Por:  3 septiembre, 2014

El panorama que presentó el presidente Luis Guillermo Solís en su informe de 100 días fue desolador: tenemos un Estado altamente desordenado, corrupto e ineficiente. "Tétrico", fue el término que empleó Álvaro Murillo de La Nación para describir el cuadro que pintó el mandatario. Ante esta triste pero cruda realidad, la interrogante que tenemos como ciudadanos es: ¿queremos más o menos de ese Estado? Con su presupuesto para el 2015, Solís ya dio su respuesta: quiere más, mucho más.

No debería sorprendernos. El presidente es un hombre de izquierdas. En campaña dijo creer que "el Estado debe ser tan grande como sea necesario para manejar de forma eficaz y transparente la economía". Su visión de mundo es propia de los socialdemócratas de los sesenta y setentas, nada más que condimentada con selfies y cimarronas. En el "Mundo PAC", el Estado corrupto e ineficiente que nos presentó el mismo Solís el jueves pasado puede ser transparente y eficaz tan solo si ponemos a la gente correcta al frente de las instituciones. Esta es la Ruta de la Alegría que quita el pecado del Estado, dichosos los llamados a la olla de carne...

Para los liberales la realidad es menos divina. No existen dichos arcángeles a los cuales podemos confiarles tantos recursos y tanto poder. El ser humano es imperfecto y corrompible por naturaleza, y estas características salen a flote cuando uno le entrega poder a alguien. "El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente", dijo Lord Acton. "Uno no conoce a alguien hasta que le llega a dar poder", reza otro dicho. En lugar de fortalecer aún más un Estado que da muestras de elefantiasis y corruptela, la solución parte por reducir su tamaño. ¿Que el presidente del INCOP tenía una casa de playa de lujo? Cerremos el INCOP, que no se justifica cuando el principal muelle del Pacífico está concesionado y el MOPT cuenta con una Dirección de Puertos. ¿Qué hacer ante un CNP que deja pérdidas multimillonarias? Pues ciertamente no inyectarle ¢2.000 millones adicionales. ¿Alquileres de lujo para ministerios de Vivienda y Condición de la Mujer? Preguntémonos si en verdad se necesitan esas burocracias. Y así podemos ir por las casi 300 instituciones que tiene el Estado costarricense.

Pero el enfoque del presidente Solís es otro, y su presupuesto lo dejó muy claro. Estas son 10 cosas que usted debería saber sobre este:

  1. Excluyendo el pago de intereses, el gasto del Gobierno Central aumentará en un 12,9% con respecto al plan de gastos de este año.
  2. Si tomamos una inflación proyectada del 5% (rango superior de la meta de inflación del BCCR), el crecimiento del gasto (excluyendo pago de intereses) en términos reales será del 7,9%.
  3. Según el programa macroeconómico del BBCR, la tasa de crecimiento de la economía el próximo año será de 3,4%. Es decir, el gasto del Gobierno Central crece 2,3 veces más rápido que el ritmo de la economía.
  4. La proyección del déficit fiscal para el próximo año ya no será de 6,6% del PIB, sino del 6,7% del PIB. Es decir, en lugar de reducirlo, el nuevo gobierno está ensanchando la brecha.
  5. El gasto del Gobierno Central como porcentaje del tamaño de la economía sería de 20,8%. Según el presupuesto de este año, en el 2014 dicha cifra sería 20,1% del PIB. En el 2007 era del 14,9% del PIB.
  6. Como porcentaje de la economía, el tamaño del Gobierno Central ha aumentado en un 40% desde el 2007. ¿Siente usted que la calidad de los servicios ha aumentado de la misma manera?
  7. Recordemos que estos números son solo del Gobierno Central. Si incorporamos gobiernos locales, órganos desconcentrados, instituciones descentralizadas (no empresariales), la cifra es muy superior. Por ejemplo, si bien el gasto del Gobierno Central en el 2013 representó un 19,6% del PIB, el gasto del Gobierno General Consolidado fue de 28,1% del PIB. Y esto no incluye a empresas pública no financieras.
  8. Por cada ¢1.000 que el gobierno gastará en el 2015, ¢470 los tendrá que pedir prestado. En el presupuesto del 2014 ese monto era ¢420. Es decir, el ritmo de endeudamiento aumenta.
  9. El endeudamiento del Estado para el 2015 alcanzaría un 63,6% del PIB. En el 2008 era un 39%.
  10. En tan solo 7 años, la deuda pública como porcentaje del PIB habrá aumentado un 63%.
Los fríos números nos dejan claro que la Ruta de la Alegría es sinónimo de ruta del despilfarro e incontinencia fiscal. El presidente Solís trata de barnizar esto recurriendo a la demagogia. Ayer en una serie de tuits indicó que el rumbo de su gobierno es "volver hacia el Estado Social de Derecho, la inclusión y la solidaridad". Es el viejo truco político: hacer gárgaras con la palabra "social" y contar con que la gente se continúe persignando ciegamente ante esos conceptos sin llegar a cuestionarse qué hay detrás de ellos: más subsidios y transferencias a grupos acomodados de la sociedad.

El discurso de los 100 días debemos verlo como un parteaguas ideológico. Ante este desastre de Estado que tenemos: ¿usted quiere más o menos?

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