DEBATE ENTRE PRECANDIDATOS PRESIDENCIALES DEL PARTIDO LIBERACIÓN NACIONAL

Precandidatos liberacionistas ensayaron su discursos en debate de baja intensidad

Veinte años después, cuatro políticos se reúnen para debatir quién dará el “nuevo rumbo” al Partido Liberación Nacional.


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Han transcurrido casi veinte años desde que Antonio Álvarez Desanti y Rolando González Ulloa votaron, al filo de la medianoche, la última reforma fiscal sobreviviente en Costa Rica, planteada por su presidente José María Figueres Olsen.

Para aquel entonces eran diputados oficialistas afines a las ideas del hijo del caudillo. Para hoy, décadas después, son rivales a lo interno de una convención partidaria y aseguran ser los líderes de una nueva política. Al trío le acompaña Sigifredo Aiza, diputado liberacionista entre 1990 y 1994, que debatió este lunes -junto a ellos- ser el verdiblanco idóneo para las elecciones de febrero del 2018.

El debate entre los cuatro candidatos corrió por cuenta de la casa, ayer lunes a las 7:00 pm. Decidieron organizarlo en la iglesia cristiana PAS a la que asiste como feligresa la tesorera del Partido y diputada de Cartago, Paulina Ramírez, (la misma que entregó una carta al Papa Francisco pidiéndole interceder contra cualquier medida que permitiera aprobar el aborto autoinducido en Costa Rica).

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A la entrada del edificio hay una que otra frase cristiana pintada en la pared de verde y blanco. Atrás de las 1.300 butacas unos panfletos con las horas de culto. En las manos de los asistentes teléfonos –con los que algunos textean frenéticamente–. En el cuello de la mayoría de asistentes una bufanda verde limón. En la tarima, llaman a los candidatos.

Figueres es el primero en salir: toma agua (lo hará insistentemente en el evento) y saluda a los asistentes, mientras Rolando González vitorea con sus manos. Desanti extiende su mano derecha a la audiencia. Aiza le imita segundos después, pero con levedad para sumergirse rápidamente en su computadora portátil, en la que guarda sus apuntes.

Sin debate

"Hoy a Costa Rica le urge un gobierno liberacionista y le urge un presidente visionario" arranca el presidente del Partido Jorge Pattoni en un discurso brevísimo acerca del evento. Habría sido natural que, después de emitir sus palabras, Pattoni saliera del podio, paseara por la tarima saludando a cada uno de los miembros del comité del partido y abrazara a los precandidatos del debate. Lo inusual es que, después del discurso, lo hiciera José María Figueres, mientras Pattoni tomaba asiento y el resto de los políticos se aferraban a sus apuntes.

Candidatos liberacionistas enfrentaron sus visiones del partido en un debate este lunes 13 de febrero. De izquierda a derecha: Sigifredo Aiza, Antonio Álvarez, Rolando González y José María Figueres. (Rafael Murillo)

La dinámica es sencilla:un discurso de apertura, un par de preguntas elegidas al "azahar" (sic), una pregunta entre candidatos y un discurso de cierre.

Cuando se presentan, los discursos contrastan entre un Figueres que prefiere hablar del futuro ("volvamos a hacer las cosas con la más grande de nuestras ilusiones") y un González que opta por describir su pasado de méritos ("soy la voz de los de abajo, en esta campaña de la danza de los millones"). Desentona también Aiza, que diagnostica a un país "enfermo" ("la cura nos obliga a buscar un rumbo diferente"), frente a un Desanti que enumera sus mayores propuestas ("la credibilidad la podemos lograr si le decimos a la gente no los eslóganes que quieren oír, sino cómo vamos a sacar adelante el país").

El debate, empero, pasará sin mayores debates (habrá quien diga a la salida del local que hubo más discusiones con los moderadores del evento que entre los mismos políticos) y los candidatos, sin ventilar trapos sucios, aprovecharán sus preguntas para hablar de sus propias propuestas.

Discreparán, sin embargo, en múltiples ejes. A la pregunta de un verdiblanco "¿cómo aseguran ustedes que cuando yo llegue a mi edad de jubilación todavía tenga pensión?" Aiza responde que elimitará las pensiones de lujo y propone que parte del impuesto de ventas vaya directamente a la Caja Costarricense del Seguro Social. Figueres sugiere depositar 250 mil colones a cada costarricense que nazca para que empiece a acumular su pensión, y desarrollar un régimen que permita obtener préstamos y primas a los usuarios mientras se cotiza, hasta llegar a una edad máxima de 65 años. González amplía el debate para reivindicar la "pensión consumo", que crearía un ahorro de los impuestos de ventas o impuesto al valor agregado y de personas jurídicas para crear un fondo de pensiones. Al tiempo Desanti reprende a los candidatos y les tacha de populistas por descartar la discusión de la edad de pensión, y sugiere incluir a los trabajadores informales para tener más contribuyentes, bajar los costos de operación y mejorar las inversiones del fondo.

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Cuando se les pregunta por el temor acerca de Trump para Costa Rica, Aiza opta por señalar que "el presidente (norteamericano) está en su derecho de hacer lo que le corresponda" y que sería preferible diversificar la oferta de exportación, aunque "solo dependemos en el 20% de las exportaciones con los Estados Unidos" (dato falso: a noviembre de 2016 el 40,32% de las exportaciones de Costa Rica se habían dirigido a ese país).

Figueres se declara como "el único con la experiencia y los contactos para sentarse a una conversación con Trump". Menciona algunos de ellos, con los que planea tener asesoría, como el magnate Richard Branson (de Virgin Group), el empresario indio Ratan Tata o el confundador de Boston Scientific John Abale. González habla de incrementar la certeza para el inversionista extranjero y potenciar el emprendedurismo y Desanti subraya con confianza los pesos y contrapesos de Estados Unidos, pero sugiere visitas a los senadores amigos estadounidenses.

Aiza trastabilla cuando se le pregunta si los delitos de corrupción deben ser imprescriptibles ("me parece que aquí no hay condenas perpetuas (...) no creo que tenga que haber algo imprescriptible en este país). Cuando a Figueres se le preguntó cómo recortaría el gasto estatal en tres puntos porcentuales del Producto Interno Bruto ($1,62 mil millones) solo brindó un ejemplo de recorte de $60 millones y sugirió proponer los presupuestos a partir del gasto devengado del año anterior, en lugar del autorizado.

Desanti admite que se equivocó al haber salido de Liberación Nacional para participar en las elecciones presidenciales del 2006, mientras exjerarcas de la administración Chinchilla Miranda, como Francisco Chacón y Roberto Gallardo publican en redes citas y fotografías suyas. González aprovecha sus minutos para recordar a la audiencia sus méritos por no haber abandonado nunca al partido verdiblanco.

Aiza es el último en hablar. "Me comprometo a respetar el resultado de la convención", dice, como quien termina una campaña, mientras Figueres asiente, sonríe y aplaude, agitando las mangas de camisa tejidas levemente en gris con sus iniciales "JMF".

Fotografía: Rafael Murillo. (Rafael Murillo)

Al final, cerca de las 9:00 p. m., repasarán los nombres que recuerdan de los emprendedores y personas necesitadas de los pueblos que visitaron en sus giras. Repitirán alguna que otra cosa sobre un "don Pepe", aunque José María no le mencione. Harán juegos de palabras con términos como "socialdemocracia", hablarán de "rescatar a Costa Rica" y describirán la "nueva política" en la que participan desde hace dos décadas.

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