El pecado de asistir a la medicina privada

Si se atendió en medicina privada, la incapacidad le podría resultar más compleja


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En siete años y medio que tengo de trabajar, solo una vez me han incapacitado, la mitad de los días el médico de la empresa y la otra mitad por referencia de médico privado. Honestamente desconocía el procedimiento y la verdad desistí de ir a la Caja a cobrar la parte que ellos otorgan, por lo que perdí ese dinero. 

Hace unos días me escribió una lectora y me comentó que se operó en clínica privada y trató de tramitar su incapacidad, no solo para recuperar una parte de su salario, sino para llevar un comprobante médico a su patrón. 

¿Qué tan complejo es el trámite? Antes de contar la historia de esta lectora, les comento lo que yo encontré por mi cuenta. El país tiene un catálogo de trámites (sí, ocupamos un catálogo) desarrollado por el Ministerio de Economía hace algunos años. En el área de la CCSS no dice nada de cómo se tramita una incapacidad.

En el sitio de la CCSS encontré esta explicación: "La persona interesada debe solicitar un documento denominado 'Constancia de detalle de pagos de incapacidad', el cual se puede obtener en la sucursal de la CCSS más cercana, de acuerdo con su centro médico de adscripción. Dicho trámite es personal. En caso que la persona no pueda ir, tendrá que hacer una nota autorizando a un tercero, además debe sacar una copia de la cédula de identidad".

¿Suena simple, no? Es ir a pedir un papel y llenarlo. 

Buceando un poco más di con un documento de la Oficina de Recursos Humanos de la Universidad de Costa Rica, donde se indicaba que si la incapacidad la extendía un ente privado, había que ir directamente al Ebais o Clínica 24 horas después de emitirse la incapacidad para que el certificado médico sea valorado, es decir, puede que un doctor del Seguro tenga que revisar al paciente y corroborar su padecimiento.

Con esta versión el panorama se complica. ¿24 horas después de la incapacidad? Perdón pero mi lógica me dice que si estoy incapacitada no estoy necesariamente en las mejores condiciones de movilizarme. Comprendo que si no se controla también puede prestarse para que algún primo doctor me emita algún certificado falso, pero quien verdaderamente está enfermo o en recuperación, ¿cómo va a ir al día siguiente??

Además, esta valoración que eventualmente la Caja debe hacer no es un chequeo con un médico que está ahí esperando por usted. No. Implica ir a pedir la cita para que la den incluso meses después. Ya aquí perdimos por completo el sentido común. 

El caso

Como comentaba más arriba, esta lectora se operó por un problema ginecológico en el ámbito privado. Salió de la clínica un sábado por la noche y fue al Ebais hasta el martes, pues el lunes no tenía quien la llevara. Consecuencia: doble regañada del personal de la Caja por no venir 24 horas después (no importa si la prescripción médica indica que usted no debe caminar); además de que tuvo que hacer una carta indicando por qué fue el martes y no el lunes. 

Tras dejar los papeles, le informan al día siguiente que todo estaba listo y ya podía ir a pedir la cita para la valoración, que dieron para enero del 2015. Sin embargo, con el papel confirmando que había pedido la cita le tramitaron la incapacidad. ¿Aló? No importa si fue valorada o no, lo importante es que cumplió el requisito del papel de la cita —cita a la que posiblemente no irá pero le quitaron la oportunidad a otra persona de ir—.

Vemos aquí una cadena de errores. Primero, el trámite para incapacitarse parece no estar escrito en algún lado, así que toca averiguarlo por cuenta propia en medio de un proceso de recuperación o enfermedad. Dos, es complicado y hasta riesgoso que obliguen a ir personalmente 24 horas después de salida del doctor privado. Tres, la valoración es necesaria, comprendo por qué se pide, pero sería bueno si en verdad la hacen y no piden nada más un papel.

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Tumbando trámites Leticia Vindas Quirós

Ejerzo el periodismo desde el 2006 y desde mi inicio me enfoqué en temas de negocios y ambiente. Tras años de conversar con empresarios he ido acumulando una serie de anécdotas sobre trámites absurdos, que ha tenido que enfrentar el sector productivo del país para realizar sus labores diarias. Cuando creo haberme topado con el más irracional, las instituciones públicas y privadas me sorprenden con una nueva invención. 

En este espacio no nos dedicaremos a encontrar lo absurdo, sino a denunciar cuánto le cuesta eso al sector productivo de este país. Más que la anécdota jocosa (que se vale comentar), abordaremos las consecuencias detrás de la ineficiencia de varias instituciones. 

Espero también ayudarle con algunos consejos y atajos a evitarle varias horas molestas de tramitología.  .

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