Los compradores pueden examinar una selección limitada de mercancía y hacer pedidos que se entregan o recojen más tarde

 Hace 4 días
Las cadenas minoristas de ladrillo y mortero, están tratando de elevar las ventas utilizando un estrategia diferente: espacios más acogedores que venden muy poco de nada. Entre ellas, Nordstrom Local, cadena de tiendas departamentales en Melrose Place, Los Ángeles.
Las cadenas minoristas de ladrillo y mortero, están tratando de elevar las ventas utilizando un estrategia diferente: espacios más acogedores que venden muy poco de nada. Entre ellas, Nordstrom Local, cadena de tiendas departamentales en Melrose Place, Los Ángeles.

​Las cadenas al menudeo de cemento y ladrillo, conocidas por tiendas inmensas que manejan un poco de todo, intentan aumentar las ventas a la baja usando espacios más acogedores que venden muy poco de nada.

Las salas de exhibición —un modelo de las ventas al menudeo popular con los concesionarios de autos— ahora sirven de inspiración a los gigantes de mercado masivo como Nordstrom y Urban Outfitters.

En salones íntimos, los compradores pueden examinar una selección limitada de mercancía y hacer pedidos para que los productos se entreguen o se recojan más tarde.

Ésta es la antítesis de la experiencia estándar en un centro comercial, con la variedad abrumadora de productos, la apatía de los dependientes de medio tiempo y los clientes a medio vestir gritando desde los probadores pidiendo otra talla.

Pero el sector está desesperado por evolucionar al tiempo que los rivales del comercio electrónico —Amazon, más significativamente— erosionan sus ventas.

“Las personas ya no tienen que ir a las tiendas; tienen que querer ir”, externó Lee Peterson, vicepresidente ejecutivo en WD Partners, una firma de estrategia, diseño y arquitectura.Nordstrom abrió su primera tienda estilo sala de exhibición, llamada Nordstrom Local, en una zona exclusiva de Los Ángeles en octubre. El espacio de 280 metros cuadrados emplea a un puñado de especialistas.

“Fue como ir a la habitación de alguien para pasar el rato, para nada como entrar a una tienda”, aseveró S. Y. Chen, de 29 años, estudiante de posgrado en Los Ángeles.

A 10 minutos al poniente del lugar, cientos de dependientes recorren una tienda departamental Nordstrom de tamaño completo, de 11.330 metros cuadrados. Nordstrom Local fue diseñada como un centro de barrio, donde los clientes pueden hacerse manicuras, pedir que se les ajuste una camisa, recoger paquetes comprados en línea o tomar vino rosado en el bar.

No van a hacer compras, al menos no en el sentido tradicional. La tienda no tiene existencias de productos para vender. Los clientes trabajan con diseñadores de imagen personales para crear atuendos, usando tabletas o teléfonos. Los conjuntos usualmente se piden a una tienda Nordstrom de tamaño completo en las cercanías y se entregan para que los clientes se los midan.

Los millennials

Nordstrom indicó que los compradores usaron el servicio miles de veces en las primeras cuatro semanas de Local. Algunos, como S. Y. Chen, de 29 años, estudiante de posgrado en Los Ángeles, acudió por curiosidad. “Fue como ir a la habitación de alguien para pasar el rato, para nada como entrar a una tienda”, aseveró. “La usaría si estuviera más atareada, pero ya que me gusta echar un vistazo a la mercancía, probablemente seguiré comprando en línea o yendo a una tienda más grande con más productos”.

Las cadenas importantes están probando de todo para adaptarse a las presiones del mercado: un servicio de suscripción de guardarropa de Gap para bebés, una opción de compras personalizada de Walmart, tiendas más pequeñas en Target.

Vendedores en línea como Rent the Runway y Warby Parker han abierto espacios estilo sala de exhibición en años recientes para ofrecer a los clientes la oportunidad de tocar sus productos.

Más de la mitad de los millennials encuestados en años recientes señaló que visitar salas de exhibición podría instarles a hacer una compra, de acuerdo con WD Partners. La proporción de compradores de más edad que dijo esto se disparó al 57 % este año comparado con el 22% en el 2015.

Al reunir a los compradores con los productos que quieren, las salas de exhibición pueden ayudar a limitar el número de artículos que son devueltos, a la vez que alientan las visitas repetidas.

También requieren menos espacio de almacenamiento, que las vuelve más económicas para rentar. Las existencias son centralizadas y enviadas sólo cuando son pedidas. El robo de mercancía es mínimo.

Sin embargo, prendas básicas, como los calcetines, playeras y otros artículos que sostienen a muchos minoristas de rango medio, podrían no tener tanto éxito en las salas de exhibición porque los productos se pueden comprar fácilmente en línea, de acuerdo con un reporte de la firma de consultoría Strategy&.