Ottón Solís echa gasolina a un PAC en llamas


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El Partido Acción Ciudadana (PAC) da la impresión de estar en pleno incendio, como nunca en su reciente historia, y su líder y fundador Ottón Solís pareciera estar aumentando el fuego, en lugar de ayudar a apagarlo.

El partido que se fundó para construir una alternativa a la política tradicional en el 2000 y levantar una bandera ética, enfrenta la posibilidad de un escándalo moral y legal sin precedente para sus filas. Puede ser un golpe bajo la línea de flotación de la agrupación, ya que si las indagaciones de la campaña de la Fiscalía terminan en sentencias, la divisa rojiamarilla no tendría autoridad para seguir manteniendo el discurso que es su misma esencia.

No es la única situación complicada, algo que ya mencionamos antes en este blog. El partido debe escoger candidato presidencial, por primera vez sin la participación de Solís, quien era la escogencia automática, y de paso definir si se incorpora a una coalición opositora al PLN. Todo esto luego de su peor resultado en las urnas en el 2010 (16,9% del padrón electoral, luego de un 25% en el 2006 y un 17,5% en su debut, en el 2002) y sin liderazgos consolidados: el anterior precandidato Román Macaya se retiró de una nueva aspiración; Epsy Campebell no ha sido visible en los debates del partido; y los precandidatos confesos Luis Guillermo Solís, Juan Carlos Mendonza y Claudio Monge tienen una exposición muy corta ante el público para ser considerados todavía pesos pesados.

Ante este panorama, Ottón Solís, luego de declinar una cuarta aspiración presidencial, lucía como el hombre que debía construir puentes entre sectores y apagar incendios. Cuando un partido político se encuentra en crisis, requiere de liderazgos que sean capaces de unir voluntades, negociar y construir.

Empero, Ottón Solís ha sido mas bien una brasa más. Cuando la fracción negoció una coalición opositora en la Asamblea que permitió ganar la presidencia legislativa, descalificó a sus compañeros de partido. Dinamitó continuamente las posibilidades de una coalición electoral, mientras eso se exploraba en el partido. Negoció por su cuenta un acuerdo fiscal con la presidenta Laura Chinchilla, acorde con la posición del PAC en campaña, pero que contradecía el discurso que la bancada había asumido. Renunció al Comité Político del PAC porque sus propuestas no ganaban, en lugar de buscar consensos. Y propuso que el partido no participara en las próximas elecciones en caso de que se concrete una sentencia contra el partido. ¿Esto les recuerda algo? Rafael Ángel Calderón Fournier alegó que no participaría en política, en caso de ser condenado, cuando fue llevado ante los tribunales. El mismo Calderón que Ottón Solís considera descalifica al PUSC para negociar una coalición.

No se trata de que Ottón Solís deba callar sus opiniones y limitarse a bajar la cabeza. En su trayectoria, se caracterizó por ser un rebelde de la política, un dirigente incómodo que no se amoldaba al status quo y desafiaba a estructuras que pedían acomodos y obediencia. No va a cambiar su forma de ser por una crisis coyuntural del partido que fundó. Pero es conveniente preguntarse si en este momento, el PAC requiere de un rebelde o de un conciliador. El PAC enfrenta su peor crisis y está en llamas. Acaso se está jugando la credibilidad, acaso se está jugando su vida. ¿Habrá quien apague este incendio?

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Poli-tica Mario Bermúdez

Periodista. Fue redactor de la revista Rumbo (1990-1997) y el periódico La República (1997-2003) en los que incursionó en la cobertura de temas políticos. Ingresó a EF en noviembre del 2003, en la sección de Economía y Política. Actualmente es editor de Economía, Política y Tecnología.

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