Arranca acuerdo de Costa Rica con una Unión Europea cautelosa

La crisis ha cambiado al consumidor europeo y hace que los países se concentren en sus problemas

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La Unión Europea que negoció con Centroamérica un acuerdo de asociación en el 2007 no es ni de cerca parecida a la que ejecutará lo acordado en los pilares comercial, político y de cooperación.

La crisis financiera global golpeó desde el 2008 al Viejo Continente, al punto de que gran parte hoy sigue sumido en un estancamiento, con severos problemas crediticios e hipotecarios.

Además, esa región está ahogada con 26,2 millones de desempleados, un alto nivel de desconfianza de los mercados, un déficit presupuestario de -4,4 y una deuda del 85,1% del PIB.

Esto hace que el mercado europeo al que apuntaran Costa Rica y el resto del Istmo esté teñido de cautela, al menos por dos años más, periodo durante el cual se prevé que se extenderá la crisis.

La propia Comisión Europea admitió que el 2013 será un año perdido para la economía del bloque europeo, y que el crecimiento recién llegaría a finales del 2014.

La situación grave se concentra principalmente en la Eurozona, a la que pertenecen 17 de los 27 países de la Unión Europea, entre ellos España, una de las puertas de ingreso de Costa Rica.

Olli Rehn, comisario europeo de Economía, anunció que el PBI del bloque caerá este año un 0,1% y el de la Eurozona un 0,4%.

A pesar de ese escenario, el economista costarricense Thelmo Vargas es positivo y asegura que Costa Rica no tiene nada que perder y que vale la pena contar con el acuerdo previsto para que rija a partir del 1 de agosto.

“Si un producto no entra por un lado, que entre por otro. Si Esapaña no compra, que compre Alemania. Lo que ocurre en Europa es momentáneo. Lo veo más positivo que preocupante”, dijo.

Un poco más desconfiado es el experto en temas de economía y política y profesor en la Universidad Nacional, Óscar Ugalde.

En su criterio, la ejecución del acuerdo dependerá de que las políticas de recuperación de la UE generen empleo, regulen los indicadores macroeconómicos y el consumidor vuelva a confiar.

Para Ugalde, la situación actual es muy difícil para el país. “Lo que está ocurriendo en Europa le quita probabilidades a Costa Rica de que mantenga un ímpetu exportador”, agregó.

El Gobierno tico siempre ha mantenido la postura de que la crisis de Europa afectará moderadamente al país.

Las tendencias claves

El aprovechamiento comercial del acuerdo depende directamente de la capacidad de consumo de los más de 500 millones de personas que viven en la UE.

Sin embargo, la crisis ha provocado un cambio en las actitudes de los consumidores, quienes se han vuelto más ahorrativos y calculadores, según lo determina el estudio “Tendencias e innovaciones en el sector de alimentos: el caso de la Unión Europea”, de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).

Según concluye el informe, los patrones de compra hacen ver a un consumidor que enfrenta una crisis económica y moral, y que recurre más a información como herramienta para decidir.

Para Ugalde, un consumidor europeo cauteloso afectará directamente la cantidad de consumo.

En su criterio, los europeos podrían estar apostando más por los productos básicos que por los importados como los agrícolas y los semiprocesados que se ven más afectados durante la crisis.

Esto obliga a los exportadores nacionales a analizar hacia qué lugares de la UE deberían apuntar y de qué forma.

No obstante, Ángeles Sánchez, profesora de Estructura Económica y Economía del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Madrid, dijo a EF que aunque algunos países tienen una mayor capacidad de importacion, no necesariamente coinciden con los que tienen relaciones económicas con Centroamérica.

Ante este panorma, Ugalde propone al Gobierno que durante el tiempo que falte para que se recupere la UE, ayude al sector exportador a prepararse en temas de competitividad y comercio justo.

Además, se requiere asesorarlos en respeto a los derechos laborales, normas ambientales y que conozcan a fondo las exigencias del consumidor europeo para en dos años puedan entrar de lleno a ese mercado.

Repliegue de ayuda y política

En los otros dos ejes que conforman el acuerdo de asociación también se ve reflejada la crisis.

La precaria situación ha obligado a la UE a dejar de ver hacia afuera, para poder resolver los grandes nudos que tiene en casa.

Durante la negociación del tratado, los europeos ya habían planteado el tema cooperación como una ayuda regional y no de país en país.

Pero ahora las agencias de ayuda han cambiado sus montos y modificado sus planes.

“La reducción de la cooperación la vemos desde hace unos dos años. Cuando se negociaba había un clima de aparente estabilidad económica en Europa y hasta daban dinero para la integración regional. Ahora la prioridad es otra”, dijo Guillermo Acuña, director del Instituto de Estudios Sociales de Población (Idespo) de la Universidad Nacional.

La crisis también ha tenido un gran impacto en la política de la UE y ha provocado cambios políticos en 8 países de los 17 de la eurozona. Los gobiernos están concentrados hoy en cómo mejorar sus cifras y desahogarse.

Incluso un tema crucial como el migratorio, fue abordado en el eje político con mucha preocupación por parte de los europeos por la cantidad de centroamericanos que viajan allá.

Hoy, según el informe “Rutas y dinámicas migratorias entre los países de América Latina y el Caribe, y entre América Latina y la Unión Europea”, publicado por la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) y financiado por la Unión Europea, el flujo migratorio se ha revertido y son cada vez más europeos que buscan trabajo en Latinoamérica.

Así, la UE sigue tratando de salir del hoyo donde cayó y Alemania está pidiendo que sea por la vía de la austeridad. Es la opción que toma fuerza.

Por ello, de momento, los exportadores ticos deberán ajustar sus expectativas a esa realidad.

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