Habilidades blandas ¿Se nace con ellas o se aprenden?

Porque ser un líder, requiere de habilidad.


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¿Se ha preguntado acerca de las habilidades blandas o “Soft Skills”? Desde años atrás, se ha analizado el concepto de habilidades blandas y el impacto que estas tienen a la hora de ingresar al mercado laboral, emprender un negocio o hacer networking. Estas habilidades, en muchos de casos, son concebidas como competencias de segundo nivel y no como aspectos técnicos, que mantienen a las compañías bajo redes de colaboración y trabajo en conjunto.  

Ahora bien, ¿cuáles de estas habilidades debe tener un emprendedor? Entre ellas es posible enumerar la facilidad de comunicación, la ética, la responsabilidad, las relaciones interpersonales, las habilidades para trabajar bajo presión y resolver problemas, el trabajo en conjunto, la empatía, la seguridad personal, entre otras.

¿Poseo yo estas habilidades? Si usted está pensando en desarrollar una idea de negocio, debemos decirle que usted ya posee por si solo la habilidad de emprender, una habilidad que no todos se arriesgan a desenvolver y llevar a la realidad. Por lo tanto, a la hora de decidir tener su propia empresa, el liderazgo, la tolerancia al fracaso, la confianza en sí mismo o misma, la comunicación asertiva y el compromiso, son destrezas que usted necesita y que, si no está seguro si las tiene, debe intentar experimentar y desarrollar.

¿En qué aportan las habilidades blandas a mi negocio? Si es usted de los que se fija únicamente en las capacidades técnicas y teóricas de las personas que contrata para que trabaje en su empresa, es momento de que comience a valorar también esas habilidades conductuales que poseen sus empleados y empleadas, así como las de aquellos que está por contratar.

Por ejemplo, a la hora de contratar un cocinero para su restaurante, usted no solo va necesitar sus capacidades en la manipulación de alimentos o en el arte de realizar platillos únicos y de buena calidad; sino que debe de pensar si esa persona se adapta bien al puesto, posee la habilidad de trabajar en equipo con sus demás ayudantes de cocina y además labora bajo presión, con rapidez y liderazgo. Si usted toma en cuenta estas conductas a la hora de reclutar personal, sin duda su negocio va tender a mejorar.

Entonces, al analizar lo anterior como emprendedor, ¿De qué me sirve desarrollar estas habilidades? Le sirve, no solo para desarrollar un personal capacitado para el trabajo en equipo y en armonía, sino para que usted sea el líder de su personal y logre satisfacer el planteamiento de su modelo de negocio, en aspectos de comunicación y en organización estructural.

Desde nuestra perspectiva, el término de “habilidades blandas”, para referirse a todas estas cualidades que definimos, le queda corto y menosprecia lo que verdaderamente significa esta forma de relacionarse con las demás personas.

Repasemos solo algunas:

  • Ética: Rescatemos nuestras virtudes no la debilidades de los demás.
  • Trabajar bajo presión: Trabajar con plazos y condiciones limitadas puede sacar lo peor de nosotros. Debemos aprender a realizar un buen manejo del tiempo y del entorno, destinando espacios cortos para despejar la mente y seguir adelante con frescura.
  • Trabajo en conjunto: No siempre trabajaremos con un clon de nuestra personalidad, es por ello que debemos ser abiertos y dar paso a nuevas y diferentes opiniones y formas de trabajo.
  • Empatía: Viene del famoso “Me pongo en los zapatos de los demás”, leer nuestro entorno y saber interpretarlo puede dar grandes pasos en las relaciones interpersonales.
  • Liderazgo: Seamos líderes no dueños de las personas. Nuestros colegas o colaboradores responderán siempre de mejor manera ante un líder, una persona positiva, llena de optimismo y capaz de destacar los aciertos del equipo.
  • Tolerancia al fracaso: Todos quisiéramos pegar siempre el clavo al primer golpe, pero sabemos que requiere más que eso, fracasar no está mal, solo debemos aprender las lecciones y seguir adelante.
  • Comunicación asertiva: A veces, puede que contar hasta diez no nos rinda. Debemos tomarnos el tiempo y seguir contando hasta cien. Pensar antes de hablar y de actuar, es el principio de esta habilidad.
  • Compromiso: Nada resultará sin compromiso, si quiero obtener resultados, debo establecer mis prioridades y metas, apegarme al plan tanto como sea posible, manteniéndolo flexible y adaptable cada vez que se requiera.

No estaría mal animarse a fortalecer sus propias habilidades, sumergiéndose en el mundo del trabajo en conjunto y las redes de colaboración. Después de todo, ¿qué podemos perder en el camino a ser mejores?

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Vamos a chapotear Paola Rodríguez y Juan José Valerio

Juan José Valerio es Licenciado en Derecho de la Universidad Latina de Costa Rica y Master en Asesoría Jurídica de Empresas de la Universidad Carlos III de Madrid. Por su experiencia como abogado en temas de Derecho Comercial y Empresarial, así como Propiedad Intelectual, es que cofunda Programa Semilla para crear un espacio de educación y desarrollo para emprendedores y microempresarios, facilitándoles el acceso a información legal y gubernamental necesaria para la creación, manejo y desempeño empresarial dentro del mercado nacional.

Paola Rodríguez Marín, diseñadora de estudio, experta en retail design y creación de marca para proyectos emprendedores. Sabe por experiencia propia lo que es el fracaso al iniciar un negocio, lo cual se convierte en su motivación principal para crear una Desarrolladora de Empresas, con el objetivo de minimizar el riesgo que implica una empresa propia. Charlas y/o talleres sobre Pitch, marca, comunicación y emprendimiento son parte de su currículo.

Puede conocer más sobre Programa Semilla o bien realizar sus consultas de emprendimiento al correo hablemos@programasemilla.com / FB: Programa Semilla

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