Según datos de la FAO, las plagas, los patógenos y las malezas causan la pérdida de más del 40% del suministro mundial de alimentos. Además, los cambios en la lluvia, la temperatura y la humedad relativa, que tenderán a acrecentarse con el cambio climático, pueden contaminar fácilmente alimentos como el maíz, el arroz y el café.
Precisamente, la producción cafetalera de Centroamérica se encuentra actualmente amenazada por el hongo de la roya, que debilita las plantas y provoca que el fruto del café se caiga antes de su maduración. Este hongo no es nuevo; sin embargo, periodos más secos y con temperaturas más altas crean el ambiente perfecto para la proliferación del mismo.
En Guatemala, el hongo afecta a cerca del 80% del total de plantaciones; en Nicaragua, el 35% de los cultivos se han perdido a causa de este; en El Salvador se estima que la cosecha se reducirá entre un 20% y un 30%, y en Honduras y Costa Rica se prevé que se perderá el 10% de la producción.
Productores nicaragüenses han señalado, además, que se trata de una variedad de roya más fuerte que la que comúnmente ataca a este cultivo y se hace difícil combatirla. Incluso está afectando a fincas que están por encima de los 1.000 metros sobre el nivel del mar y que anteriormente no eran impactadas.
El café es uno de los más importantes productos de exportación para la región; el principal para países como Honduras y El Salvador, y sobra decir que esto se traduce en grandes pérdidas económicas.
Sin embargo la roya, con su relevancia para Centroamérica, es solo un ejemplo de la amenaza del cambio climático para los productos agrícolas de la región. No se trata únicamente de un año malo para la producción de café. Este tipo de situaciones están destinadas a darse con mayor frecuencia en el futuro conforme los impactos del cambio climático se hagan más palpables.
Pero más que paliar la situación presente, lo cierto es que enfrentar este problema requiere de toda una estrategia con visión a futuro, que contemple la adaptación de nuestra agricultura a las amenazas del cambio climático. El estar preparados o no es lo que realmente hará la diferencia.