Megapuerto quedaría para el otro gobierno

Calendario de pendientes está muy ajustado hasta mayo

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Pareciera que el arranque del nuevo muelle de contenedores de Moín será una herencia que reciba el próximo presidente de Costa Rica y de él dependerá el futuro de este proyecto que tanto esperan los exportadores.

Aunque la Secretaría Técnica Ambiental (Setena) esperaba que el inicio de la construcción fuera en marzo (estaba para octubre del año pasado), los calendarios se atrasaron, aún más, después de que la Sala Constitucional resolviera que la audiencia popular sobre el muelle, suspendida en noviembre, debía terminarse.

Esta cita donde participaban limonenses para externar sus dudas se interrumpió el 9 de noviembre por un amago de violencia y el sábado 25 de enero tuvo que reanudarse para concluirla.

Ahora, según los nuevos cálculos de todo lo que falta en el proceso, la viabilidad ambiental que debe dar la Setena no se estaría produciendo antes del 8 de mayo próximo.

La presidenta de la Cámara de Exportadores, Mónica Segnini, mostró preocupación sobre todo porque el país estaría incumpliendo las fechas del contrato y eso generaría un atraso general.

“Además eso puede traer un aumento en el costo del proyecto y las tarifas. El país no puede esperar más”, dijo.

No obstante, Rogelio Douglas, gerente de APM Terminals, la empresa desarrolladora, está optimista de que sí dará tiempo.

“Seguimos con el mismo calendario y esperamos sacarlo en esta administración. Estamos concentrados en aspectos de ingeniería”, explicó.

La idea de la firma es comenzar con la primera etapa de la construcción.

El proyecto no puede arrancar sin la viabilidad ambiental.

Los pendientes

Después de que se concluya la parte que faltaba de la audiencia, Setena deberá elaborar un anexo con todas las inquietudes externadas para la evaluación del estudio de impacto ambiental.

Ese adjunto incluye las posiciones de los pobladores que opinaron en la audiencia y las respuestas que brinden varias organizaciones del país, entre ellas cámaras y colegios profesionales, consultadas por Setena.

Las principales preguntas que se plantearon los vecinos de Limón se refieren a los efectos que tendrá el proyecto sobre la anidación de las tortugas, la afectación en las instalaciones actuales del muelle, el impacto en la pesca local y el humedal.

Según explicó Miguel Marín, secretario general a. í. de la Setena, el estudio ambiental ya se terminó de analizar por parte de los técnicos. Sin embargo, las preguntas a las entidades aún no han sido respondidas. Si respondieran a tiempo esta parte del proceso se tendría a principios de abril.

No obstante, luego de completar el anexo, Setena debe entregarlo a APM Terminals, para que conteste las dudas planteadas.

Si se toman un mes ya se llegaría al final de la administración Chinchilla y aún faltaría que después de las respuestas de la desarrolladora, Setena se tome el tiempo para analizar el documento, cuyo tiempo se desconoce.

“No se sabe cuánto sería porque el proyecto es muy complejo, es muy difícil que salgamos en este gobierno”, reconoció Marín.

Luego de ese análisis, Setena decidirá si dará la viabilidad ambiental al proyecto o si aún requiere más aclaraciones, lo que extendería más el plazo.

Primera etapa

Muelle: 600 metros de muelle y 40 hectáreas de pavimentación para el almacenamiento de contenedores refrigerados, no refrigerados, vacíos y los de reparación.

Puertas: Construirán las primeras 12 de entrada y salida electrónicas de un total de 24 que están previstas para todo el proyecto.

Fuente APM Terminals.

Sostenbilidad y financiamiento