Cómo reducir nuestra huella de carbono


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En términos de emisiones de gases de efecto invernadero, Costa Rica presenta su mayor peso en el sector transportes debido a la quema de combustibles fósiles. Y esto no debemos perderlo de vista en el Día Mundial del Medio Ambiente.

También generan emisiones los botaderos de basura, los aires acondicionados, los fertilizantes nitrogenados, la rumia del ganado, la deforestación, los incendios forestales y, si no lo sabía, hasta las pantallas de plasma. Esto significa que cada uno de los costarricenses y residentes en el país tenemos la responsabilidad de contribuir.

Y no solo eso, sino que con pequeñas acciones encaminadas a reducir nuestra huella de carbono también podemos mejorar nuestra calidad de vida e incluso adaptarnos a los efectos del cambio climático. Porque lo que menos debemos perder de vista es que formamos parte de una región muy vulnerable al cambio climático, como lo es América Latina.

Instituciones del Estado, gobiernos locales, empresas, todo tipo de organizaciones e incluso las comunidades, tienen a su alcance diferentes herramientas para medir, reducir y compensar sus emisiones de gases de efecto invernadero. Este es el caso de la Norma Nacional de C-Neutralidad, los planes de gestión ambiental institucional (PGAI), las diferentes categorías del Programa Bandera Azul Ecológica y diversos manuales de gestión de la huella de carbono dirigidos a sectores como PYMES y la industria cárnica.

Aplicar extensa y adecuadamente estas herramientas puede ayudarnos a avanzar hacia un desarrollo bajo en emisiones. Sin embargo, la suma de acciones individuales también puede tener un peso importante y una forma de hacerlo es ejercer de forma inteligente nuestro rol de consumidores. Decida como consumidor y decida bien.

Algunos ejemplos de cómo hacerlo son:

  • Recicle lo más que pueda y rechace lo que realmente no necesite: no sucumba ante el consumismo y sea responsable con la disposición de sus desechos.  
  • Prefiera productos locales y sostenibles: son solo tienden a ser más frescos, sino que la huella de carbono de los locales es menor porque no necesitan ser transportados largas distancias. Además, se contribuye a la economía local. También prefiera productos cuyo proceso de producción haya sido ambientalmente responsable y ojalá ostenten certificaciones ambientales. Además, tienden a ser productos más saludables. Por ejemplo, hay formas de cultivo y crianza de ganado que reducen emisiones, así como dispositivos eléctricos que ahorran energía.
  • Viva y trabaje en ambientes más sostenibles y agradables: si tiene la opción de construir su casa, sea creativo con los materiales, colores, el diseño y emplazamiento. Piense, por ejemplo, en paneles solares, ventilación y luz natural,  materiales frescos para climas cálidos y térmicos para climas fríos. Juegue con los colores y tome en cuenta el entorno para adaptarse adecuadamente a las condiciones climáticas y riesgos asociados.  Si ya tiene su casa y oficina, siempre hay cómo mejorar las condiciones para convertirlos en espacios más sostenibles y agradables a la vez.
  • Ahorre agua y energía: prepárese para los cortes de energía y la disminución de agua potable (situación que se agravará con el cambio climático) desarrollando hábitos de ahorro de estos recursos y ayudándose también con dispositivos específicos (por ejemplo, luces de bajo consumo, inodoros más eficientes, etc.).
  • Un transporte más sostenible: estamos de acuerdo con que lo mejor sería contar con un sistema de transporte público muchísimo más eficiente, con buenas conexiones, más ciclo vías, más redes ferroviarias y mejores trenes, así como una mejor y más amplia infraestructura vial. Pero mientras esto no suceda, hay cosas que ya podemos hacer: si no puede vivir cerca del lugar de trabajo, que sería lo ideal, opte por un auto de bajo consumo de combustible y utilícelo lo menos posible, aplique mecanismos como el carpooling y el teletrabajo, saque más la bicicleta, utilice el transporte colectivo con más frecuencia y sea muy eficiente a la hora de realizar gestiones personales y elegir rutas y momentos del día. Estar en una presa no es el estado ideal de nadie y menos cuando un fuerte aguacero puede, incluso, ponernos en riesgo.
  • Compense las emisiones que no pueda reducir con programas y proyectos de reforestación, protección de bosques o eficiencia energética. Recuerde que los bosques tienen la capacidad de fijar o retener carbono, además de brindar otros servicios ambientales asociados como la conservación de la biodiversidad y la protección de fuentes de agua.

Si se da cuenta, ser ambientalmente amigable significa ahorrar más y vivir mejor. Entonces, ¿por qué no hacerlo?

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SOStenible Katiana Murillo

Katiana Murillo es periodista costarricense especializada en los temas de cambio climático, turismo sostenible y responsabilidad social empresarial.
Trabaja como consultora para organizaciones nacionales e internacionales.

Se inició en el campo de la sostenibilidad cuando sus mismos colegas pensaban que solo se trataba de una pasión por "pajaritos y ranitas", y ha tenido la oportunidad de introducir en este tema a periodistas de países en desarrollo y a otros actores. También ha desarrollado alianzas público-privadas.

Es actualmente coordinadora de la Red de Comunicación en Cambio Climático, LatinClima, una iniciativa impulsada por el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), el Ministerio de Ambiente y Energía de Costa Rica (MINAE) y el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente de Uruguay (MVOTMA).

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