Es hora de sacarle el jugo a la inversión extranjera


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Si Costa Rica decidió incursionar en la apertura comercial, con una serie de tratados comerciales, tiene que hacerlo bien. No solo ofreciendo el país para las inversiones externas, sino aprovechando la presencia de las multinacionales para que las empresas locales les saquen el jugo y se encadenen en el comercio mundial.

Hay que fortalecer las capacidades productivas costarricenses.

Hace cerca de 30 años, el país inició ese proceso de abrirle las puertas a las multinacionales para que vinieran a invertir, generaran nuevos negocios, empleo especializado y aumentaran la plataforma de las exportaciones.

Esto se ha logrado. Costa Rica recibió, el año pasado, la suma de $2.682 millones en Inversión Extranjera Directa (IED), el más alto en la historia. Un 15% por encima del 2012.

Sin embargo, el Estado y el sector privado han quedado debiendo en las políticas comunes para aprovechar esa plataforma y lograr que las pequeñas y medianas empresas locales (pymes) puedan aprender de las multinacionales y exportar como ellas, o ser proveedoras de lo que necesitan para exportar indirectamente.

Hay un divorcio entre las empresas que vinieron a operar acá y las firmas cuyos dueños son costarricenses. Es una brecha que hay que cerrar a como dé lugar.

Y es que ha faltado una estrategia integral con apoyo de distintos sectores, con políticas que tengan que ver con el aumento de la calidad productiva de esas compañías locales, el acceso a la tecnología, el logro de los estándares exigidos a nivel global y el apoyo financiero para su crecimiento.

Las administraciones anteriores han hecho sus esfuerzos para ir trabajando en esta tarea, pero aún falta más y eso convierte al tema en una de las prioridades para la administración del presidente Luis Guillermo Solís Rivera.

Una buena señal fue la brindada recientemente por el nuevo ministro de Comercio Exterior, Alexánder Mora y el gerente de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer), Jorge Sequeira, quienes entregaron al mandatario el Plan Nacional de Encadenamientos. El objetivo principal es lograr una articulación interinstitucional que trabaje precisamente en estos temas.

Datos del Ministerio de Comercio Exterior (Comex) dan cuenta de que en compras hechas por empresas de zonas francas a los suplidores locales, se pasó de contabilizar 961 empresas en el 2001, a 7.922 en el 2011.

El monto total de compras por parte de las empresas del régimen de zona franca, pasó de $482 millones en el 2006 a $2.029 millones en el 2012, es decir, creció 320% en seis años.

No obstante, ese encadenamiento debe consolidarse y una muestra de eso es Intel, que decidió cerrar parte de sus operaciones en el país y llevarlas a Asia donde ha creado eslabonamientos más fuertes, lo que no logró acá.

En el país existe la Dirección de Encadenamientos Productivos de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer), pero trabajan con las uñas: son 7 funcionarios y un presupuesto de $300 mil.

Según datos brindados por Velia Govaere, el abandono de las pymes es evidente, pues las políticas de apoyo no llegan siquiera al 0,004% del PIB, es decir, apenas $4 por cada $100 mil de la producción nacional.

Eso quiere decir, que el país invierte en encadenamientos productivos $3 dólares por cada $110 mil de exportación.

Recientes estudios también dejan claro este panorama.

La Comisión Económica para América Latina (Cepal) recientemente señaló al menos tres eslabones débiles que tiene el país: la falta de apoyo a las pymes para obtener certificaciones que exige el comercio mundial, respaldo para desarrollar las capacidades de innovación y poder mejorar las técnicas, así como profundizar en la relación directa entre los requerimientos del sector productivo y la oferta que tienen las universidades.

Otro estudio de la Cepal sobre "Inversión Extranjera Directa de América Latina y El Caribe", recalca que el país se enfrenta al reto de formular políticas, en lo referente a las nuevas estrategias para anclar la IED y promover eslabones más fuertes con las economías receptoras.

Definitivamente los encadenamientos globales no pueden ser parte de un discurso político. Tienen que ser una realidad. Con ellos se lograría un mayor desarrollo local y regional, captar rentas de los mercados ampliados e iniciar un ciclo virtuoso de acumulación.

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Sin visa Gilda González

Gilda González Sandoval está convencida de que el periodismo lo trae en las venas. Se convenció hace poco cuando su maestra de primaria le entregó trabajos donde entrevistaba a los personajes de los cuentos. Entrevistar y escribir ha sido su oficio desde hace 23 años, cuando hizo sus primeros pasos en el Semanario Universidad. A partir de 1991 está en el Grupo Nación, excepto dos años que hizo televisión. Primero escribió de cultura y espectáculos en el diario Nación, luego hizo judiciales e investigación en Al Día. En el 2006 inició en El Financiero en la sección de economía y política. Luego lideró el nuevo proyecto de la Nación en radio, ADN, desde su arranque hasta por tres años y regresó a EF al área de Economía y Política. Nunca ha necesitado visa para moverse de un lado a otro, tampoco usted la necesitará para leerla acá.

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