¿HACE FALTA UNA REFORMA?

¿Un sistema tributario sencillo y justo en Costa Rica?


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El día de hoy se publica en La Nación el resultado de una encuesta que preguntó básicamente dos temas concretos: (i) ¿qué tan sencillo (claro o transparente) le parece el sistema de impuestos? y (ii) ¿cuál es la razón principal por la cual algunas personas evaden impuestos?

Cualquier análisis sobre el sistema tributario debe tomar en consideración una verdad absoluta: a nadie le gusta pagar impuestos. Como hemos comentado en otras oportunidades…una persona podrá entender por qué debe pagar impuestos, pero gustar…o querer pagar…mmmm…no lo creo: eso es otra cosa.

Por eso, cualquier pregunta relacionada con el tema fiscal siempre tendrá un sesgo importante en su respuesta. Guardando las distancias lógicas, preguntemos a la salida de un debate en los Tribunales ¿considera usted que el asesino es una mala persona? La respuesta no puede simplemente aislarse del contexto, es decir, no podrá nunca tomarse la literalidad de la respuesta como un resultado. Esto es lo mismo que pasa con cualquier pregunta sobre el sistema tributario. No me gusta pagar impuestos y por supuesto que siempre existirá una impresión de que el sistema tributario es injusto y complejo…ocurre en Costa Rica –como lo reseña La Nación- pero ocurre también en los sistemas tributarias más desarrollados como el norteamericano o los escandinavos, para poner dos ejemplos.

Por eso, el insumo que obtiene La Nación con su encuesta debe venir de la mano de un análisis complementario más profundo, como el realizado en 2002 por la Contraloría General de la República, quien –a manera de “libro blanco”- publicó un estudio análitico muy importante en su momento sobre el sistema tributario costarricense. El capítulo 7 del libro, preparado por Carlos Sojo y llamado Cultura Tributaria, es un buen ejemplo de la lectura técnica que debe ser el seguimiento de esta encuesta.

Ahora bien: ¿es realmente nuestro sistema tributario complejo y poco sencillo? Por supuesto que sí, y por supuesto que no.

Por un lado, sí que hay que tomar en consideración que un sistema tributario siempre debe buscar la simplicidad…pero estructurar un sistema fiscal no es sencillo. Hay temas sociales, económicos, jurídicos, contables, internacionales y muchísimos otros. ¿se puede simplificar una partida de ajedrez? Probablemente un jugador podría explicarla, pero eso no significa que todos –especialmente quienes no practicamos ni estudiamos el ajedrez- podamos llegar a entender todos los movimientos. La materia tributaria es compleja, y dentro de esa complejidad se puede intentar simplificar lo máximo posible, pero sencilla no será porque involucra muchas disciplinas. Esta es precisamente una de las principales razones por las que no resulta posible un análisis fiscal “unipersonal”. En otras palabras, la materia tributaria tiene una cierta complejidad que resulta importante analizarla de manera conjunta entre economistas, contadores, abogados y muchos otros profesionales.

Ahora, usted me dirá que eso es así precisamente porque el sistema es complejo…y entonces debemos simplificarlo. Efectivamente es un círculo vicioso. La complejidad ha sido muchas veces una consecuencia de intentar otorgarle equidad al sistema…es decir, generar reglas diferentes para casos diferentes (un trato más justo, diríamos), lo que genera poca uniformidad y, por ende, complejidad.

Y acá entra el otro componente: ¿es nuestro sistema justo? Dejando de lado los problemas conceptuales (¿qué es justo y para quién?), acá básicamente estamos haciendo referencia a si las cargas tributarias se distribuyen de manera equitativa entre todos…y acá no hay que ser experto para saber que la respuestaes negativa.

Hay que considerar que en Costa Rica no existe necesariamente una carga fiscal alta ni una carga fiscal baja, dado que ello siempre es un análisis que depende de con quién nos comparemos. Costa Rica lo que tiene es una carga fiscal mal distribuida: pagan más quienes tienen la voluntad de contribuir o poca posibilidad de defraudar, y no pagan o pagan mal una serie de actores de nuestra economía…quienes se escudan en todas las posibles excusas posibles para justificar su accionar (no hay calles, los políticos se roban la plata, etc). Estos son los que en Estados Unidos llaman los “free riders”, que podríamos traducir como los “pasajeros gratuitos o polizones”, es decir, son quienes disfrutan del sistema pero no contribuyen a él.

En definitiva: un buen aporte de La Nación, que contribuye al debate que nuevamente estamos por empezar (o retomar): ¿debe Costa Rica llevar a cabo un proceso de reforma fiscal?

La respuesta puede ser tan larga o desarrollada como se quiera, pero considero que una versión rápida y resumida es: Si es necesario una reforma siempre que (i) Normativamente se modernice el Impuesto General sobre las Ventas para convertirlo en un IVA, se modernice el Impuesto sobre la Renta y se elimine la abusiva distorsión que el sistema tiene actualmente a favor de la Administración en detrimento de los derechos de los contribuyentes, (ii) Se reforme ampliamente el aparato estatal para regular el excesivo e innecesario gasto y (iii) No se incremente tarifa alguna.

Un sistema de ingresos y gastos bien estructurado permitirá un nivel de recaudación adecuado sin necesidad de seguir ordeñando a las mismas vacas de siempre.

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Tribuna Fiscal Diego Salto y José María Oreamuno

Diego Salto van der Laat. Socio de Impuestos de AFC. Doctor en Derecho Financiero y Tributario por la Universidad de Sevilla (España). Columnista, Bloguero y colaborador de El Financiero por más de 15 años. Profesor de Derecho Tributario en la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica. Ha sido profesor invitado en temas de fiscalidad centroamericana en la Universidad Northwestern (Chicago) y Complutense de Madrid (España). Considerado como uno de los asesores fiscales más recomendados del país por entidades como Chambers and Partners, Latin Lawyers, Who´s Who, The Legal 500, entre otros. Galardonado con el premio Profesional Liberal del Año por la Cámara de Comercio de Costa Rica (2011). Coordinador de la Comisión de Asuntos Tributarios del Colegio de Abogados. Presidente de la Asociación IFA Costa Rica, representante en el país de la International Fiscal Association (IFA), de la cual forma parte de su Comité Regional Latinoamericano. Autor de publicaciones y expositor de temas tributarios tanto a nivel nacional como internacional (Costa Rica, España, Estados Unidos, Argentina, Uruguay, México, República Dominicana, Alemania, entre otros). Consultor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en programas de capacitación a funcionarios de la Administración Tributaria, Poder Judicial, Contraloría General de la República, Procuraduría General de la República, entre otros (2003).

José María Oreamuno Linares. Socio de Facio & Cañas y de Faycatax, su Servicio de Impuestos. Escribe en El Financiero desde 1995. Ejerce como litigante. Profesor de Derecho Tributario en la Universidad de Costa Rica. Miembro fundador del Instituto Costarricense de Estudios Fiscales (ICEF) y de la asociación costarricense corresponsal de la International Fiscal Association (IFA). Tiene un postgrado en Fiscalidad Internacional por la Universidad de Castilla-La Mancha (España).

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