La OCDE, de institución decadente a centro de expertos preferido de los gobiernos

La organización evalúa los sistemas escolares (Pisa), elabora listas negras de los países fiscales,estudia las desigualdades y hace previsiones de crecimiento


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París.- ¿Cuál es el punto en común entre un colegio finlandés, un banco suizo y un ministro griego? La OCDE, una organización liberal que vegetaba en su castillo parisino, antes de reciclarse en un centro de expertos imprescindible.

"Cuando empecé mi carrera (en el ministerio de Finanzas francés) en 1996, me enviaron a hacer una visita a la OCDE. Me dije ''¡Dios mio, espero que no tenga que trabajar nunca!'" en esta "organización de segunda", cuenta a la AFP Pascal Saint-Amans.

Sin embargo, volvió en 2007, coincidiendo, según él, con el "despegue" de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

Si la OCDE, en la que Pascal Saint-Amans pilota uno de los grandes dossieres, como es la lucha contra el fraude fiscal, ha "despegado", es gracias a su secretario general desde 2005, el mexicano Ángel Gurría. Los 34 Estados miembros acaban de confiarle, por unanimidad, un tercer mandato hasta 2021.

El dinámico mexicano presidirá los días 2 y 3 de junio el Foro de la OCDE, la mundana cita anual de la organización que se ha convertido en un desfile de personalidades.

Nada que ver con la OCDE que encontró Gurría a su llegada, una institución consultiva decadente, nacida del plan Marshall para la reconstrucción de Europa después de 1945 y muy asociada después con el bloque occidental.

Para devolverle el brillo, Gurría tiró de su agenda de contactos. Ministro de Finanzas de México de enero de 1998 a diciembre de 2000, se labró un nombre con su hábil renegociación de la deuda del país, con el apoyo de Washington, que es con mucho, el principal contribuyente financiero de la OCDE.

Cuando estalló la crisis de 2008, se impuso a la mesa del G20, el grupo de las grandes potencias, que trató de coordinar la respuesta al cataclismo económico.

Jovial, políglota y tenaz, Gurría recorre el mundo con sus informes bajo el brazo.

Campos de acción

La OCDE evalúa los sistemas escolares (Pisa), hace estudios sobre el consumo de alcohol de los jóvenes, elabora listas negras de los países fiscales, con Suiza al frente, estudia las desigualdades y hace previsiones de crecimiento.

"Actualmente, la OCDE es más pertinente, tiene mayor impacto, quizá porque hemos identificado mejor lo que interesa a nuestros miembros", dice Gurría a la AFP.

"No somos un 'think tank', somos un 'do tank', lo que significa que las investigaciones que hacemos están destinadas a servir a las políticas públicas, y no a seminarios o discusiones políticas", subraya.

Los gobiernos escuchan las recomendaciones del secretario general.

Cuando al final del verano 2014, la atmósfera era irrespirable en Atenas, Grecia y sus acreedores se refugiaron en la OCDE para negociar.

En febrero de 2015, cuando la izquierda radical Syriza llegó al poder, consultó a la OCDE. El primer ministro Alexis Tsipras se siente "cómodo" con esta institución, pese a que aboga por la flexibilidad de mercado laboral, el control del gasto público y la competitividad.

"La organización no se ha transformado en una guarida de troskistas", ríe Pascal Saint-Amans. "Los fundamentos siguen siendo liberales, pero hoy se tienen en cuenta asuntos como la justicia fiscal, las desigualdades".

Para cubrir todos estos asuntos, la institución, que en 2014 tuvo un presupuesto de 357 millones de euros, contrata a un gabinete de asesoría privado.

Propone misiones cortas y bien pagadas: hasta 6.800 euros por mes para un "analista de políticas energéticas" con una experiencia mínima de 3 años, exentos de impuestos. La OCDE, que aboga por la justicia fiscal, se beneficia como otras organizaciones internacionales de una exención.

¿Para compensar? La organización no esconde sus remuneraciones, y desvela el salario de su jefe: un poco más de 200.000 euros de remuneración "base" en 2014.

Este "club de países ricos" se abre también, lentamente, a las potencias medias y a los países emergentes.

Estonia, Chile, Israel y Eslovenia se han sumado a sus filas, y otros como Colombia o Costa Rica se preparan. Brasil, China e India son consultados.

Pero "el mundo según la OCDE" no siempre convence.

Los tests Pisa realizados regularmente sobre las competencias escolares de los jóvenes de numerosos países son polémicos. El año pasado, universitarios de todo el mundo publicaron en The Guardian un artículo de opinión contra los test a los que tildan de utilitaristas y demasiado cuantitativos.

"No entendemos cómo (la OCDE ) se ha podido convertir en árbitro de los fines y los medios de la educación en el mundo", en vez de la ONU o el UNICEF, lamentaron.

Tampoco gusta que la OCDE pilote las negociaciones internacionales contra el fraude y la optimización fiscal.

"El proceso tiene un sesgo" a favor de los países ricos, dice a la AFP Manon Aubry, de la ONG Oxfam France. "Los países en desarrollo no están implicados en las negociaciones. Y ya se sabe que cuando uno no se sienta a la mesa, acaba en el plato".

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