Emprendiendo con saldo cero

Porque en emprendimiento la billetera no lleva la delantera


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Resulta que un día despertamos con ambos pies derechos, decidimos avanzar en la lista de pendientes para desarrollar nuestra idea y justo cuando vamos a dar “click” en iniciar negocio nos damos cuenta de la realidad: el saldo no está a favor de nuestro emprendimiento.

Este es uno de los principales factores que detienen a un emprendedor para avanzar; antes de éste, casi siempre está el miedo al fracaso que nos impide tirarnos al agua. En fin, ¿es realmente la falta de capital financiero un motivo suficiente para no emprender?

Como siempre decimos, vamos por pasos, primero debo validar mi idea. Esto para estar seguros que vamos  a contar con consumidores y negocios disponibles antes de desarrollarla. Este paso normalmente no requiere capital y cuando se requiere es una suma mínima que tenemos al alcance o podríamos conseguir fácilmente. Si en algún punto nuestra meta es emprender, desde ya debemos crear un ahorro específico para este fin, de esta forma estamos listos para las primeras etapas, en donde siempre lo recomendable es hacer los análisis pertinentes para tener claro cuánto y en qué forma se va a gastar.

No está de más recordar que nuestros mayores activos siempre serán nuestro conocimiento y experiencia, y al dar estos primeros pasos, nosotros mismos somos la inversión que se requiere. No arranquemos un negocio con deudas altas, o contratando "X" cantidad de colaboradores o automatizando producción. Éstos son movimientos planeados a un mediano plazo y cuando tengamos ya una cartera de negocios productivos que nos permitan mantenernos a flote.

Una vez validada y con posibles negocios a la mano, debemos construir una fase beta (producto con el mínimo funcional y previsto para avanzar a una fase B en un plazo corto). Esta fase de un emprendimiento independiente de su industria, requiere un capital más amplio, pero en su mayoría es un capital accesible. Nuestra familia y amigos podrían ser nuestros inversionistas o darnos la mano para acceder a este monto a nivel bancario. La clave es siempre simplificar nuestros procesos.

Por otro lado, para todo emprendedor se piensa que hay un sueño: acceder a fondos de inversión, ya sean Ángel o fondos del estado o inversiones por canje. Entendamos que acceder a estos fondos requiere un trabajo previo de clarificación del concepto de negocio, tener claro nuestros objetivos y números financieros a nivel de retorno, costos y tiempo, tampoco podemos olvidar las habilidades de negociación. Al final, como emprendedores, entendamos que no solo debemos recurrir  a un inversionista por dinero, si no más por sus conocimientos, experiencia y el valor agregado que pueda brindar a nuestro emprendimiento.

Una inversión por canje es básicamente la que no recomendamos, a menos de que la experiencia de este nuevo socio sea invaluable para nuestro negocio. Caso contrario, ceder acciones a cambio del desarrollo de la línea grafica, la programación de un sitio, la creación de nuestro prototipo o cualquier recurso base del emprendimiento por ahorrar la inversión en estos procesos, puede salirnos un poco más caro a mediano y largo plazo, no necesariamente todo es dinero.

Tengamos siempre presente que emprender requiere sacrificio, compromiso y pasión, con estos ingredientes en mano, el resto se convierte en estrategia. Así que abramos más nuestra genialidad y cerremos el monedero para arrancar con el cambio al mundo.

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Vamos a chapotear Paola Rodríguez y Juan José Valerio

Juan José Valerio es Licenciado en Derecho de la Universidad Latina de Costa Rica y Master en Asesoría Jurídica de Empresas de la Universidad Carlos III de Madrid. Por su experiencia como abogado en temas de Derecho Comercial y Empresarial, así como Propiedad Intelectual, es que cofunda Programa Semilla para crear un espacio de educación y desarrollo para emprendedores y microempresarios, facilitándoles el acceso a información legal y gubernamental necesaria para la creación, manejo y desempeño empresarial dentro del mercado nacional.

Paola Rodríguez Marín, diseñadora de estudio, experta en retail design y creación de marca para proyectos emprendedores. Sabe por experiencia propia lo que es el fracaso al iniciar un negocio, lo cual se convierte en su motivación principal para crear una Desarrolladora de Empresas, con el objetivo de minimizar el riesgo que implica una empresa propia. Charlas y/o talleres sobre Pitch, marca, comunicación y emprendimiento son parte de su currículo.

Puede conocer más sobre Programa Semilla o bien realizar sus consultas de emprendimiento al correo hablemos@programasemilla.com / FB: Programa Semilla

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