Por: Ligia Olvera 28 noviembre, 2016
Imagen de Noé Arias
Imagen de Noé Arias

“El que busca fallas las encontrará en el paraíso”. Henry David Thoreau.

Supongo que usted conoce a alguien que siempre está buscando problemas o fallas reales o potenciales en cada situación o persona que se le presenta. Es el que siempre ve el punto negro en la hoja blanca, ese punto que el resto de las personas no siempre logramos identificar.

Ese tipo de personas viven experimentando emociones poco agradables: enojo, frustración, ansiedad, etc. Su disposición mental puede protegerlas de preveer lo que está mal o podría venir mal, pero a tal extremo, que no disfrutan la vida y le quitan la paz a quienes tienen cerca.

La vida no es fácil para nadie: de acuerdo a la investigación la mitad de la población en el mundo experimentará, al menos, un evento grande serio o traumático como una enfermedad, muerte, despido o divorcio (y algunos experimentaremos no uno sino varios). Sin embargo, aún así, siempre tenemos la opción de escoger como enfrentar la vida: como el que busca fallas o el que busca oportunidades o ventajas.

Esta decisión impactará nuestra salud física y mental, además de nuestro nivel de satisfacción con la vida. Es lo que dicen los psicólogos que se han dedicado a estudiar el tema de la resiliencia ante la adversidad en relación con la felicidad y satisfacción con la vida. (Tal Ben Shahar, Martin Seligman, Sonja Lyumobirsky).

Le compartiré algunas historias para ilustrar el tema:

Dicen que un par de comerciantes fueron a Africa a buscar cómo vender zapatos, que el primero, vino diciendo que en Africa el negocio estaba muerto porque nadie usaba zapatos, el segundo apareció feliz, diciendo que se harían millones porque nadie usaba zapatos y el mercado estaba virgen para explotarlo.

Conozco a alguien que minutos luego de obtener un aumento salarial importante merecido y no solicitado, entra en una gran frustración al hacer una comparación injusta con amigos y conocidos, injusta porque ni el tipo de trabajo, organización ni experiencia requerida son equivalentes.

Estamos saliendo de una semana muy dura para Costa Rica. Podríamos quedarnos viendo la ola de destrucción, pérdidas humanas y materiales y la falta de solidaridad o servicio de algunos.

O, podemos volcar nuestra atención a las donaciones en tiempo, especie, o monetarias que el país está recaudando. Nos tomará mucho para levantarnos y recuperarnos de la tormenta, pero el sol va saliendo y quienes estamos menos golpeados, estamos volviendo la cara y la mano, hacia los hermanos necesitados.