ELECCIONES ESTADOS UNIDOS

Costa Rica pendiente del duelo

El país necesita que el ganador de la contienda Obama-Romney logre una recuperación robusta de la economía

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    Mayoría de los combustibles importados vienen de EE. UU.
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    Turistas estadounidenses lideran visitas al país
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    EEUU lidera en Inversión Extranjera Directa (IED)
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    EEUU el principal socio comercial de Costa Rica
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Ninguna de sus municiones de campaña se enfoca en Latinoamérica. Sin embargo, sectores costarricenses como turismo, comercio e inversión extranjera directa (IED) necesitan que el vencedor del duelo presidencial estadounidense tenga el arma indicada para poner a caminar a una economía que, después de la crisis de 2008, apenas gatea.

El  desempeño costarricense, en las áreas bases de su economía, depende principalmente  del bienestar económico de los Estados Unidos (EE. UU.).

Ese bienestar  que se encuentra en en el centro de la contienda electoral de Barack Obama y Mitt Romney y que el presidente demócrata fue incapaz de consolidar durante sus cuatro años de gobierno.

Datos del CIA World Factbook indican que en el 2007 EE.  UU. crecieron a una tasa del 2%, mientras que en el 2011 el crecimiento fue de 1,7%.
El desempleo,  uno de los temas que podría inclinar la balanza en la elección del 6 de noviembre, sigue sin recuperarse. La cantidad de estadounidenses que se encuentran sin trabajo pasó de cuatro a nueve de cada 100, del 2007 al 2011.  

Además, el déficit sigue sin mejorar, para el año fiscal 2012  EE. UU. registró una carencia de $1,089  billones, con lo que   suman cuatro años consecutivos en que dicha cifra supera el billón de dólares.

Uno de los detonantes principales del problema fiscal norteamericano es que la deuda pública se triplicó durante la última década, pasando de $5,6 billones en el 2001 a $15,9 billones en el 2012.

Para mejorar de una vez por todas esas estadísticas Obama y Romney, quienes se encuentran en empate técnico, tienen propuestas distantes.
 
Romney  centra su pensamiento en la idea de que el gobierno es el problema; no la solución. Por lo tanto, propone disminuir las cargas fiscales de los sectores más favorecidos y eliminar subsidios y programas sociales como el Obamacare.

Por su parte, el presidente Obama busca una mayor intervención del gobierno, defiende los impuestos a los sectores más favorecidos  y  apoya la existencia de subsidios, como el de desempleo.

Para Costa Rica, lo importante es que quien gane las elecciones logre una recuperación robusta, que aumente el consumo estadounidense y permita aprovechar de una mejor forma instrumentos comerciales como el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y  Estados Unidos (Cafta, por sus siglas en inglés).  

Estrecho vínculo

A pesar de que Costa Rica ha realizado esfuerzos  para diversificar sus mercados,  como afirma el relacionista internacional Alejandro Barahona, en gran medida el éxito económico del país depende de lo que pase en  Estados Unidos.

 A nivel comercial, cabezas rectoras del área, como la ministra de Comercio Exterior, Anabel González; la presidenta de la Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco), Mónica Segnini; y el jefe sectorial de la Promotora del Comercio Exterior de Costa Rica (Procomer), Javier Castillo, reconocen que desde la década de los ochenta EE. UU. es el principal dinamizador del comercio costarricense.

Durante el 2011, Costa Rica exportó $3.999 millones a EE. UU., lo que equivale al 38,1% del total exportado. Además, el 47,75% de los productos que importa Costa Rica provienen de la nación norteamericana. 

Un área que destaca dentro de las importaciones que el país realiza desde  EE. UU. son los combustibles.

Datos de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) indican que el 93,2 % de los combustibles que importó el país de enero a junio del 2012 provinieron del país norteamericano.

Mónica Segnini comentó que la recuperación de la economía de  EE. UU. le permitiría a las empresas exportadoras costarricenses consolidarse en el mercado norteamericano.

“Persiste el reto en la parte económica, la recuperación ha sido lenta y se le suman las crisis globales de los precios del petróleo, la crisis del euro y la política monetaria de China. De este mercado dependen 1.049 empresas que tienen nichos que no queremos perder. A Costa Rica lo que le interesa es la recuperación”, mencionó la presidenta de Cadexco.

La realidad a nivel de IED es similar a la comercial, según la directora general de la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (Cinde), Gabriela Llobet,  hay otros mercados, pero Estados Unidos siguen siendo la base del éxito en el campo.

Las inversiones estadounidenses representaron en 2011 el 62% de los flujos de capital que recibe el país, con $1.338 millones. Muy por encima de la segunda nación en importancia, España, de donde vino el 11% de la inversión. 

Otra área que se encuentra a la expectativa de lo que sucederá en la elección estadounidense es el turismo, ya que fue uno de los sectores que más sufrió con la crisis económica del 2008.

El vocero de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur), Luis Quirós, comentó que una mejora en la economía de  Estados Unidos. sería muy beneficiosa para los intereses de Costa Rica, ya que los turistas norteamericanos representan el 39% del total de personas que visitan el país. 

Fórmulas en detalle

Las propuestas para lograr una recuperación más robusta a nivel económico de  EE. UU. difieren drásticamente entre Barack Obama y Mitt Romney, debido, según el politólogo Claudio Alpízar, a que ideológicamente los candidatos defienden corrientes distintas.

Obama está a favor de una participación más activa del Estado, mientras que Romney defiende un mercado más libre de trabas e impuestos.

Es por esa diferencia ideológica que el economista Mauricio Soto opina que las propuestas de Obama y Romney son diametralmente opuestas en materia económica.

A nivel de impuestos, Romney pretende recortar los tributos que  paga el 1% de las personas más ricas de  EE. UU.,  con la idea de que las empresas  incrementen sus ganancias e impulsen el crecimiento  del consumo y ahorro norteamericanos.
Obama, por su parte, propone recortar los impuestos de la clase trabajadora y mantener los de la población de mayores ingresos, como medida de redistribución de la riqueza.

En cuanto a la promoción de sectores, el presidente demócrata está casado  con las energías limpias y el sector tecnológico, inclusive en esa área tiene la intención de repatriar empresas norteamericanas que se encuentran en otras naciones.

El candidato republicano le apuesta a la recuperación de las industrias tradicionales estadounidense, entre  ellas la militar.
 
Un ámbito en que se diferencian  ampliamente los candidatos, según el analista Guillermo Barquero, es en sus métodos para crear empleo.

“Obama quiere apostarle a la educación como prioridad, por considerar que por esa vía la sociedad comienza a transitar por el camino de la recuperación en el mediano y largo plazo. Los republicanos creen que lo ideal es estimular al sector privado, reducir el tamaño del Estado y dejar que las fuerzas del mercado hagan lo suyo”, comentó el analista.

Otra diferencia en ese campo es que el presidente demócrata está de acuerdo en intervenir áreas específicas de la economía, como la automotriz, para salvarlas de la bancarrota,  mientras que Romney no.

Finalmente, un tema de amplio debate durante la campaña y en el que los candidatos tienen  posiciones contrarias es en el matenimiento de programas de asistencia social.

Obama defiende ese tipo de iniciativas como un método para apalear los efectos de la crisis, mientras que Romney se muestra en contra de ellos, especialmente del Obamacare.

A pesar de las múltiples diferencias que los dividen en materia económica, los candidatos coinciden negativamente en que ninguno tiene claro cómo reducir el déficit fiscal, según el   analista de políticas públicas sobre América Latina del Instituto Cato, Juan Carlos Hidalgo.
 
“Romney no especifica qué gastos recortaría y más bien habla de aumentar el gasto militar de Estados Unidos. Obama se concentra en el aumento de impuestos, aún cuando este generaría ingresos para financiar al gobierno federal por tan solo 7,6 días”, mencionó Hidalgo.

Importancia política regional

La política exterior norteamericana se concentrará en los próximos cuatro años en Medio Oriente, según los expertos consultados.
 Empero, las decisiones políticas que toma  Estados Unidos siempre tienen un impacto fuerte en la geopolítica de la región. Especialmente, porque Latinoamérica forma parte de la zona de influencia histórica norteamericana.
 
El interés de ambos candidatos en Latinoamérica se concentrará, según Barquero, en México y Brasil.
México por ser su vecino más cercano y Brasil por el crecimiento económico que está  experimentando.
 
Además, republicanos y demócratas coinciden en la necesidad de tener políticas más restrictivas en materia de migraciones para Latinoamérica.
 
La única diferencia marcada en términos de política exterior para Latinoamérica es que Romney ha demostrado mayor incomodidad con los gobiernos de Cuba y Venezuela.
Situación que, según Barahona, podría aumentar los roces con el presidente venezolano Hugo Chávez y debilitar los vínculos Estados Unidos-Latinoamérica.

“Desde que Latinoamérica está dividida en dos grupos ideológicos, Estados Unidos  se apartó de la región e incluso no parece interesado ni siquiera en mejorar las relaciones con aquellos países ideológicamente cercanos como México, Colombia, Panamá, Chile y Costa Rica”, comentó el relacionista internacional.

Seguridad a la mesa

Un tema que debería ser prioritario en la relación de Estados Unidos  con la región, según el analista Carlos Murillo, son las nuevas amenazas a la seguridad que generan los grupos del crimen transnacional organizado, especialmente carteles del narcotráfico y maras.

Según Murillo, para enfrentar esos problemas la región requiere una acción coordinada entre los  países centroamericanos, México, Colombia y  Estados Unidos.

Sin embargo, Costa  Rica ha sido muy descuidado en esa área, a pesar de su buena relación con  ese país.

“El problema es que como Costa Rica no tiene política de defensa y las acciones exteriores no están desarrolladas en función de estrategias nacionales de seguridad,  resulta difícil coordinar políticas para el combate de esas amenazas y lo que se generan son acciones coyunturales”, dijo Murillo.

Para el analista, es momento de que Costa Rica tome la iniciativa de demostrarle al Gobierno estadounidense la importancia que tiene para los intereses de esa potencia la seguridad de Centroamérica.

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