Por: Ligia Olvera 31 julio, 2012

Estoy sentada mirando fotos de un viaje. Las memorias que rescatan las imágenes son tesoros imborrables de los protagonistas.

Viajar para mí es una forma de zambullirme en otra realidad y tomar perspectiva.

Los olores, sabores, imágenes, percepciones, costumbres, idiosincrasias, modelos mentales que encontramos como “nuevos” o “distintos” en los viajes, en contacto con los propios, hacen que las vivencias sean intensas y generen, si nos lo permitimos, reflexión, aprendizaje e incluso, cambio interno.

A mi me gusta mucho viajar, viajar con quien quiero, para aprender juntos y crear memorias, es de lo que más disfruto hacer en la vida.

Esta semana emprenderé una aventura con mis dos pequeños hijos. Es un viaje que se trata de disfrutar y estar juntos, pero también de ganar perspectiva viendo realidades contrastantes y muy distintas a las propias.

El viajar es una aventura y genera un vínculo grande, fuerte y especial entre quienes la comparten.

Viajar, es una oportunidad para dejar la rutina y la inercia cotidiana, en todo, en cómo venimos viviendo, en cómo manejamos las relaciones. Y nos permite ver nuestra vida bajo una distinta perspectiva.

Sacar el tiempo para viajar es complejo. Siempre hay trabajo, siempre hay pendientes, siempre hay límites de entrega, emails, cuentas. En realidad, nunca es un buen momento.

Leía en el libro Thirty Lessons for Living, que las personas mayores recomiendan viajar más a los más jóvenes y ante duda de si gastar la plata en un viaje o en una reparación que se puede posponer en la casa, los años les han enseñado, que es mejor dar prioridad al viaje. La salud y las condiciones físicas, hacen que la posibilidad del viaje vayan disminuyendo con el paso del tiempo.

Hay personas que nunca conocieron Europa porque lo pospusieron al punto que la muerte les sorprendió.

¿Cuál es en su caso “el viaje a Europa” pospuesto?

Así que, hacer el alto y tomarse el tiempo para viajar, yo creo que vale la pena.

Hay viajes en mi vida que me han marcado y me han hecho cambiar de rumbo en la vida.

Por un viaje tomé la decisión de terminar una relación (hace como 20 años) poco fructífera. Antes del viaje, no lograba tener la claridad mental para ver toda la situación en su justo tamaño y proporción.

El viajar me hizo tomar la decisión de cambiar de residencia permanente.

Un viaje me motivó a escribir este artículo hace años. Dicho artículo tuvo buena acogida, por lo que se me invitó a escribir este blog.

Hoy, escribir, es pieza importantísima de mi vida.

Es interesante mirar atrás y reconocer como el compartir en este foro mis pensamientos, reflexiones, ideas o preocupaciones, inició con un viaje a Asia.

Por todos y cada uno de los viajes de mi vida me siento muy privilegiada y agradecida …