Acuerdo sobre el clima está en firme: 'Ahora hay que pasar de los dichos al hecho'

El acuerdo de París logró, por fin, una salida airosa, pero ahora debe fijarle un precio a las emisiones de carbono y comenzar a aplicarse


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La comunidad internacional que acaba de lograr en París un acuerdo histórico sobre el clima, debe ahora "pasar de la palabra a los hechos" y fijar un precio a las emisiones de carbono, señaló la directora general del FMI, Christine Lagarde.
"El acuerdo de París es un paso crucial para atacar los desafíos del cambio climático  en el siglo XXI. Los gobiernos deben ahora pasar de las palabras a los hechos", señaló en un comunicado la máxima responsable del Fondo Monetario Internacional.
Tras años de negociaciones, los representantes de 195 países adoptaron este sábado en París un acuerdo para limitar el calentamiento global "muy por debajo de los 2 ºC" respecto al que tenía el planeta antes del inicio de la era industrial.

¿Qué se aprobó?

El objetivo del acuerdo es contener el aumento de la temperatura "muy por debajo de los 2 ºC" respecto a la era preindustrial y "de seguir esforzándose por limitar ese aumento a 1,5 ºC".

El mundo debe esforzarse en que las emisiones de GEI dejen de aumentar "lo antes posible" y empiecen a reducirse "rápidamente".

En la segunda mitad del siglo, debería llegarse a un equilibrio entre las emisiones de GEI provocadas por las actividades humanas (como la producción de energía y la agropecuaria) y las que pueden ser capturadas por medios naturales o tecnológicos, como por ejemplo los bosques o las instalaciones de almacenamiento de carbono.

El texto eliminó las referencias, presentes en borradores anteriores, al término "neutralidad de carbono", al que se oponían con vehemencia grandes productores de petróleo como Arabia Saudita.

Los países desarrollados, emisores históricos, tomarán la delantera en los recortes de emisiones de GEI en términos absolutos. Los países en desarrollo, que aún necesitan generar energía con carbón y petróleo, son alentados a orientar sus esfuerzos hacia la realización de recortes.

El documento insta a los países ricos a respaldar los recortes de emisiones de las naciones en desarrollo.

En 2018, dos años antes de la entrada en vigor del acuerdo, los países evaluarán los impactos de sus iniciativas contra el calentamiento global y analizarán nuevamente sus planes de reducción de emisiones de GEI.

Cuando el acuerdo cobre efecto, las revisiones de realizarán cada cinco años, a partir de 2023.

Los países desarrollados "deberán proporcionar" apoyo financiero a la reconversión energética de los países en vías de desarrollo y a enfrentar fenómenos relacionados con el cambio climático, como la intensificación de las sequías y los huracanes.

Fuera de las partes jurídicamente vinculantes, el documento establece la suma de 100.000 millones de dólares anuales como "mínimo" de los montos aportados por los países ricos. La suma se actualizará en 2025.

Se reconoce a las islas vulnerables al alza del nivel de los océanos y a los países pobres más expuestos al cambio climático el derecho a obtener respaldos para "evitar, reducir al mínimo y afrontar las pérdidas y los daños relacionados con los efectos adversos" de este fenómeno.

Las reacciones

Según Lagarde, estos compromisos no podrán ser cumplidos si la comunidad internacional no logra mantenerse de acuerdo y fijar una precio a las emisiones de carbono, a través de un impuesto o sistema de cuotas de emisiones.
"Mi mensaje principal es que hay que fijar un precio apropiado a las emisiones de carbono y hay que hacerlo ahora. Hacer pagar por las emisiones generadas por energías fósiles crea los estímulos necesarios para promover inversiones" en energías más sustentables, agregó.
Según Lagarde, este mecanismo permitiría igualmente obtener nuevos recursos para proteger a los más pobres, reducir la deuda y aligerar la carga de impuestos adicionales que afectan a los hogares y a las empresas.
Por su parte, el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, aseguró hoy que el Acuerdo de París contra el cambio climático es "una victoria para el planeta y las futuras generaciones".
En su intervención ante el plenario de la COP21 el estadounidense reconoció:  “ Nadie aquí pensará que es un acuerdo perfecto, y así es exactamente como debería ser ” , ya que se trataba de conciliar los diversos intereses de las 196 delegaciones.
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