La energía eólica se está convirtiendo en una fuente de electricidad cada vez más frecuente, y los precios de esta tecnología están cayendo rápido

Por: Stanley Reed 16 noviembre
Los decepcionantes informes de ganancias de Vestas Wind Systems y Siemens Gamesa en noviembre de 2017 indican que incluso los dos principales fabricantes de aerogeneradores del mundo están luchando por adaptarse a un rápido sector cambiante.
Los decepcionantes informes de ganancias de Vestas Wind Systems y Siemens Gamesa en noviembre de 2017 indican que incluso los dos principales fabricantes de aerogeneradores del mundo están luchando por adaptarse a un rápido sector cambiante.

Vestas Wind Systems y Siemens Gamesa son gigantes de la industria de la energía eólica que están construyendo turbinas descomunales, las cuales se elevan a lo más alto del cielo y brindan energía a un número cada vez mayor de hogares.

Sin embargo, la semana antepasada las cuentas de resultados de las dos empresas indicaron que incluso estas compañías están luchando por adaptarse a un sector que cambia rápidamente. La energía eólica se está convirtiendo en una fuente de electricidad cada vez más frecuente en todo el mundo, y están cayendo rápidamente los precios de esta tecnología.

No obstante, en busca de austeridad, los gobiernos de Europa y Norteamérica están eliminando los subsidios y los incentivos fiscales que habían ayudado al crecimiento de la industria, a costa de exprimir en el proceso a empresas como Vestas y Siemens Gamesa.

El jueves 9 de noviembre, Vestas, el mayor fabricante de turbinas eólicas del mundo, señaló que sus ingresos del tercer trimestre cayeron 6 %, a 2.700 millones de euros ($3.100 millones), en comparación con el mismo periodo de hace un año. Las utilidades bajaron 18 %, a cerca de 250 millones de euros, según Vestas.

Las cifras hicieron que las acciones de la empresa de Dinamarca se desplomaran hasta un 20 %. Los resultados de Vestas llegaron apenas unos días después de que Siemens Gamesa Renewable Energy —firma recién formada que combina las plantas de energía eólica de Siemens, el conglomerado alemán, con Gamesa de España— reportara una pérdida de 147millones de euros en el tercer trimestre.

La compañía, que cotiza en Madrid, también aseguró que había tenido que deshacerse de 6.000 puestos de trabajo.

¿Cuáles son las razones?

Los ejecutivos y los analistas creen que hay varios factores que causaron los resultados deficientes de las dos empresas. Además de la eliminación gradual de los créditos fiscales y los precios garantizados que otorgaban algunos gobiernos, los precios de la energía solar han caído rápidamente, por lo cual este tipo de energía se ha convertido en una competencia para la eólica en algunas partes del mundo.

Tal vez sea más significativo que países como el Reino Unido, Chile y Alemania estén utilizando con mayor frecuencia subastas competitivas para premiar enormes proyectos de energías solar y eólica, con lo cual ayudan a reducir los costos. Este tipo de subastas ha ayudado a disminuir 15 % los costos por unidad de la electricidad que generan los proyectos eólicos en tierra, los cuales se planea que estén en línea durante los próximos cinco años, y un tercio de los costos de los proyectos eólicos marinos en el mismo periodo, según la Agencia Internacional de Energía, una organización con sede enParís.

“En general, el problema que afecta a todas las firmas es que hay una transición a las subastas de energía, las cuales son bastante competitivas”, afirmó Brian Gaylord, un analista sénior de MAKE, una compañía de investigación de mercado.

Como ejemplo del endurecimiento de las condiciones, el jueves 9, Vestas señaló que el precio que cobraba por sus turbinas había caído drásticamente. La empresa recibió cerca de 800.000 euros por megawatt, una unidad de capacidad energética, de los pedidos agendados en el tercer trimestre del año. En comparación, recibía 950.000 euros por megawatt a finales del 2016.

Estas diferencias en los costos son significativas para Vestas por el tamaño de las turbinas eólicas que produce. Su turbina más grande en tierra puede bombear 4,2 megawatts de energía, una cantidad suficiente para alimentar de electricidad a cerca de 5.000 casas.

En una conferencia telefónica con analistas, Anders Runevad, director ejecutivo de la empresa, describió un panorama de subastas competitivas por la electricidad que comenzaron en Latinoamérica y se han extendido a una buena parte del mundo. Vestas señaló en un comunicado que estaba “ante una competencia acelerada y una rentabilidad decreciente”.

Y puede ser peor...

La situación podría empeorar. Los legisladores de Estados Unidos, uno de los mercados más grandes de energía eólica, han considerado reducir de forma notable el valor de los créditos fiscales para los nuevos proyectos de energía eólica. Esto probablemente disminuirá el crecimiento del sector y generará incertidumbre entre los fabricantes.

“Creemos que los desafíos están aumentando” para los fabricantes de turbinas eólicas, escribió el lunes 13 de noviembre Sean McLoughlin, analista del banco HSBC, en una nota a los clientes.

No obstante, hay señales positivas. Al ver de cerca la información, parece mostrar que la industria no está agonizando, pero que necesita adaptarse a las tendencias actuales. Vestas, por ejemplo, reportó un aumento de 48 % en los pedidos del tercer trimestre, una métrica clave para la empresa, en comparación con el mismo periodo de hace un año.

Además, aunque hay poca evidencia de que los fabricantes vayan a tener un respiro, las tendencias de la industria han sido positivas para los consumidores. La energía eólica fue responsable del 20 % de la nueva capacidad energética a nivel mundial, según la Agencia Internacional de Energía. Además, la caída de los costos es un beneficio para los hogares. El cambio “finalmente es positivo para los consumidores y la industria energética”, comentó Gaylord.