China reporta inflación de 1,6% en setiembre, la más baja en cinco años

Expertos temen que el gigante asiático caiga en deflación


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La inflación cayó en China en el mes de setiembre a un nivel inédito en casi cinco años, avivando temores deflacionistas en un contexto de ralentización de la segunda economía mundial.

El alza anual de los precios al consumo fue del 1,6% el mes pasado, indicó el miércoles la Oficina Nacional de Estadísticas (BNS). Desde enero de 2010 no se registraba una inflación tan baja en China

Esta ralentización de la subida de los precios es mucho más acentuada de lo que esperaban los analistas interrogados por Dow Jones Newswires (1,7%). La inflación fue del 2,3% interanual tanto en junio como en julio, antes de bajar al 2% en agosto.

La cifra de inflación en setiembre sigue estando muy por debajo del límite anual de 3,5% que fijó Pekín —siempre atento ante cualquier riesgo inflacionario— y también por debajo del nivel inflacionario del 2,6% registrado en 2013.

La caída de la inflación se explica particularmente por un fuerte frenazo en la subida de los precios de los alimentos (especialmente huevos y verduras frescas), que aumentaron solamente un 2,3% interanual en setiembre, contra un 3% en agosto.

"Los precios de los alimentos eran inusualmente bajos durante la Fiesta del Medio Otoño, y antes de las largas vacaciones de la Fiesta nacional", a principios de octubre, destacan Liu Ligang et Zhou Hao, analistas del banco ANZ. Ambos destacan asimismo el impacto de la intensa campaña anticorrupción del Gobierno chino en los precios del alcohol y el tabaco.

Otro factor importante: "el alza de los precios en los sectores de la vivienda y los transportes se ha frenado notablemente, con un enfriamiento del mercado inmobiliario, de un lado, y la caída de los precios del petróleo, por el otro", señala Julian Evans-Pritchard, del gabinete Capital Economics.

Los analistas ya habían advertido desde la pasada primavera boreal sobre los riesgos de tensiones deflacionistas en China, en un contexto de clara desaceleración de la actividad económica y de debilidad de la demanda interna.

Ahora, esta caída de la inflación "pone de manifiesto el riesgo de deflación y podría exigir el recurso a más medidas de flexibilización monetaria" indican los analistas de ANZ.

El crecimiento del PIB chino, que se frenó a 7,4% en el primer trimestre del año —el ritmo más bajo en 18 meses— condujo al Gobierno de Pekín a anunciar en la pasada primavera una serie de reducciones fiscales, así como medidas de flexibilización monetaria, aunque muy limitadas.

Sin embargo este mini plan de reactivación se ha revelado insuficiente y, pese a las buenas cifras del comercio exterior en setiembre, varios economistas auguran que el crecimiento seguirá ralentizándose en el tercer trimestre. La cifra oficial para este periodo se publica la próxima semana.

Pero otros analistas se muestran más comedidos sobre la magnitud de los riesgos deflacionistas en China.

"El índice (que mide la inflación) es muy sensible a los precios del cerdo, que volverán a subir, debido a la reducción de las existencias y de la oferta desde principios de año.

En consecuencia, la inflación debe volver a subir de nuevo en los próximos trimestres" opina Evans-Pritchard.

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