Por: Emilio Zevallos 8 noviembre
Recorrido por el Registro Nacional, en Zapote, para observar el movimiento en filas y trámites. Fotos: Mayela López
Recorrido por el Registro Nacional, en Zapote, para observar el movimiento en filas y trámites. Fotos: Mayela López

No hay que pensar demasiado para identificar el valor para empresas, Estado y sociedad de contar con trámites simples y expeditos. De ahí la importancia de que en todos los ámbitos de la administración pública, los tramites sean sencillos y no costosos.

Hace algunos días estuve haciendo unas visitas de campo para valorar varios proyectos que estamos evaluando. Varios de ellos tienen que ver con simplificación de trámites. Lo bueno de la experiencia fue la posibilidad de interactuar con los protagonistas de los procesos; conocer de primera mano su percepción del proceso y sus posibles resultados. Al mismo tiempo, conocer de su propia voz las limitaciones que señalan y la apreciación de las mismas.

Hablamos de los procesos de simplificación en Pacifico Central, donde al menos tres trámites de interés empresarial están siendo simplificados para finalmente ser atendidos en un solo punto (eliminando visitas a otros establecimientos públicos).

El lado positivo del asunto es que en la gran mayoría de los casos, el proceso de simplificación de trámites se ve con entusiasmo y optimismo, por lo que implica en términos de trabajo, pero también de esfuerzo por parte de los empresarios. Sin embargo, lo –positivamente- sorprendente del caso es como uno de los resultados del proceso tiene que ver con otros ámbitos de la administración pública que van más allá de la pura simplificación.

Conversando con los funcionarios ediles, el trabajar con otras áreas de la municipalidad les ha permitido salir de sus propias “islas” de trabajo y ha mejorado la comunicación entre departamentos y con ello la colaboración.

Varios de los involucrados señalaron que el proceso les ha permitido conocer el trabajo de sus compañeros en la municipalidad, de interactuar más con ellos y de –finalmente- tener aliados en otras áreas de la administración que terminan facilitándoles el trabajo en muchas áreas. Esto mismo se señaló en el ámbito extra-municipal donde funcionarios de otras instituciones visualizaron el proceso de simplificación como una oportunidad de interactuar con las municipalidades, conocer más su trabajo y a la vez poder construir otros espacios de colaboración a partir de este proceso.

Varias de las consecuencias favorables del proceso han sido la mejora en el trabajo en equipo, en la comunicación entre las diferentes áreas de las municipalidades y el romper con el formato de islas que compiten entre sí.

Por supuesto, no todo es felicidad. Pero es muy importante visibilizar que la mejora para el empresario, de un trámite más sencillo, sin tantas vueltas, y menos costoso (porque dejan de solicitar documentos que ellos mismos pueden conseguir por otros medios), tiene también consecuencias favorables para el municipio como la mejora en el trabajo en equipo y la comunicación. Lamentablemente también encontramos quienes ven trabas en todos los procesos, proyectando complicaciones en los trámites simplificados. Afortunadamente son los menos.