Usted, ¿qué tan frecuentemente piensa en lo positivo de su día? ¿logra ver cómo de algo negativo hay consecuencias positivas?

Por: Ligia Olvera 19 agosto, 2015
Foto: Deborah Shane/Blog
Foto: Deborah Shane/Blog

“Pensar todos los días, en la noche, en lo que salió bien en el día, es un buen ejercicio para aumentar nuestros niveles de felicidad”. Martin Seligman

¿Qué salió bien hoy en mi día? Les pongo el ejemplo del pasado domingo en mi caso. La idea es que usted haga este ejercicio por varios días seguidos y logre ver el impacto en su nivel de satisfacción y felicidad. Los estudios señalan que esta disciplina diaria sí funciona.

- Dormí muy bien. Soy dormilona y no dormir bien me pone de mal humor, cuando duermo bien, me levanto feliz.

- Pude hacer ejercicio tranquila. No siempre tengo la energía, el tiempo o la disposición para ejercitarme, hoy logré hacer ejercicio a mi ritmo, y eso salió muy bien.

- Logré tener una conversación que me conmovió positiva y profundamente. Unos minutos me conmovieron mucho.

- Alguien hizo algo ordinario parecer extraordinario. Con una sonrisa, sentido del humor y actitud de servicio, una persona quien me atendió hoy me hizo sentir agradecida de contar con su presencia.

- Mis adolescentes se despertaron a desayunar conmigo felices y con buena actitud.

- Logré hacer una siesta…. Amo las siestas.

Y podría seguir…

La tarea anterior, está fácil. Es cosa de acordarse y hacerla.

Una tarea un poquito más compleja pero importante para desarrollar resiliencia frente a la adversidad, consiste en pensar en los eventos cotidianos que no salieron tan bien y cómo pudieron, luego de arrancar mal, impactar positivamente al final.

Aquí van un par de vivencias mías.

- Tuve una discusión con mi hijo que desarmó un teclado en mi oficina y lo dejó inservible. Luego de una conversación con él, que no inició bien (yo estaba muy brava), logramos los dos entender por qué lo hizo, el ordenó el desorden y juntos terminamos la conversación contentos y con un abrazo.

- Uno de mis hijos, el más callado respecto a sus cosas, recibe un reconocimiento académico. Yo, no recibo el correo de la ceremonia de entrega a tiempo (la escuela escribe mal mi correo electrónico) y por tanto, cuando me entero, le digo a mi hijo que no podré asistir, que tengo una reunión de trabajo programada hace semanas. Me pide que haga todo lo posible por ir, que para él es importante que yo esté ahí. Lo anterior no es lo usual en él y me alegra. Lo que me hace muy feliz y acomodo mi agenda para ir.

Es un ejercicio simple de entender, pero difícil de realizar. Sin embargo, su práctica permite -según profesor Rajagopal Raghunathan – aumentar los niveles de felicidad pese a las circunstancias adversas cotidianas.

El profesor Raghunathan, quien enseña mercadeo en la Universidad de Texas, afirma, basado en su investigación sobre el tema de la felicidad, que los seres humanos tendemos a magnificar las consecuencias negativas de las situaciones desagradables que experimentamos y que, la práctica de reencuadrar los eventos bajo una luz positiva desarrolla resiliencia.

Y usted, ¿qué tan frecuentemente piensa en lo positivo de su día? ¿logra ver cómo de algo negativo hay consecuencias positivas?

El desarrollo de la resiliencia ante la adversidad, es una de las competencias más importantes de los líderes de hoy. Como padres, modelar resiliencia, es un regalo para nuestros hijos también.