Por: Ligia Olvera 26 febrero, 2013

Por qué Sí contratar una Empleada Doméstica.

Gabriela Mayorga escribió la semana pasada en El Financiero, sobre cómo no hace mucho sentido económico contratar empleadas domésticas para lavar baños, platos, ordenar, etc. por el costo financiero que dicha contratación representa tomando en cuenta los requisitos que impone la ley en nuestro país.

Una arista que falta analizar en la pieza de Gabriela, es la decisión a largo plazo de contratar una empleada doméstica cuando se trata de cuido a tiempo parcial de niños porque los padres trabajan fuera del hogar, porque el salario de ambos es imprescindible para satisfacer las necesidades familiares y porque no hay nadie en la familia extendida (tíos, abuelos, primos, etc.) que pueda cuidarlos.

En esos casos ¿cómo se hace el análisis económico de contratar o no una empleada? ¿Cuáles son las opciones disponibles? Desde mi punto de vista, el análisis no debiera hacerse solo en el hoy, sino también en el mediano y largo plazo.

Hay familias que, haciendo el análisis económico del costo de cuido de niños, llegan a la decisión de que es mejor que uno de los dos renuncie a su trabajo para ahorrarse el costo de un personal doméstico porque el salario de uno de los dos es bajo o porque un gran porcentaje del ingreso familiar se va en este gasto. Sobre todo en el caso de las familias jóvenes cuyas carreras se encuentran en etapas incipientes.

Cuando no hay patrimonio familiar acumulado, no hay seguros de vida y ambos cónyuges disfrutan de tener un empleo remunerado, prescindir de uno de los dos ingresos, aunque un salario se vaya casi en pagar la doméstica, puede no ser una buena decisión a largo plazo porque pone en una situación de vulnerabilidad económica a la familia.

¿Qué pasa si el cónyuge que mantiene a la familia enferma o muere y no tiene un seguro de invalidez o de vida y no tienen un patrimonio acumulado que los mantenga por años?

¿Cuál es la viabilidad de interrumpir una carrera profesional y volver a reactivarla? La probabilidad de retomar una carrera está inversamente relacionada al tiempo que esta se interrumpe.

Si la familia se desintegrara, ¿cuáles serán las condiciones del cónyuge que dejó de trabajar por cuidar a los niños de ambos? Eso debe hablarse, analizarse y pactarse antes de tomar la decisión familiar de depender de un solo ingreso.

Si bien el costo o gasto de mantener una empleada doméstica como dice Gabriela, es cada vez más alto, hay casos de familias en las cuales el análisis de pagar una empleada doméstica debiera verse como una inversión y no como un gasto.

Con el tiempo ese gasto puede representar una fracción cada vez menos significativa del ingreso familiar además de que los niños crecen y la dependencia de tener contratar alguien para el cuido de los hijos, baja.

Los niños crecen, las carreras progresan, la vida sigue, lo que hoy luce difícil con trabajo, esfuerzo y disciplina, se supera. Puede ser que la dependencia con la empleada dure solo un periodo de tiempo, nada más.

Enfermedad, muerte, divorcio, despidos, son parte de la vida. No hay nadie inmune a los mismos, decidir dejar de trabajar es una decisión radical.

Dejar el trabajo no es una decisión fácil. La mayor parte de las personas que deciden dejar sus trabajos para cuidar a sus hijos y que en realidad necesitan su salario, lo encuentran como una decisión muy difícil. La gente invierte tiempo y dinero en desarrollar una carrera, y para muchos profesionales, el trabajo es parte de la identidad personal.

Antes de tomar una decisión tan radical como abandonar su trabajo medite en una solución intermedia.


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