Por:  17 abril, 2013

Crecen las dudas bien fundamentadas sobre la posibilidad de que el domingo pasado hubo fraude en la elección presidencial de Venezuela: El rechazo de las autoridades a que haya un recuento (algo que inicialmente aceptó Nicolás Maduro) a pesar de lo cerrado del resultado, la destrucción de los votos al día siguiente para imposibilitar cualquier auditoría, la proclamación de Maduro como ganador por parte del Consejo Nacional Electoral sin siquiera esperar a que se contaran los votos del exterior, el hecho de que al CNE le tomara cinco horas anunciar los resultados a pesar de que desde mucho antes tenía la información de casi la totalidad de las mesas escrutadas. Y el discurso de victoria de Maduro, donde el heredero de Chávez parecía más preocupado por convencer a sus seguidores de que en verdad había ganado.

Por donde quiera que se le mire, las irregularidades, y con ellas las dudas, sobre todo el proceso y su resultado abundan. Y aún así el lunes en la mañana el gobierno de Costa Rica corrió a felicitar a Nicolás Maduro como el ganador de los comicios. No solo eso, el comunicado de la Cancillería resaltó "las condiciones que permitieron llevar a cabo unos comicios en los que el pueblo venezolano ha podido expresarse". ¡Vaya insulto a la oposición democrática venezolana!

Desde entonces, Maduro ha prohibido las manifestaciones en su contra, ha tratado de criminales y fascistas a quienes no reconozcan su triunfo, y ha pedido a la Fiscalía de su país que procese al candidato rival Henrique Capriles y se dispone a ponerlo en prisión. En la Asamblea Nacional, el presidente de dicho órgano, Diosdado Cabello, se niega a darle la palabra a los diputados de oposición que no reconozcan el triunfo de Maduro (ver el vídeo), al tiempo que diputados oficialistas agreden fisicamente a los de oposición. Mientras tanto, las protestas ya suman 7 muertos y docenas de heridos.

Ante todo esto, el gobierno de Costa Rica le da un espaldarazo al gobierno de Maduro con su inoportuna felicitación. Como costarricense, me averg ü enzo profundamente y le pido disculpas a los demócratas venezolanos que están tirados en las calles defendiendo sus libertades por el aberrante apoyo de mi gobierno a su régimen ilegítimo.

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