Es uno de los primeros síntomas de que se está dando un salto hacia adelante en cuanto a la utilidad de los dispositivos

Por: Daisuke Wakabayashi 6 enero
Una ola de nuevos accesorios médicos se conectan al Apple Watch, por lo que las personas pueden manejar su salud desde su muñeca, un avance en la utilidad de los dispositivos portátiles.
Una ola de nuevos accesorios médicos se conectan al Apple Watch, por lo que las personas pueden manejar su salud desde su muñeca, un avance en la utilidad de los dispositivos portátiles.

​En los últimos meses de vida de Steve Jobs, el cofundador de Apple combatió el cáncer mientras se enfrentaba a la diabetes.

Debido a que detestaba pincharse el dedo para sacar sangre, Jobs autorizó que un equipo de investigación de Apple desarrollara un lector de glucosa no invasivo con tecnología que pudiera incorporarse a una pulsera, según personas familiarizadas con los acontecimientos, quienes pidieron no ser identificadas porque no tenían autorizado hablar en nombre de la empresa.

Fue uno de los muchos usos médicos que Apple consideró para el Apple Watch, el cual vio la luz en el 2015.

Sin embargo, debido a que muchas de las características relacionadas con la salud demostraron no ser confiables o requerían demasiadas concesiones en cuanto al tamaño del reloj y la vida útil de su batería, Apple prefirió en cambio que el dispositivo tuviera como destino monitorear actividades y realizar notificaciones.

En la actualidad, el Apple Watch está encontrando un propósito médico después de todo. En setiembre, Apple anunció que el Apple Watch ya no necesitaría estar ligado a un teléfono inteligente y que sería una especie de dispositivo autónomo.

Desde entonces, una ola de fabricantes de dispositivos se han involucrado con las nuevas características del reloj: por ejemplo, la conectividad celular para desarrollar accesorios médicos —como un electrocardiograma para monitorear la actividad cardiaca—, con el fin de que la gente pueda manejar trastornos crónicos de forma directa desde sus muñecas.

Lo que está sucediendo con el Apple Watch es uno de los primeros síntomas de que se está dando un salto hacia adelante en cuanto a la utilidad de los dispositivos que el usuario puede llevar puestos.

Muchas personas se habían preguntado para qué iban a necesitar un reloj inteligente si la mayoría llevaba consigo teléfonos inteligentes más poderosos. No obstante, a medida que el Apple Watch sea capaz de manejar más tareas médicas por sí solo, se podría obtener una respuesta más convincente.

“Es un paso importante en la evolución de estos dispositivos”, afirmó Tim Bajarin, presidente de Creative Strategies, una firma de investigación y consultoría. “En la actualidad, el Apple Watch puede realizar este tipo de monitoreo médico durante todo el tiempo que lo traigas puesto”.

Pacientes más informados

El Apple Watch ha dominado a los competidores en el mercado naciente de los relojes inteligentes, pero no ha logrado ganarse un lugar al lado del iPod, el iPhone y el iPad como el próximo producto exitoso de Apple.

La empresa no divulga las cifras de las ventas específicas del reloj, pero ha señalado que estas han aumentado un 50 % en comparación con lo sucedido hace un año durante tres trimestres consecutivos.

Por supuesto que se ha predicho una revolución digital de la salud desde hace años, pero hasta ahora ha sido más publicidad que progreso. Sin embargo, se espera que los sistemas de inteligencia artificial examinen de forma cuidadosa las grandes cantidades de información que reúnen los accesorios médicos del Apple Watch y encuentren patrones capaces de generar cambios en los tratamientos y la detección, los cuales permitirían a las personas tener más control sobre la forma en que manejan sus afecciones en vez de depender únicamente de los doctores.

Vic Gundotra, director ejecutivo de AliveCor, una empresa nueva que fabrica electrocardiogramas portátiles, señaló que esta situación pondría a los pacientes en una posición más cercana a los doctores porque tendrían más información sobre sus propias afecciones.

“Está cambiando la naturaleza de la relación entre los pacientes y los doctores”, mencionó, y añadió que los doctores ya no serán los “sumos sacerdotes”.

Apple también se ha puesto como objetivo la posibilidad de construir un electrocardiograma dentro de los modelos futuros del Apple Watch.

El mes pasado, AliveCor presentó una banda para el Apple Watch que cuenta con un electrocardiograma (ECG) integrado para detectar actividades irregulares del corazón, como una fibrilación auricular: una forma de arritmia y causa potencial de apoplejías.

AliveCor utiliza el monitoreo del ritmo cardiaco que realiza el reloj para alertar a los pacientes sobre la necesidad de tomarse un ECG cuando se les acelera o ralentiza el pulso de manera inesperada.

La banda, conocida como KardiaBand, fue el primer accesorio que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés) aprobó para el Apple Watch. Cuando se coloca un dedo pulgar en el sensor de la banda, se toman lecturas de ECG en 30 segundos y se envían de modo inalámbrico al cardiólogo del paciente. Esto sirve para resolver uno de los dolores de cabeza más fuertes en la detección de la fibrilación auricular: captarla durante un episodio para que un cardiólogo pueda evaluarla de forma apropiada.

El corazón en la muñeca

Apple también está buscando sus propios avances médicos. El mes pasado, la empresa anunció un estudio de investigación conjunto con la Escuela de Medicina de la Universidad Stanford para averiguar si los sensores de ritmo cardiaco del Apple Watch podrían detectar una actividad irregular del corazón sin un electrocardiograma para notificar a la persona que podría estar sufriendo una fibrilación auricular.

Apple también se ha puesto como objetivo la posibilidad de construir un electrocardiograma dentro de los modelos futuros del Apple Watch, según una persona familiarizada con el proyecto, quien realizó comentarios bajo la condición de anonimato porque los detalles son confidenciales.

No es claro si se presentará el desarrollo de ECG, del cual informó primero Bloomberg: lo más probable es que ese tipo de producto requiera la aprobación de la FDA.

Por otro lado, Apple sigue investigando cómo producir un lector continuo de glucosa no invasivo, de acuerdo con dos personas que conocen el proyecto. Se considera que la tecnología está lejos de lograrlo, aseguraron expertos de la industria. La solución actual que utilizan muchos diabéticos también vendrá en el Apple Watch.

Dexcom, un fabricante de dispositivos que miden los niveles de azúcar en la sangre para las personas con diabetes, mencionó que estaba esperando que la FDA aprobara un glucómetro continuo que funcionaría directamente con el Apple Watch.

Los glucómetros continuos utilizan sensores pequeños para pinchar la piel con el objetivo de monitorear los niveles de azúcar y enviar esas lecturas por medio de un transmisor inalámbrico.

Kevin Sayer, director ejecutivo de Dexcom, afirmó que por practicidad los pacientes podrían optar por un monitor para comunicarse de forma directa con el reloj, pero que la gran ventaja podría venir de la combinación de los datos que recoja el reloj durante el sueño o mientras se realizan actividades con las lecturas de glucosa de su dispositivo para encontrar correlaciones. “Apenas estamos comenzando a descubrir el potencial de esa información”, señaló Sayer.

Etiquetado como: