Cálculos electorales aumentan posibilidades de que Gobierno retome control de Directorio Legislativo

Control de comisiones y de la agenda legislativa marcarán transición hacia el 2014.

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Ganar la presidencia de la Asamblea Legislativa será un accesorio importante para cualquiera, oficialismo u oposición, durante este año preelectoral rumbo al 2 de febrero del 2014.

La elección del Directorio Legislativo, el próximo 1° de mayo, se maneja en esta ocasión con un cálculo electoral más afinado que en las pasadas tres legislaturas.

Sin embargo, el más presionado es el oficialismo. Para Zapote, se trata de mantener el control durante el último año de la administración de la presidenta Laura Chinchilla.

También es tema prioritario para la bancada del Partido Liberación Nacional (PLN), que debe dejar atrás una historia de tropiezos.

En cambio, para la oposición podría llegar a ser contraproducente, ya que podría dar la sensación de cogobierno en el último tramo de una administración impopular.

Un PLN presionado

Para el PLN y la administración Chinchilla, hacerse con la Presidencia del Parlamento implicaría poder controlar el avance de proyectos de ley de envergadura que se han quedado para resolverse durante el último año de la administración.

Un liberacionista en la principal silla del Directorio también representará una ventaja para nombrar en las comisiones más importantes a aquellos diputados que menos ruido le hagan a un Gobierno con la imagen y la credibilidad por el subsuelo.

Eso resulta vital para las aspiraciones del PLN de ganar en el 2014, de la mano del candidato Johnny Araya, su tercer gobierno consecutivo, un hito no visto en la historia del país.

La legislatura 2013-2014 marcará para el partido socialdemócrata la oportunidad de empezar a preparar la transición entre la administración Chinchilla y un eventual gobierno de Araya, viable según las encuestas.

Oposición calcula

Los partidos de oposición, en tanto, están sumidos en acalorados procesos de renovación de sus estructuras internas.

Las luchas por hacerse con el dominio de los cuadros internos mantiene ocupados a los numerosos precandidatos que han ascendido en divisas como el Partido Acción Ciudadana (PAC) y la Unidad Social Cristiana (PUSC), símbolo de fractura interna.

Ese hecho, que permea, inevitablemente, a las fracciones de esos partidos, y los obstáculos que existen hasta ahora para que la oposición llegue a febrero unida en una coalición, hacen que este bando adversario del Gobierno vea la elección de reojo.

No obstante, esos elementos no le restan trascendencia a la pelea por la presidencia legislativa.

Básicamente, porque los opositores podrían potenciar desde el Castillo Azul sus posibilidades de derrotar en las urnas a la maquinaria electoral del PLN.

Sería para esos grupos opositores una segunda oportunidad para probarle al país –a través de una agenda única– que el fracaso de la alianza parlamentaria Por Costa Rica, en la legislatura 2011-2012, fue un accidente político que no se volverá a repetir.

Así, la alianza permitiría mostrar como un proyecto políticamente viable una coalición rumbo al 2014, a la vez que le quitaría al PLN el control de comisiones claves y de la oportunidad de maniobrar con la agenda.

Además, obligaría a Zapote a una negociación más intensa con la oposición legislativa.

Empero, conlleva un riesgo alto. La experiencia de la alianza Por Costa Rica evidenció las dificultades de tratar de lograr una homogeneidad en la oposición.

Esa complicación en lograr una agenda legislativa de consenso, al trasladarse a un eventual proyecto de coalición electoral, puede ser un tiro por la culata.

Último impulso antes de febrero

Empero, ese escenario de triunfo para la oposición es inviable para el politólogo y profesor de la UCR Rotsay Rosales.

Su opinión es que el horizonte es muy turbio en la actualidad para los partidos de oposición, lo cual le facilita las cosas al PLN que, de mantener el control legislativo, podría tomar un último impulso y maquillar los desgastes que ha sufrido el partido por culpa de dos administraciones continuas.

“Está muy claro, céteris páribus , el PLN podría lograr resultados previsibles durante la última legislatura y podría impulsar proyectos importantes que beneficien sus intentos de conservar el poder cuatro años más”, dijo.

El politólogo Claudio Alpízar coincidió en este último punto y agregó que las precandidaturas presidenciales que se gestaron en el Parlamento –Juan Carlos Mendoza y Claudio Monge por el PAC, José María Villalta por el Frente Amplio, en veremos Luis Fishman por el PUSC– sí aprovecharán el tiempo e influirán en la dinámica legislativa del próximo año, aunque ve las aspiraciones de esos diputados debilitadas por las circunstancias propias que enfrenta la oposición.

En ese contexto, al oficialismo no se le complicará montar una estrategia para silenciar sus voces de una u otra forma, aunque requiere mantenerlos vigilados.

Los estigmas juegan

Pese a que el ambiente se presta para pensar en un triunfo del PLN el 1° de mayo, el presidente de la Asamblea Legislativa 2003-2004, Mario Redondo, opina diferente y cree que no se debe dar nada por sentado.

Resaltó que las divisiones de las bancadas opositoras podrían llevar a varios de sus diputados a actuar de forma independiente, haciendo más improbable que nunca las líneas de fracción y convirtiendo la elección del Directorio en una caja de sorpresas.

Esto, sin embargo, también podría favorecer al PLN, al negociar la presidencia de comisiones claves con diputados opositores ávidos de pactar su futuro político en un eventual tercer gobierno verdiblanco, o de lograr, por este último voto, el compromiso de que los proyectos con su público electoral recibirán un respaldo desde el oficialismo. Después de todo, este año será la última oportunidad de saldar compromisos también para los diputados.

Todo está por verse. El juego lo ganará aquel bando que haga el cálculo electoral más preciso. Y se requiere buena previsión para lograr el triunfo en el más volátil de los ambientes electorales.

Oposición evalúa

La oposición logró controlar el Directorio en el segundo año. Esta vez podría ser diferente.

Cogobierno: Si no se diferencian de Zapote, pueden compartir las críticas por su impopularidad.

Coalición caliente: Una alianza para el Directorio evidencia  diferencias entre los partidos y puede hacer más difícil buscar acuerdos electorales rumbo al 2014.

Mostrarse como opción: Sin embargo, asumir el Directorio permitiría mostrarse como oposición proactiva, y detener acciones de Zapote que solo tengan fin electoral.

Fuente. Entrevistas a expertos.

Zapote urgido

Para la presidenta Chinchilla, se trata de la legislatura más relevante.   

Última opción: Se trata de la oportunidad final para aprobar en su mandato temas que sean su legado.

Agenda: Quedan muchos temas pendientes, algunos muy polémicos como energía, empleo y, especialmente, las reformas de los notables.

Pactos con opositores:  Son obligatorios al no tener mayoría.  Deberá buscar puntos de encuentro y eso es más fácil controlando el Directorio.

Evitar boicot: Al ser año electoral, el Directorio es un botín.

Fuente. Entrevistas a expertos.

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