Ardua negociación de Atenas con sus acreedores divide a los griegos

Los partidarios de Syriza señalan como traidores a los detractores del gobierno de Alexis Tsipras, quienes temen que su país se convierta en una nueva Corea del Norte


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Atenas.- La ardua negociación con sus acreedores divide a Grecia, donde los detractores de Alexis Tsipras temen que su país se convierta en una nueva Corea del Norte y los partidarios del primer ministro califican de "traidores" a estos opositores.

Todas las mañanas, en la popular radio municipal de Atenas, el locutor Ilias Kanellis compara al gobernante partido de izquierda Syriza, que llegó al poder tras triunfar en las elecciones de enero, con la Unión Soviética, la dictadura griega de los coroneles (1967-1974) o una teocracia que hechiza al pueblo.

El locutor hace estas comparaciones de forma satírica, con grabaciones del coro del Ejército Rojo de la URSS, misas o discursos de los militares qui dirigieron Grecia durante la dictadura iniciada en 1967.

A los detractores de Syriza también les gusta decir que Grecia se podría terminar pareciendo a Corea del Norte si sale de la zona euro, como declaró el martes en el parlamento el diputado de Nueva Democracia (derecha), Gerasimos Giakoumatos.

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Por su parte, los partidarios de Syriza han acusado en las redes sociales de "traidores" o "vendidos" a quienes participaron en las manifestaciones del jueves 18 de junio y del lunes, en las que unas 7.000 personas se congregaron frente al parlamento para decir: "nos quedamos en Europa".

Un día antes de estos mitines, se manifestaron los partidarios de Syriza y quienes se oponen a las políticas de austeridad que le han exigido a Grecia sus acreedores en los últimos años.

"Es una fractura económica (que hay) entre nosotros, una diferencia de clase", afirman Eleni y Andreas Pataki, quienes se oponen a la austeridad.

"Aquí se manifiestan quienes ya no tienen nada que perder", aseguran.

Eleni es docente especializada en la escuela primaria y gana 900 euros por mes. Su cargo se suprimió sin previo aviso en el marco de una reducción de puestos en la función pública en 2013. Syriza volvió a contratar a estos funcionarios.

Andreas, de 62 años de edad, está desempleado y no cobrará jubilación hasta los 67 años.

No obstante, quienes se oponen a Syriza niegan tener privilegios.

En medio de gente que suele estar bien vestida, con camisas elegantes y peinados impecables, Dimitri, de 55 años, un dibujante de prensa desempleado que no quiso dar su apellido, cuenta que volvió a vivir con su madre, la cual lo ayuda a vivir con su jubilación de 550 euros.

"Los privilegiados de la Grecia de hoy son los funcionarios que conservaron su trabajo y sus condiciones laborales. Al sector privado lo aplastaron. La política de Syriza no favorece a los más pobres", dice.

Grecia tiene que pagar las deudas, recalca, de lo contrario, "gente que gana 300 euros por mes en Polonia está pagando en lugar nuestro".

Para Aristides Hatzis, profesor en la universidad de Derecho de Atenas, "la división es nuestro estado normal y no la excepción".

Así, este profesor explica que tras la guerra de independencia contra los turcos, los insurrectos se destrozaron entre ellos. También recuerda las luchas entre liberales y conservadores durante la primera mitad del siglo XX y la guerra civil (1946-1949).

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