TRASPASO DE PODERES

Ministro de la Presidencia debe tener poder y la confianza del mandatario

Analistas políticos perfilan a una figura negociadora que cumpla su palabra


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El nuevo ministro de la Presidencia debe ostentar suficiente poder, esa fuerza que solo contar con la confianza del Presidente de la República le puede otorgar. Debe ser un muy buen negociador, sagaz, pero además debe de ser una persona que cumpla su palabra. Esa es la fórmula que dibujan políticos y analistas.

El Ministerio de la Presidencia es la cartera más cercana al mandatario. El presidente electo, Luis Guillermo Solís, está a cuatro días de anunciar quién será la persona que designe para ese puesto.

La figura del ministro de la Presidencia, además, cobra relevancia en este periodo presidencial, que comenzará el 8 de mayo, debido a la integración tan particular que presenta la Asamblea Legislativa del periodo 2014-2018, siendo la más atomizada de la historia al componerse de nueve fracciones. 

Quien ocupe ese ministerio tendrá la labor de enlace entre los poderes Ejecutivo y Legislativo.

El nuevo gobierno tendrá en el Congreso una fracción de 12 diputados tras la expulsión de Víctor Morales Zapata. 

Esa bancada oficialista ni siquiera es la más grande, pues Liberación Nacional eligió 18. Además habrá fracciones con mayor protagonismo, como la del Frente Amplio, que pasó de tener un diputado en el periodo actual a nueve legisladores después del 2 de febrero. También los socialcristianos tendrán peso, con ocho diputados y los libertarios, con cuatro, además de las bancadas unipersonales.

Para los analistas, el peso político y el conocimiento del Reglamento Legislativo son condiciones necesarias para quien ocupe el ministerio de la Presidencia.

Gustavo Araya, politólogo de la Universidad de Costa Rica, considera que a esa cartera debe llegar alguien "que tenga el suficiente peso político, y no quiero decir que tenga la experiencia sino el conocimiento en política; que no se lo bailen fácilmente, gente que tenga mucha espuela y criterio político", sostuvo.

En tanto, el también politólogo, Constantino Urcuyo, asegura que el nuevo ministro no solo debe conocer las normas escritas del Congreso (el Reglamento), sino, que también debe conocer la cultura de esa institución. 

"En la Asamblea hay reglas no escritas y solo el que las ha vivido las entiende", dijo.

Según Urcuyo el titular de Presidencia debe tener conocimiento de sus interlocutores y debe ser un ministro que trascienda la Asamblea y pueda también negociar con los diferentes sectores sociales del país, que también tomarán protagonismo frente al futuro gobierno de Solís.

Para quienes tendrán protagonismo en el nuevo Congreso, las cualidades del ministro de Zapote deben de ser muy puntuales.

Rolando González, diputado electo por el PLN, vislumbra un ministro que prácticamente sea el 'alter ego' del mandatario, en el que se deposite toda su confianza.

Pero también debe tener autoridad sobre los demás ministros y "una gran capacidad de negociación, paciencia y determinación para convertir los acuerdos en hechos concretos", dijo González.

Desde la perspectiva de alguien que va finalizando su labor en la Asamblea, el diputado Luis Fishman, el nuevo ministro no debe de ser un mensajero, sino que debe estar investido del poder del Presidente.

"Cuando el ministro dice no, es porque tiene razón y tiene respaldo de la Presidencia. Cuando va a tomar decisiones, es porque tiene absoluto respaldo. Y si teniendo esas facultades, le zafan la tabla, tiene que tener la dignidad de renunciar", expresó Fishman, quien ha sido tres veces diputado.

Las cualidades personales también son imprescindibles, según lo señala la actual legisladora del PAC, Yolanda Acuña.

"Debe tener muy grandes capacidades de negociación, con entusiasmo en eso, abierto, accesible, con carisma, con porte, que dé confianza. El Presidente debe darle el nivel de autoridad para llegar a acuerdos respaldados por él", señaló Acuña.

Su colega ex libertaria, Patricia Pérez, insiste en que el liderazgo ante sus compañeros de gabinete es una necesidad indiscutible y debe además tener condiciones gerenciales. "Para mí, el ministro de la Presidencia actúa como el gerente de todo el Estado y tiene que tener la facultad de poder, de decidir e imponer", manifestó.

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