El sureste de Asia se ha convertido en un imán para la inversión tecnológica y un difícil campo de batalla para Uber

Por: Raymond Zhong 6 enero
El crecimiento de las empresas Grab and Go-Jek ha provocado muchas de las fricciones con los reguladores y controladores que Uber ha encontrado en países más ricos.
El crecimiento de las empresas Grab and Go-Jek ha provocado muchas de las fricciones con los reguladores y controladores que Uber ha encontrado en países más ricos.

​Una mañana reciente, mientras conducía su motocicleta para una de las empresas de arranque tecnológicas de más rápido crecimiento de Asia, Nasrun recogió y dejó a cuatro niños de escuela, un oficinista, medicina de una farmacia, unas albóndigas y unos documentos.

Nasrun trabaja para Go-Jek, una startup indonesia de $3.000 millones cuyo enfoque maximilista a la industria de los traslados privados ha puesto en alerta a rivales como Uber.

La app principal de la compañía permite pedir un chofer de auto o motocicleta para darle un aventón, o llevarle comida a domicilio, comprar la despensa o entregar un regalo al otro lado de la Ciudad.

“Tenemos un enorme respeto por Uber como compañía tecnológica, pero simplemente los superamos en innovación””, afirmó Nadiem Makarim, fundador y director general de Go-Jek.

Con Go-Life, otra aplicación de Go-Jek, uno puede pedir que llegue alguien a cortarle el cabello o limpiar el baño. Y con el dinero que uno guarda en el monedero digital de Go-Jek, se puede pagar el recibo de luz y reservar boletos de cine, todo dentro de la app.

Go-Jek, que lanzó su app principal en el 2015, está contando con que la gente regrese a sus servicios una y otra vez, al tiempo que compite contra Uber y Grab, una compañía de traslados privados con sede en Singapur y que opera en siete países del sureste asiático.

“Tenemos un enorme respeto por Uber como compañía tecnológica”, afirmó Nadiem Makarim, fundador y director general de Go-Jek, de 33 años. “Pero simplemente los superamos en innovación”.

El sureste de Asia, una región de 600 millones de habitantes que está agregando más usuarios de Internet al mes que cualquier otro lugar del mundo, se ha convertido en un imán para la inversión tecnológica y uno de los campos de batalla más difíciles para Uber, que está bajo presión para frenar sus pérdidas a nivel mundial previo a una oferta pública inicial planeada.

Grab, que fue valuada en $6.000 millones tras su ronda de financiamiento más reciente, acaba de anunciar que había completado su traslado número mil millones.

Las compañías tecnológicas más importantes de China han notado la oportunidad en la región. Go-Jek está respaldado por Tencent Holdings, el coloso de los videojuegos y medios sociales. Este año, Grab recibió una cifra combinada de $2.000 millones en inversión de Didi Chuxing, la potencia de traslados privados que superó a Uber en China, y del conglomerado japonés SoftBank.

Más allá del transporte

No es casualidad que Yakarta haya atraído a tantas compañías que ayudan a la gente a trasladarse de un lado a otro o que la ayudan a no tener que salir en lo absoluto.

La capital del cuarto país más poblado del mundo tiene 10 millones de residentes, pero no tiene sistema de metro. “Hace que los traslados privados sean un producto más convincente que en India o incluso, para ser sinceros, en China”, apuntó Ming Maa, presidente de Grab.

Grab y Go-Jek están haciendo grandes incursiones fuera del transporte. Sus compañías quieren que sus monederos basados en apps reemplacen al efectivo como el método principal de pago con el que los indonesios compran café, arroz frito y todo lo demás fuera de Internet, como es común en China.

El crecimiento de Grab y Go-Jek ha provocado muchas de las fricciones con reguladores y choferes con las que se ha topado Uber. Varios choferes de Go-Jek y Grab en Yakarta dijeron que manejaban antes y después de una jornada laboral completa. Algunos dijeron que manejaban siete días a la semana.

Sus ingresos también pueden ser inconsistentes. Las compañías de traslados privados han reducido tarifas una y otra vez en Indonesia para defender su participación de mercado.

En una manifestación reciente en Yakarta, cientos de choferes exigieron una tarifa base dictada por el Gobierno para los traslados en motocicleta.

Makarim dijo que apoyaba una tarifa mínima, pero que Go-Jek no podría dar empleo a tantas personas como lo hace —900.000 choferes registrados de auto y motocicleta— sin “flexibilidad” en torno a las normas laborales. “La verdad es que la economía formal simplemente no puede contener tal número de personas”, declaró.