Elefantes vs el Rey


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Sucedió lo que quizá para muchos debió haber pasado mucho antes: el Rey de España perdió la presidencia honoraria del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) luego de trascender el pasado mes de abril que uno de sus hobbies era la cacería de elefantes en Botswana.

De nada le valió al rey Juan Carlos ostentar ese cargo desde 1968, que la actividad fuera legal, pedir perdón y ni siquiera ser el Rey. La votación de miembros de la organización en Madrid eliminó la presidencia honoraria en una relación de 226 votos contra 13.

Resulta, así, que la mayoría considera que el pasatiempo del Rey es a todas luces incompatible con su cargo y en especial para la imagen de una organización que trabaja para la conservación de las especies.

Pero, ojo, sucede también que en Botswana la caza no solo es legal y organizada sino que, al ser controlada, ha permitido el incremento en la población de elefantes africanos, que pasaron de 20.000 a más de 100.000, según estimaciones. Esto significa que desde el punto de vista ecológico no hay problema y si bien es un asunto que no le toca defender a WWF, tampoco atacarlo.

Entonces, ¿por qué terminó el Rey “sacrificado”?

Seguramente a usted le pase lo mismo que a mí: sencillamente no me imagino cómo alguien puede encontrar divertido disparar de un gatillo para matar un animal.

Bueno, eso precisamente pensaron las miles de personas que atiborraron las redes sociales demandando, indignadas, una acción por parte de WWF España.

Este caso del Rey es muy interesante porque muestra que no importa qué tan relevante sea alguien en una entidad, si sus acciones son percibidas de forma incorrecta por sus públicos de interés aun cuando la actividad pueda ser legal,  la organización corre el riesgo de perder prestigio, credibilidad y apoyo. Entonces no queda más que prescindir de esta persona para beneficio de la entidad; más aún cuando su accionar y públicos de interés están ligados a un tema que no admite puntos medios por más justificación.

El elefante es lo que se conoce en conservación como una especie bandera; es decir, un animal que genera empatía y apoyo en la población, lo mismo que la imagen del oso polar a la deriva en un diminuto trozo de hielo, para temas de cambio climático.

En la situación de los elefantes vs el Rey, ni el genio de las relaciones públicas podría revertir lo que a la postre significaría una gran caída en la credibilidad de una organización, que en este caso tiene presencia no solo en España sino en más de 100 países.

La misma WWF España señala que lo que se sucedió obedece a un tema de imagen y no de conservación. Pero para muchos de sus públicos de interés es también un tema de bienestar animal y de congruencia.


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SOStenible Katiana Murillo

Katiana Murillo es periodista costarricense especializada en los temas de cambio climático, turismo sostenible y responsabilidad social empresarial.
Trabaja como consultora para organizaciones nacionales e internacionales.

Se inició en el campo de la sostenibilidad cuando sus mismos colegas pensaban que solo se trataba de una pasión por "pajaritos y ranitas", y ha tenido la oportunidad de introducir en este tema a periodistas de países en desarrollo y a otros actores. También ha desarrollado alianzas público-privadas.

Es actualmente coordinadora de la Red de Comunicación en Cambio Climático, LatinClima, una iniciativa impulsada por el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), el Ministerio de Ambiente y Energía de Costa Rica (MINAE) y el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente de Uruguay (MVOTMA).

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