El magnate construyó un imperio pronosticando hacia dónde se dirigían los medios, y el paisaje del futuro lo atormentaba

Por: Brooks Barnes y Sydney Ember 6 enero
PARA USO SOLO EN EL FINANCIERO-- Rupert Murdoch, chairman and chief executive of News Corporation, in his offices in New York, May 3, 2007. Murdoch’s decision to sell most of 21st Century Fox in 2017 has many wondering what the future holds for him and the two sons who seemed on the cusp of taking over his vast empire. (James Estrin/The New York Times)
PARA USO SOLO EN EL FINANCIERO-- Rupert Murdoch, chairman and chief executive of News Corporation, in his offices in New York, May 3, 2007. Murdoch’s decision to sell most of 21st Century Fox in 2017 has many wondering what the future holds for him and the two sons who seemed on the cusp of taking over his vast empire. (James Estrin/The New York Times)

Los Ángeles, California. A finales del verano, Verizon Communications le propuso a Robert Murdoch una oferta de adquisición sorpresa.

Verizon —enfrascado en una batalla con AT&T, que entonces estaba finalizando su absorción de $85.400 millones de Time Warner— quería comprar partes de Twenty-First Century Fox, el conglomerado de cine y televisión de Murdoch. Los representantes de las dos empresas se reunieron en secreto por lo menos una vez para hablar de la fusión.

Murdoch, de 86 años, tachó las charlas de ser poco inspiradoras, de acuerdo con un asociado, quien habló bajo condición de mantener su anonimato, pues quería conservar su acceso al titán de los medios. Verizon rechazó hacer comentarios, pero la apertura provocó que Murdoch comenzara a pensar en serio —por primera vez— en vender sus tesoros hollywoodenses.

La venta no solo resolvería un problema de negocios, sino que también podría resolver uno familiar.

Varios meses más tarde, Murdoch acordó vender gran parte de Twenty-First Century Fox a Walt Disney Co. El acuerdo propuesto de $52.400 millones, que está sujeto a la aprobación regulatoria, tiene el potencial de transformar radicalmente el mundo del entretenimiento, pero también hace que muchas personas se pregunten qué tiene preparado el futuro para Murdoch y los dos hijos que parecían estar a punto de encargarse de sus vastas propiedades mediáticas.

Murdoch construyó un imperio pronosticando hacia dónde se dirigían los medios, y el paisaje del futuro lo atormentaba, de acuerdo con varias personas que hablan con Murdoch o con otros cercanos a él que insistieron en mantener su anonimato.

El crecimiento de Twenty-First Century Fox, con su mezcla de televisoras de cable tradicionales y sellos cinematográficos, sería cada vez más difícil de lograr en una época en que gigantes de la tecnología como Apple y Amazon ejercen una mayor presión en las industrias del cine y la televisión, cambiando la manera en que la gente accede al entretenimiento. Netflix ya ha crecido lo suficiente para hacer mejores ofertas por guiones que Fox y otras empresas tradicionales de entretenimiento. Facebook va tras los derechos de las licencias deportivas.

Twenty-First Century Fox intentó crecer para seguir siendo competitiva. Sin embargo, su propuesta para comprar Time Warner en 2014 fracasó. Su oferta reciente para convertirse en el único propietario de Sky, el gigante británico de la televisión satelital, quedó estancada en el purgatorio. Los reguladores británicos dijeron en junio que un escándalo de acoso sexual en Fox News se consideró parte de sus “fracasos corporativos significativos”, pero agregaron que Murdoch y sus principales dirigentes eran “competentes y adecuados” para tener licencias de transmisión en el Reino Unido. El gobierno británico también está considerando si ser propietarios de Sky les daría a los Murdoch demasiado control en los medios británicos.

El triunvirato

En años recientes, Murdoch había creado un plan de sucesión en el que le entregaría sus negocios a sus dos hijos. En 2016, nombró a su hijo mayor, Lachlan, copresidente ejecutivo, con lo cual padre e hijo tendrían el mismo estatus. Además, le había dado a su hijo menor, James, el puesto de director ejecutivo de Twenty-First Century Fox. Los tres gobernarían como una gran familia feliz, insistieron todos.

No obstante, a veces James se había quejado de que su papel como director ejecutivo era limitado, de acuerdo con tres personas que lo conocen y hablaron bajo la condición de mantener su anonimato para mencionar conversaciones privadas.

Su padre no cedió mucho control y se involucró más en el activo más importante de la empresa, Fox News, después de que el combativo líder del canal por cable, Roger Ailes, se vio obligado a renunciar en 2016 después de acusaciones de acoso sexual. (Ailes murió en mayo de 2017).

Fox News, el motor financiero de la empresa y una plataforma muy influyente de la política republicana, ha sido la fuente de fricciones en la familia. James, quien tiene algunas ideas progresistas, en privado ha expresado vergüenza acerca de algunos elementos de Fox News, entre ellos la cobertura a veces escéptica del cambio climático —de acuerdo con tres personas que tienen una relación amistosa con él—, una postura que no comparte con su padre y su hermano, más conservadores.

“Esta podría ser la manera de Rupert de ser inmortal. Claramente ve que Lachlan es la persona adecuada, comparte sus ideas y lo apoyará durante los siguientes diez años”, dijo la analista radicada en Londres Claire Enders.

La tensión se reveló al público en agosto, cuando James envió un correo electrónico a una lista de destinatarios con copia oculta que repudiaron la respuesta del presidente Trump a la violencia en Charlottesville, Virginia. Trump considera a Rupert Murdoch su amigo y asesor informal.

Se estaba haciendo cada vez más evidente para muchos analistas, inversionistas y agentes de Hollywood que la estructura de liderazgo en tres partes que Murdoch había establecido no funcionaría a largo plazo.

La dinámica de la familia Murdoch cambia constantemente, y mantienen al margen a las personas externas. Para Hollywood, el acuerdo de Disney parecía una escisión familiar, pues Lachlan, de 46 años, se perfilaba sólidamente para ser el sucesor de su padre y controlar los negocios restantes de la familia, mientras que James, de 45 años, no tenía un futuro claro en Disney. Sin embargo, los socios de James dicen que él impulsó el acuerdo, en parte porque se había cansado de las tensiones disfuncionales con su hermano y su padre.

Los Murdoch rechazaron ser entrevistados para este artículo.

Cuando Rupert les dijo a sus hijos que Robert A. Iger, el director ejecutivo de Disney, lo había llamado para proponerle una adquisición, James estuvo de acuerdo de inmediato, según contaron cuatro personas a las que se les informó del proceso de venta.

Como su padre, James vio las ventajas del acuerdo propuesto. De manera experta, Iger había adquirido Pixar, Marvel y Lucasfilm, y los utilizó para convertir a Disney en una empresa gigantesca de cine, parques temáticos y productos de consumo.

Agregar la mayor parte de los negocios de Twenty-First Century Fox transformaría a Disney en un coloso con una verdadera oportunidad de competir contra los gigantes de Silicon Valley. Además, la familia Murdoch sería el accionista no institucional más grande de Disney (solo la empresa de fondo mutuo Vanguard tiene más acciones).

Vuelta al plan original

La oferta de Disney también le dio a Rupert Murdoch la oportunidad de establecer a Lachlan, que tiene una mentalidad similar a la suya, como su heredero evidente, posicionándolo de manera que termine por encargarse de Fox News, que Disney no compraría, y la otra empresa de la familia, News Corp., que está centrada en los diarios.

Aunque Lachlan aún no ha tomado una decisión, Rupert ha dejado claro que quiere que su hijo mayor dirija lo que están llamando New Fox, que albergará a Fox News y los otros negocios que no le interesan a Disney, incluyendo la televisora Fox y una cadena de estaciones de televisión. “Espero que mi hijo Lachlan acepte ser director ejecutivo”, dijo Rupert durante una entrevista con Sky News en diciembre.

Eso señala un regreso a su plan de sucesión original, que se arruinó en 2005, cuando Lachlan de pronto dejó los negocios de la familia después de discutir con Ailes. Se mudó a Australia, donde fundó y dirigió una exitosa empresa de inversiones. Regresó a apoyar a su padre en 2014.

“Esta podría ser su manera de ser inmortal”, dijo acerca de Rupert la analista radicada en Londres Claire Enders, quien ha seguido a los Murdoch durante más de tres décadas, “porque claramente ve que Lachlan es la persona adecuada, comparte sus ideas y lo apoyará durante los siguientes diez años”.

Por otro lado, sigue siendo un misterio qué hará James.

Sus allegados dicen que podría experimentar con un proyecto propio. A diferencia de su hermano, James jamás ha trabajado fuera de los negocios familiares, con la excepción del sello discográfico de hip-hop que fundó después de dejar sus estudios en Harvard. Su padre lo compró, y así trajo a James al redil corporativo.

Un puesto sénior en Disney también es una posibilidad, pero no hubo “garantías de ningún tipo”, dijo Rupert en la entrevista con Sky News.

“Será esencial para ayudarnos a integrar estas empresas durante los próximos meses”, dijo Iger en una llamada con inversionistas después de que se anunció el acuerdo. “A lo largo de este tiempo, él y yo seguiremos analizando si hay un lugar adecuado para él aquí o no”.