AMIGOS Y CONTRARIOS LAMENTAN SU PARTIDA

Muere José Merino, el político del respeto y el diálogo

Merino es recordado por su labor contra el "Combo del ICE" en el 2000, y contra el Cafta en el lapso 2007-2008.


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Defensor de su propuesta ideológica, pero respetuoso de las ideas de los otros partidos. Así definen sus amigos y contrarios políticos a José Merino del Río, político y exdiputado que falleció la noche de este lunes en Cuba, luego de padecer de cáncer de riñón.

Le tocó ser diputado en momentos claves del país, como las protestas populares por el Combo ICE, en el 2000, y el referendo por el Tratado de Libre Comercio von Estados Unidos (Cafta), en el 2007. En ambas situaciones, mostró que su condición política estaba por encima de las disputas e ideologías.

Incansable crítico del neoliberalismo y defensor de la idea de que las ideas socialistas permitían crear "otra Costa Rica posible", líder de un socialismo combativo pero capaz de dialogar, ganó el respeto de propios y extraños, al ser calificado como uno de los mejores legisladores en sus dos pasos por la Asamblea.

"Murió un Patriota, un buen hombre. Lo recuerdo por su crítica profunda en las formas más respetuosas", expresó el diputado de Acción Ciudadana Juan Carlos Mendoza en su perfil en Facebook.

Mónica Araya, empresaria que formó parte de la junta directiva de la Cámara de Exportadores (Cadexco) durante las negociaciones del Cafta, admitió que, pese a tener posturas sumamente diferentes, era de admirar lo apasionado que era al defender sus ideales. "Nunca tuvimos diferencias, aunque pensáramos diferente. Con nosotros y la organización siempre fue muy respetuoso".

Por su parte, la ministra de Economía Mayi Antillón, diputada en el periodo 2006-2010 por Liberación Nacional y compañera de curul de Merino, lo calificó como una persona clara en sus ideas, un hombre respetuoso de la democracia. "En nuestros grandes debates sobre el TLC él me decía 'Mayi, tengo que dejar mi posición muy clara, pero no voy a abusar del tiempo'. Nunca abusó de su manera de pensar para golpear o personalizar su lucha. Fue un gusto trabajar con él", opinó.

Tanto Antillón como Ottón Solís, excandidato a la presidencia por Acción Ciudadana, consideraron que fue un diputado que no tuvo dobles agendas. "Lo que decía en el Plenario era lo que conversábamos después", agregó Antillón.

Solís lo define como un político que "limpió la política", no oportunista y sin escándalos éticos. "Sembró paz, su ideología no era fácil de asentarse, pero la defendió sin sembrar cizaña", externó.

Merino tenía un estilo de respeto que lo caracterizaba, admiten quienes trabajaron con él en la misma Asamblea. "Representaba en mucho la capacidad de diálogo y tolerancia, el convivir bajo este mismo cielo, a pesar de las diferencias ideológicas que pudiéramos tener", añadió la exdiputada de Acción Ciudadana Elizabeth Fonseca.

El exministro de Comercio Exterior y actual embajador de Costa Rica en China, Marco Vinicio Ruiz, opinó en su cuenta en twitter que Merino fue "un adversario formidable con el que siempre se pudo conversar con respeto".

El autor del blog Por la Libre, Juan Carlos Hidalgo, también publicó en su twitter que siempre admiró la pasión y valentía de Merino a pesar de que casi siempre estuvieron en aceras opuestas. Hidalgo es analista de políticas públicas del Instituto Cato, con sede en Washington DC, EE. UU., organización que promueve las libertades individuales.

Un líder de la izquierda

Su estilo respetuoso lo hacía defender con pasión sus principios, con discursos vehementes, pero no sucumbió a la tentación de la retórica callejera barata, del insulto que desnuda la falta de argumentos, ni a abusar de los mecanismos parlamentarios y tratar de evitar votaciones en forma indefinida.

Nacido en España y con 63 años, participó en diferentes movimientos de izquieda en el país. Fue integrante de Vanguardia Popular y de Pueblo Unido, y uno de los fundadores de Fuerza Democrática, con la que llegó a la Asamblea en 1998.

Su visión de izquierda, aunque minoritaria ante las otras propuestas defenidas por los partidos tradicionales en la Asamblea, no representó un problema a la hora de discutir propuestas, aún cuando fueran ideas muy distintas a las propias. De hecho, Merino se convirtió en látigo de los partidos mayoritarios.

Empero, las diferencias en Fuerza Democrática por la elección de diputados por San José de ese partido lo llevaron a apartarse de la fracción, y a fundar en mayo del 2004 una nueva agrupación, el Frente Amplio, siempre con la consigna de busca "esa otra Costa Rica posible".

Con esa nueva bandera regresó a la Asamblea, en la que volvería a enfrentar otro momento álgido. Pero esta vez le tocó perder en el referendo del 7 de octubre del 2007. Sin embargo, no recurrió a la vieja treta de atrincherarse detrás de miles de mociones: defendió varios puntos en los proyectos de la agenda del Cafta, y permitió que los proyectos se votaran.

Su labor permitió que el partido volviera a elegir otro diputado para el período actual, José María Villalta. Y dejó un legado que supera el ideario del Frente Amplio, relacionado con un estilo parlamentario en el que es posible debatir y discrepar sin caer en excesos.

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