¿Tiene ¢7 millones para donarle al fisco?

Cada trabajador costarricense tendría que pagar ¢6.992.257 millones para cancelar la deuda pública

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Si los trabajadores costarricenses donaran sus salarios a Hacienda tardarían, en promedio, un año, dos meses y un par de semanas para poder pagar la deuda pública del Gobierno Central.

La cifra, que a agosto de este 2016 alcanzaba los ¢13,7 billones, representaría un peso de casi ¢7 millones por cada trabajador costarricense.

El dato permite dimensionar el tamaño de una deuda de proporciones cada vez más importantes que anota su peso más grande como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) en los registros históricos disponbibles desde 1998.

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La deuda: por trabajador

Imagine que los asalariados costarricenses decidieran donar la totalidad de sus ingresos al Ministerio de Hacienda para pagar la deuda pública.

En promedio, cada uno de ellos debería pagar ¢6.992.257. Se trata de un monto que la mayoría de trabajadores tardaría casi 12 meses en poder reunir. Sin embargo las diferencias salariales harían que algunos trabajadores tardaran meses, no años en lograrlo.

Por ejemplo, solo tres funcionarios del Gobierno Central serían capaces de pagar un monto similar con su salario mensual. Se trata del presidente y la vicepresidenta del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) y Max Esquivel, magistrado del TSE.

La gran mayoría de trabajadores costarricenses tardarían mucho más tiempo haciéndolo.

Los datos de los salarios promedio registrados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos para la Encuesta Continua de Empleo del segundo trimestre del 2016 dan una muestra de las desigualdades.

Por ejemplo, un trabajador promedio del sector privado (con salarios aproximados de ¢375.459) tardaría casi un año y medio (18,6 salarios) en poder pagar un monto similar. En el sector público la cifra se reduce a menos de la mitad, pues los salarios promedio alcanzan los ¢940.579.

Las diferencias salariales también se observan entre los sectores de la economía.

Si usted realiza labores de enseñanza, salud o administración pública debería aportar entre 7 y 9 salarios, pero aquellos que participan en trabajos donde los hogares fungen como empleadores (como los empleos domésticos) debería aportar casi 41 salarios. Más de tres años de trabajo.

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Peso más alto desde 1998

La comparación permite comprender el tamaño de la deuda del Gobierno Central costarricense.

Para el cierre del año pasado la deuda alcanzaba un récord histórico. El peso de la deuda externa e interna sumaba un 42,71% del PIB: al menos la proporción más alta anotada por Hacienda en sus registros desde 1998.

El 2015 tampoco fue un buen año en los indicadores del déficit fiscal. Ese año la diferencia negativa entre ingresos y egresos públicos era de un 5,9% de la producción. La última vez que se había observado una brecha tan amplia fue en 1980 cuando, con un déficit de 9,1% del PIB Costa Rica se enfrentaba a una de las peores crisis de su historia reciente.

Para el 2016, el Banco Central de Costa Rica proyecta un déficit equivalente al 6% del PIB.

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El tamaño de la deuda, que –para Costa Rica– puede estrujar las inversiones públicas del Gobierno, tampoco está bien relacionado con el crecimiento económico. En el 2010 un grupo de economistas del National Bureau of Economic Research realizó estimaciones acerca de la relación entre el crecimiento del PIB y el tamaño de la deuda.

La investigación “Crecimiento en tiempos de deuda”, que recopila históricos del periodo 1950-2009, estimaba que el país había crecido un 6,9% cuando su deuda era menor al 30% del PIB.

Sin embargo, si el país asumía una deuda entre 30% y el 60% del PIB su crecimiento promedio se reducía a un 5%. Si la deuda aumentaba hasta un rango de entre 60% y 90% del PIB, el crecimiento estimado disminuía a un 3,4%.

El futuro de la deuda...

“La perspectiva de Hacienda es que este año cerremos la deuda en 45% (como porcentaje del PIB) y un 50% para el próximo año”, alerta José Francisco Pacheco, viceministro de Egresos.

El aumento de intereses y de amortización podría generar que los niveles de deuda se acerquen hasta el 60,52% de la producción hacia el final de la década, según el marco presupuestario de mediano plazo del Ministerio de Hacienda. Las estimaciones parten de que el Congreso no apruebe las reformas tributarias varadas en la Comisión de Hacendarios.

Empero, muchos otros países han alcanzado niveles de deuda mayores. Para el 2013, Japón registraba una deuda del Gobierno Central cercana al 201,6%, según el Banco Mundial. ¿Por qué habría de ser preocupante el caso de Costa Rica?

Para Pacheco, las comparaciones entre economías tan disímiles deben ser cuidadosas.

Hay que partir de que la deuda, por sí sola, no es mala y el sector público vive con cierto endeudamiento, por su naturaleza.

“El problema es si la deuda es creciente y si las perspectivas de pago de un gobierno no son favorables”, explica. Otro factor a considerar es el uso que se le da a los recursos obtenidos mediante el endeudamiento.

“¿Qué dejamos de financiar por pagar la deuda? Cuando un monto de intereses como el pactado para el presupuesto del 2017 supera el 3% del PIB surge la pregunta de si estamos generando un costo alternativo al país. Con ese 3% superamos la inversión pública en ese presupuesto. Eso no es favorable, para expandir la capacidad productiva”, aseguró.

Colaboraron Andrea Rodríguez y Manuel Avendaño.

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Sostenbilidad y financiamiento