DURANTE REUNIÓN MINISTERIAL DE ESTA SEMANA EN LA ISLA DE INDONESIA DE BALI

OMC se juega su credibilidad en su nuevo intento por liberalizar comercio mundial

Primer cónclave de este tipo desde que el brasileño Roberto Azevedo asumió a fines de agosto las riendas de esta organización de 159 países que busca conciliar en la Ronda de Doha


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La Organización Mundial del Comercio (OMC) intentará salvar las negociaciones moribundas de la Ronda de Doha y su propia credibilidad, con una "posibilidad" de acuerdo limitado.

Los esfuerzos por recuperar su credibilidad lo hará en el marco de su reunión ministerial de esta semana en la isla de Indonesia de Bali.

Es el primer cónclave de este tipo desde que el brasileño Roberto Azevedo asumió a fines de agosto las riendas de esta organización de 159 países que busca conciliar en la Ronda de Doha, lanzada en el 2001, la agenda de liberalización del comercio mundial con la promoción del desarrollo.

El objetivo en esta ocasión es más bien modesto, dado que se limita al 10% de las ambiciones iniciales de la Ronda.

El ministro indonesio de Comercio y anfitrión de la cita, Gita Wirjawan, declaró este lunes que todos los países de la OMC están "realmente cerca de la línea de llegada". El funcionario preside también el 'G33', un grupo de países agrícolas en desarrollo.

"Pienso que hay una esperanza de que en los próximos días, si nos sentamos juntos con los países clave (...), haya una posibilidad (de acuerdo)", declaró el ministro.

Wirjawan destacó los avances en las prenegociaciones de la ayuda a los Países Menos Adelantados (PMA), que el jueves alcanzaron un acuerdo parcial.

En un llamamiento formulado el viernes, Azevedo dijo que "el resultado de la reunión está en entredicho pese a las diferencias de posiciones que pueden colmarse".

"Si los ministros quieren un acuerdo, es perfectamente posible. Lo que necesitamos es voluntad política", añadió Azevedo, que reemplazó en el cargo al francés Pascal Lamy.

El ministro indonesio recordó que sigue en suspenso la cuestión de la seguridad alimentaria, una demanda fundamental del G33, que quiere constituir reservas para alimentar a bajo precio a los más pobres. La OMC considera esto como una subvención, e impone estrictos límites.

El gobierno indio se ha mostrado muy combativo sobre este punto, a pocos meses de las elecciones legislativas del próximo mayo. Nueva Delhi reiteró el domingo que será "firme en cuanto a la agenda clave de la seguridad alimentaria", pero se enfrenta a una fuerte oposición de Estados Unidos.

En la cita ministerial de Bali no solo estará en juego el éxito de las interminables negociaciones de la Ronda de Doha, sino el principio del multilateralismo, en momentos en que se multiplican los acuerdos comerciales regionales.

Según Kevin P. Gallagher, analista en la Universidad de Boston, algunos países como Estados Unidos están dispuestos a enterrar la OMC.

"Al amenazar con abandonar la OMC si no se satisfacen plenamente sus exigencias, Estados Unidos desvela claramente sus intenciones de concentrarse en tratados como la Asociación Transpacífica", estima el experto, que cree que Bali es "la última ocasión de salvar las negociaciones multilaterales".

La OMC se jugará por tanto su propia credibilidad, según diversas fuentes.

La ministra francesa de Comercio Exterior, Nicole Bricq, dijo que "si no hay un acuerdo, la OMC queda desacreditada", y el propio Azevedo advirtió de que un fracaso en Bali "costaría caro a la credibilidad y la pertinencia (de la Organización)".

Lo que está en juego en la reunión "no es solo una serie de medidas destinadas a estimular la economía mundial, sino también el papel de la OMC y del multilateralismo", escribió Azevedo en una carta abierta publicada el domingo en el Wall Street Journal.

"Si fracasamos aquí, las consecuencias serán graves", precisó.

La Ronda de Doha, que sigue a la espera de un acuerdo desde su lanzamiento en el 2001, quiere reducir los obstáculos al comercio internacional para estimular la economía mundial. Según un estudio del instituto Peterson, de Washington, un acuerdo propiciaría la creación de 34 millones de empleos en todo el mundo.

Una de las principales cuestiones que bloquearon los avances de la Ronda fueron los reclamos cruzados de los países industrializados de mayor acceso para sus productos en los mercados emergentes, que a su vez exigen mayor apertura para sus productos agrícolas.

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