Por: Steve Lohr 1 diciembre

Parecen una pareja extraña: J. D. Vance, autor de “Hillbilly Elegy”, la exitosa autobiografía sobre cómo fue crecer en el Medio Oeste posindustrial y su viaje de escape, y Steve Case, el multimillonario cofundador de America Online.

No obstante, este año Vance se unió a la firma de inversiones de Case para explorar el Medio Oeste en busca de empresas nuevas y pequeñas pero prometedoras, en particular un nuevo fondo seminal. La firma, Revolution, planea recaudar hasta 100 millones de dólares para las inversiones de ese fondo, esto lo reveló en una presentación que se llevó a cabo el mes pasado con la Comisión de Bolsas y Valores.

30/11/2017. Estados Unidos. USAR SOLO EN EL FINANCIERO. A presentation in progress at the Columbus Idea Foundry, part of the
30/11/2017. Estados Unidos. USAR SOLO EN EL FINANCIERO. A presentation in progress at the Columbus Idea Foundry, part of the "Rise of the Rest" tour in Columbus, Ohio, Oct. 13, 2017. Some start-up investors see potential in the middle of the country, away from the coasts, where costs are low and talent is rich. (Maddie McGarvey/The New York Times)

No son de ninguna manera los únicos inversionistas destacados que buscan oportunidades en la región. Hace cuatro años, Mark Kvamme, un importante capitalista de riesgo en Silicon Valley, abandonó el núcleo de la industria tecnológica para convertirse en inversionista de la tecnología en el corazón del Medio Oeste.

Después de un comienzo lento, la firma ha ingresado 550 millones de dólares y ha invertido en 26 empresas. Su apuesta es que la zona central de Estados Unidos equivale a un activo infravalorado, riqueza en los mercados, nuevas ideas de negocios y empresarios en ciernes. Según este razonamiento, el Medio Oeste no solo es un terreno sin explorar, sino que también es un antídoto para el escaldado mercado tecnológico de la Costa Oeste.

“En Silicon Valley todo está un poco desquiciado”, afirmó Kvamme.

El dinero, el poder y la influencia de las empresas tecnológicas de la Costa Oeste han alcanzado nuevas alturas. En la actualidad, Apple, Alphabet, Microsoft y Amazon son las cuatro empresas mejor valuadas en el país.

El capital de riesgo, el combustible financiero de las empresas nuevas, también se está concentrando en la costa. Más del 50 por ciento de todo el capital de riesgo que se gasta en Estados Unidos se dirige a las empresas que están en California, según la Asociación Nacional de Capital de Riesgo.

Sin embargo, algunos inversionistas, encabezados por gente como Kvamme y su firma, Drive Capital, perciben mucho potencial en el centro del país. Tener como objetivo el Medio Oeste ya no se considera una idea descabellada, como lo era para los capitalistas de riesgo de la Costa Oeste cuando Kvamme y Chris Olsen, otro trasplante de Silicon Valley de Sequoia Capital y cofundador de Drive Capital, realizaron la iniciativa en 2013.

En este momento, todas las grandes ciudades del Medio Oeste tienen grupos de aceleradoras e incubadoras de empresas nuevas, los cuales suelen encontrarse en edificios industriales de ladrillos rojos que han sido restaurados.

Un par de grandes apuestas han sido exitosas: este año, CoverMyMeds, una empresa nueva de Ohio, cuyo software hace que la prescripción de medicamentos sea más eficaz, se vendió a McKesson por 1100 millones de dólares y Salesforce compró ExactTarget, un fabricante de software de marketing ubicado en Indiana, por 2500 millones en 2013.

Este tipo de transacciones siguen siendo raras. Pero los empresarios locales y los grandes inversionistas están reconociendo el terreno en el Medio Oeste en busca de inversiones en empresas nuevas que alcanzan las decenas de millones de dólares, cantidades mucho mayores de las que muestran los inversionistas de riesgo y los inversores ángeles locales. Y están empezando a atraer capital de riesgo de Silicon Valley para las rondas subsiguientes de financiamiento.

La lógica detrás de las inversiones en el Medio Oeste es la combinación de costo y oportunidad. Un ingeniero de software de primera categoría que gana 100.000 dólares al año en el Medio Oeste podría estar recibiendo 200.000 dólares o más en el Área de la Bahía. Los optimistas aseguran que el Medio Oeste también tiene abundante talento tecnológico, pues hay excelentes ingenieros que están egresando de importantes universidades estatales y privadas de la región.

No obstante, también mencionan los giros de la tecnología. Puesto que esta última está transformando las industrias no tecnológicas —como la atención médica, la agricultura, el transporte, las finanzas y la manufactura—, los inversionistas del Medio Oeste argumentan que estar cerca de los clientes será más importante que estar cerca del manantial de la tecnología.

“El valor llegará a partir del matrimonio del conocimiento de la industria con la tecnología”, afirmó Olsen de Drive Capital. “En Silicon Valley hay una arrogancia respecto de que no necesitamos tener conocimiento sobre la industria. Eso será cada vez menos cierto en el futuro”.

Sin embargo, para expandir la geografía del crecimiento económico impulsado por la innovación, se requerirá capital. En la actualidad, tres cuartas partes de todo el capital de riesgo que está invertido en Estados Unidos van en dirección de California, Nueva York y Massachusetts, estimó la Asociación Nacional de Capital de Riesgo. Ohio obtiene menos del uno por ciento y el total de los doce estados que conforman la región del Medio Oeste, menos del 10 por ciento, según las cifras que reunió el State Science and Technology Institute.

“Hay dos Estados Unidos”, aseguró Case. “Uno con una abundancia de capital y oportunidades: Silicon Valley y algunas áreas aisladas de la nación. Pero no hay tal abundancia en el otro Estados Unidos, y ese país representa la mayoría”.

Case participó en consejos consultivos en la Casa Blanca sobre empleos, innovación e iniciativa empresarial durante la administración de Obama, y esa experiencia le dio forma a su idea de invertir en el centro del país. Desde 2011, su firma ha generado más de 1000 millones de dólares para dos fondos, Revolution Ventures y Revolution Growth, los cuales por lo general realizan inversiones de cuatro a 50 millones de dólares, incluidas las que hacen en empresas nuevas del Medio Oeste.

Tanto Case como Vance, cuyas carreras pasaron por los Marines, la Universidad Estatal de Ohio y la Escuela de Derecho de Yale, para después llegar a una firma de capital de riesgo en Silicon Valley, también conciben la construcción de negocios como una virtud social.

Al referirse a los problemas que narra en su libro, Vance señaló que “al menos una solución parcial es llevar más capital de inversión a esta parte del país”.

El mes pasado, la Fundación Kauffman, que estudia la actividad de las empresas nuevas, informó que Columbus estaba en el tercer lugar de 40 zonas metropolitanas en “iniciativa empresarial de alto crecimiento”, de acuerdo con la cantidad de empresas nuevas que emplean 50 o más trabajadores en 10 años.

CrossChx, una empresa nueva con cinco años de antigüedad con una nómina de 80 personas, es una de ellas. La empresa, que fabrica software de atención médica, ha generado 35 millones de dólares en captación de capital de riesgo en tres rondas. Drive Capital se fijó en esta compañía, hizo el primer financiamiento y, desde entonces, se le han unido inversionistas del Área de la Bahía, entre ellos Khosla Ventures y Silicon Valley Bank.

En Ohio, esos 35 millones de dólares son equivalentes a 70 millones de dólares en Silicon Valley, en términos de tener la capacidad de contratar talento y mantener los costos operativos, comentó Sean Lane, cofundador y director ejecutivo de CrossChx.

“No estoy seguro de que hubiéramos logrado superar los obstáculos en el camino si hubiéramos estado en Silicon Valley”, mencionó Lane.