Por: Emilio Zevallos 18 julio, 2012

Conocí la obra de Covey alrededor del año 98 cuando era profesor en el TEC de Monterrey en México. Era “lectura obligatoria” de aquel entonces. Y se quedó como obligatoria. Covey no solo ha sido un pensador de avanzada en el tema del liderazgo, sino una persona que supo entender los mensajes de su entorno, aprender de ellos y transmitirlos a quienes tuvimos la suerte de verlo en sus conferencias, convirtiendo sus aprendizajes en lecciones de vida.

Más allá de la intertemporalidad de los 7 Hábitos, el mensaje con el que me quedé es que el progreso de la persona pasa por entenderse a sí mismo, saber adónde dirigirse y empezar a caminar por la senda hacia ese objetivo. La victoria privada pasa por la proactividad alrededor de la meta.

El otro gran mensaje de Covey es el saber escuchar. Algo que parece tan sencillo pero que es tremendamente complicado. La escucha activa es un elemento central del liderazgo, por eso hay muchos gerentes y pocos líderes. Quien sabe escuchar activamente va integrando personas a sus ideas, e involucrándolas en sus proyectos; va construyendo equipo.

Una lamentable pérdida no solo para el “management”, para las personas que queremos ser mejores personas.

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