismo?


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Todavía faltan unos cuatro meses para la elecciòn interna del PLN, pero el panorama se puso muy empinado para el precandidato Rodrigo Arias, ante el poco tiempo que falta y la diferencia en favor del alcalde de San José, Johny Araya, en las mediciones de opinión pública. De mantenerse esta tendencia, podríamos estar ante el ocaso del arismo, un movimiento más personalista que de dirigencia, pero que generó una fuerte polarización de Costa Rica.

En un país donde el tema de apertura de monopolios estatales tocaba las fibras íntimas, el arismo llegó a representar la voz que clamaba por abandonar esta postura y abrazar el mercado. Para los defensores de esta tesis, se convirtió en una corriente modernizadora, que lograba sacar al país de un estatismo fosilizado. Para los opositores, fue la punta de lanza de la ofensiva contra un modelo "a la tica", para imponer una visión que venía desde afuera.

El arismo fue, en todo caso, una tendencia que logró mantenerse invicto en las urnas del país en sus pruebas en las urnas hasta la fecha. Óscar Arias derrotó en 1985 al favorito de la cúpula Carlos Manuel Castillo, quien tenía el respaldo de los jerarcas José Figueres y Daniel Oduber. (de ahí el lema de esa elección interna: sin muletas y sin padrinos). Posteriormente, en el poder, Arias logró que el Plan de Paz empezara a desmilitarizar una convulsa Centroamérica, si bien hay que reconocer el aporte de los otros presidentes del área, sin cuyo aporte la región se hubiera incendiado. Pero al final, el Nobel de la Paz en 1987 le dio el espaldarazo a Arias, que en el 2006 volvió a triunfar, aunque en esta ocasión debió sufrir primero en la Sala IV (que inicialmente rechazó la legalización de la reelección, y luego la avaló) y ante Ottón Solís, al que solo pudo superar en 18 mil votos, a pesar de que el expresidente había llegado a gozar de niveles de simpatía de un 80%, entre los más altos del país.

Sin embargo, la victoria más importante para Arias fue en ese segundo período, cuando de nuevo tuvo que echar todo su prestigio al asador para lograr la aprobación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (Cafta). Con esto logró, después de casi 20 años, la ruptura del monopolio de telecomunicaciones en manos del ICE por la que había luchado.

Asi que el arismo lucía invicto, y mantuvo su vigor cuando en los recientes procesos internos del PLN, se apoderó prácticamente de toda la estructura, casi sin oposición. Y dejó en la Silla Presidencial a su ungida, el delfín de Óscar Arias, su vicepresidenta Laura Chinchilla, que evitó que Ottón Solís llegara a Zapote. El arismo estaba en su apogeo y para algunos, solo restaba esperar el paso del tiempo para que Rodrigo se convirtiera en el tercer representante consecutivo del arismo en llegar al poder. Pero empezaron a presentarse fisuras, relacionadas con el desgaste y la forma del arismo. El distanciamiento entre Chinchilla y los Arias cada vez se hizo más visible, y la larguísima precampaña de Rodrigo Arias empezó a desgastarlo. Salir tan temprano lo exponía a los dardos de sus adversarios, y hacía que se le pegaran los tropiezos de la administración, sin contar con sus ventajas.

El problema para la sobrevivencia del arismo como fuerza política radica en su caràcter personalista, firmemente anclado en la figura del expresidente Arias. Aunque su hermano Rodrigo ha estado siempre a su lado, es evidente que el protagonismo y el Nobel de la Paz le han dado a Óscar Arias un respaldo que no se hereda automáticamente a su hermano Rodrigo. Esto tiene sus problemas para una tendencia que ha sido protagonista de una intensa polarización: Rodrigo no recibe la simpatía que captaba su hermano, pero si enfrenta el lastre de las críticas hacia "los Arias".

Todavía quedan varios meses para la campaña interna del PLN, y apenas se trata de la primer campaña de Rodrigo Arias, pero la polarización asociada a su apellido podría dificultarle nuevas incursiones a Rodrigo Arias. Y mientras tanto Óscar Arias parece moverse hacia lo que fue su posición con respecto al PLN de 1986 al 2006: una participación discreta. Si eso se mantiene, el arismo, fiel a su condición personalista, dejaría de mostrarse como tendencia, para mostrarse más cerca de lo que fue: un movimiento asociado a la figura del expresidente, antes que una estructura o una visión ideológica.

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Poli-tica Mario Bermúdez

Periodista. Fue redactor de la revista Rumbo (1990-1997) y el periódico La República (1997-2003) en los que incursionó en la cobertura de temas políticos. Ingresó a EF en noviembre del 2003, en la sección de Economía y Política. Actualmente es editor de Economía, Política y Tecnología.

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