Columna Tributaria: Activos no monetarios


  • Facebook (Compartir)
  • Tweetea!
  •  

El artículo 8 del Reglamento a la Ley del Impuesto sobre la Renta declara que la renta bruta “también está constituida por las diferencias cambiarias originadas en activos en moneda extranjera, relacionados con operaciones del giro habitual de los contribuyentes”. Tributación y contribuyentes sostienen una agria disputa sobre si esa norma es legítima o violatoria del principio constitucional de reserva de ley. Hay sentencias contradictorias, y aunque un fallo de la Sala Primera de la CSJ declara que el diferencial cambiario no es gravable, se necesita una segunda sentencia de casación para que sea vinculante.

Tributación redobló su apuesta con la resolución DGT-753-2010: “el legislador dispuso gravar los ingresos por diferencial cambiario, producto de la valuación de las operaciones realizadas, de todas las operaciones pendientes y de los ingresos no recibidos; por tanto, la intención del legislador es abarcar tanto operaciones realizadas que pueden registrarse por el sistema de percibido, como operaciones pendientes, basadas en el sistema de devengo”.

En un caso reciente, Grandes Contribuyentes intentó gravar el supuesto diferencial cambiario de la cuenta de inversiones por participaciones patrimoniales (acciones y aportes de capital) en moneda extranjera. Según normas internacionales de contabilidad, solo los activos monetarios son susceptibles de generar diferencial cambiario, y en ese caso se pretendía obtenerlo a partir de un activo no monetario. El desaguisado chocó con el fallo 289-2012 de la sección VI del Tribunal Contencioso Administrativo, que el Tribunal Fiscal Administrativo hizo suyo en la resolución 34-2013: “la simple tenencia de dichos títulos o la mera titularidad de activos patrimoniales –no monetarios– no posee el cariz de una operación pendiente o de un ingreso percibido y, por ende, es incapaz de dar lugar a una utilidad por razón de diferencial cambiario”.

Sostenbilidad y financiamiento