ECONOMÍA Y POLÍTICA

El voto latino en Estados Unidos es un gigante adormecido

Los hispanos son el grupo electoral que más crece en el territorio estadounidense


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La mexicana Dolores Ríos reside de forma permanente en Estados Unidos y todavía no tiene derecho a votar. Pero muchos de los latinos que la rodean y que tienen la ciudadanía tampoco acudirán a las urnas. No tienen tiempo para preocuparse por Donald Trump.

"Para mí la política viene después de la economía", explica mientras amasa en la cocina de una panadería mexicana, en West Liberty, una pequeña ciudad de 3.700 habitantes, de los cuales más de la mitad son latinos, según el censo.

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A West Liberty, en el estado de Iowa, llegan desde hace un siglo mexicanos para trabajar en los mataderos avícolas: los pavos esperan pacientemente su turno en grandes remolques cerca del minúsculo centro de la ciudad.

A Dolores le gusta Hillary Clinton, no los republicanos. "Donald Trump, nunca", aseguró. "No nos gusta su manera de pensar". Pero reconoce que no sabe mucho de política. Ya tiene suficientes problemas para ganar lo mínimo que necesita para vivir.

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Indiferencia

Año tras año, los analistas políticos anuncian el auge del voto latino, pero el gigante sigue adormecido, a pesar de los numerosos intentos del partido demócrata para seducirlo, menos frecuentes entre los republicanos.

Los hispanos son el grupo electoral que más crece en Estados Unidos, comparado con los votantes blancos y negros, pero el abstencionismo es mucho más común entre ellos: la mitad no votó en las elecciones de 2012, contra un tercio de los afroestadounidenses y los blancos, según el instituto Pew Research.

Concentrada en estados como Florida y Nevada, esta minoría es prácticamente ignorada en un estado como Iowa, que abrirá las elecciones primarias presidenciales el lunes.

"Venimos de países donde la democracia no es más que un nombre", estimó José Zacarías. Solo conoce West Liberty, a donde llegó en 1984 clandestinamente y donde ha hecho todo tipo de trabajos. Consiguió la ciudadanía por matrimonio.

Este hispano de 60 años que decidió implicarse en la política de su ciudad y fue electo consejero municipal, hace campaña por Bernie Sanders, el principal rival de Hillary Clinton en las primarias demócratas.

"La gente viene a Estados Unidos por razones económicas sobre todo. No les importan los temas de persecución política o derechos humanos, vienen en busca de un lugar para trabajar y formar una familia", explica este edil de West Liberty. "Los latinos quieren recompensas inmediatas, quieren tener dinero, vinieron aquí para trabajar".

Los líderes de la comunidad latina se movilizan para luchar contra la indiferencia. Esta semana, el hombre que demonizó a toda la comunidad cuando se presentó como candidato para la Casa Blanca, Donald Trump, organiza un mitin político en Iowa, en un liceo donde muchos alumnos son de origen mexicano. Balthazar, de 14 años, es uno de ellos y ha venido a ver al candidato. ¿Por qué?

"Para decirle que vuelva a su casa, ¡carajo!", dijo vehemente. "Quiere enviar a mis hermanos y hermanas a México".

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Afuera, unos jóvenes manifiestan silenciosamente con pancartas que dicen por ejemplo: "Un voto por Trump es un voto por el odio".

Pero las manifestaciones casi no movilizan a nadie en pleno día. A pocos metros de ahí, la organización más antigua de derechos civiles de hispanos, Lulac, organiza talleres de información y concienciación para los comicios del lunes. Oficialmente, la organización no toma partido, pero los hispanos votan mayoritariamente por el partido demócrata, que obtuvo 71% en las presidenciales de 2012.

Christian Ucles, de Lulac, busca motivar a los hispanos para que se presenten como candidatos, "se trate de las presidenciales o del consejo de la escuela". Su organización hará el puerta a puerta este fin de semana con voluntarios.

Pero las propuestas de Donald Trump contra los inmigrantes y el posicionamiento más severo entre otros candidatos republicanos en este sentido podrían consolidar a la base republicana, en vez de movilizar a los hispanos.

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"En vez de un momento de triunfo, este podría ser el año de la ausencia de los latinos", evaluó Roberto Suro, profesor de comunicación de la Universidad de California del Sur, que critica la pasividad política de los hispanos y la falta de grandes manifestaciones contra Trump.

Al contrario, el multimillonario llenó la sala, movilizando una mezcla de republicanos, demócratas desilusionados... y electores que antes no votaban.

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