PNUD advierte sobre deficiencias persistentes en asignación presupuestaria a programas sociales

Desde el 2006, la Contraloría General de la República alertó sobre falencias en la distribución de recursos


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El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advirtió que persisten deficiencias en la asignación presupuestaria de los programas sociales que ejecuta el país, frente al tipo de necesidad que buscan satisfacer y su prioridad.

Así destaca en el informe "Reducir la pobreza en Costa Rica es posible: Propuestas para la acción", publicado por este organismo.

Desde el 2006, la Contraloría General de la República (CGR) alertó sobre estas deficiencias e hizo recomendaciones para subsanarlas, mismas que según el organismo internacional siguen sin cumplirse.

Entre las encomiendas que hizo el entre contralor figuraba la revisión del diseño de los programas, que incluye tanto la clara definición de la población objetivo, su tamaño, así el costo de los bienes y servicios ofrecidos.

"También es relevante la integración de los programas de subsidios o transferencias monetarias que se dupliquen en las diferentes instituciones y la oferta institucional para llenar los vacíos existentes", indica el informe del PNUD.

El organismo reconoció que en el país existe un conjunto amplio de programas sociales, aunque cuatro de ellos concentran la mayor parte de los recursos: las pensiones del Régimen No Contributivo, las cas de Avancemos y el Fondo Nacional de Becas (Fonabe), y las ayudas en efectivo del Instituto Mixto de Ayuda Social.

Desvíos

Según el PNUD, un 15,7% de los hogares del país participan en al menos uno de los programas de transferencias en efectivo, no obstante, también que existen importantes filtraciones.

El estudio del organismo determinó que el 37% de las ayudas en efectivo que entrega el Estado termina en hogares que no son pobres ni están en situación de vulnerabilidad.

De un total de 416.000 beneficios aprobados durante el 2012, un 63% se dirigió a hogares pobres o en situación de vulnerabilidad, un segmento que en conjunto representa el 30% de la población costarricense.

A raíz de esta deficiencia, el PNUD determinó que todavía hay espacio para ampliar la cobertura de los programas, debido a que no todas las personas que podrían calificar para recibir los beneficios, están en este momento cubiertas.

Recomendación

El PNUD recomienda perfeccionar y uniformar los mecanismos de selección de beneficiarios, para garantizar que los mismos llegan a quienes realmente lo necesitan.

En este sentido, sugiere que todas las instituciones participantes en la ejecución de estos programas utilicen el mismo mecanismo de selección de beneficiarios –aunque los criterios para cada programa pueden diferir según sus objetivos– y la misma concepción de pobreza.

De los programas de transferencias en efectivo considerados, dos tienen como principal objetivo la satisfacción de las necesidades de ingreso inmediatas de la población beneficiaria (Pensiones del Régimen no Contributivo y Ayudas del IMAS –sin Avancemos–), mientras que los programas de becas (Fonabe y Avancemos) pretenden apoyar a las familias en la atención de las necesidades de los menores de edad que estudian, para que no abandonen los estudios –e incluso que se reinserten en el sistema educativo en caso de que lo hayan abandonado–.

Trabajo y crecimiento

Según el informe, es necesario impulsar la creación de empleo de calidad, que favorezca a todos los grupos sociales, se restablezca como un objetivo central de las políticas y que sean evaluadas por sus efectos en el empleo, la pobreza y la desigualdad. Esto pasa por tener un sistema de indicadores sobre empleo, con periodicidad mensual, sin embargo, aunque Costa Rica introdujo la encuesta continua de empleo, falta camino que recorrer para que se disponga de indicadores mensuales (trimestres móviles) y adecuados (no solo desempleo abierto) para esta evaluación de la política económica.

El documento señala que la política económica del país tiene que seguir promoviendo la inversión privada y canalizarla hacia las zonas y actividades que generen mayores impactos contra la pobreza: exportaciones de bienes y servicios intensivos en capital humano, junto a la promoción de encadenamientos con las actividades locales, particularmente con la producción en pequeña escala.

"La política económica debe incorporar incentivos o señales para que los mercados favorezcan efectivamente a los grupos y regiones más pobres".

Es necesario entonces adoptar medidas especiales para garantizar que las micro y pequeñas empresas, que son reservorios importantes de familias en situación de pobreza, puedan participar de una manera eficaz en el mercado y con posibilidades de acumulación.

Entre otras cosas: Facilitarles el acceso efectivo al crédito, direccionar la demanda hacia sus productos, reducirles los costos de transacción, capacitarlas en prácticas comerciales modernas y apoyarlas para el mejoramiento tecnológico.

Además, capacitarlas para las inversiones complementarias para facilitarles el acceso a los mercados, la reducción de las restricciones de acceso al sector formal y la corrección de los problemas de tenencia de la tierra o de registro de la propiedad de sus activos en general. 

Sostenbilidad y financiamiento