Tipo de cambio le da un respiro a los exportadores

Aumento del dólar estimula al sector

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Cuando el tipo de cambio estuvo en ¢570, la empresa Caminos del Sol se planteó la idea de retomar las inversiones suspendidas como aumentar la capacidad instalada en un 30%, renovar tecnología y comprar equipos.

Con la inversión, esta empresa dedicada al procesamiento de vegetales y frutas congeladas, pasaría de producir 600.000 kilogramos mensuales de producto terminado a 800.000 kilogramos.

Sin embargo, al moverse de nuevo el dólar, decidieron congelar las decisiones.

El caso de esta empresa ejemplifica que el tipo de cambio es crucial para que los exportadores puedan desarrollar su negocio, lo que han mantenido frenado en los últimos tres años, cuando el dólar estuvo cerca del piso inferior de la banda.

No obstante, el sector comienza a respirar ante la devaluación del colón con respecto al dólar que comenzó a finales de enero pasado, según coindicen empresarios consultados por EF.

Aunque hasta ahora el aumento ha sido de entre 6% y 8%, cualquier crecimiento por encima de ¢500 es considerado un estímulo para continuar con la actividad.

El tipo de cambio a su favor les beneficia para reducir gastos de producción y, según ellos mismos reconocen, cualquier empujón les sirve.

“Hace tres o cuatro años el tipo de cambio llegaba casi a los ¢600. No es que lo que tengamos ahora sea lo mejor, pero ya no estamos hundidos”, dice Marco Fidel Tristán , de la empresa Del Monte.

El precio de los insumos para la producción, el pago de la planilla y la electricidad siguen aumentando.

Según la Unión de Cámaras (Uccaep), las tarifas de electricidad incrementaron en los primeros siete meses del 2013 en un 33% y según reportó la Cámara de Exportadores (Cadexco) agua, luz, combustibles y mano de obra han aumentado en 30% en el último año.

La encuesta trimestral de negocios “Pulso Empresarial” , dada a conocer por la Uccaep en febrero pasado, evidenció que un 57% de los empresarios consideraban que los costos de producción aumentaron durante los últimos 12 meses.

Estos costos crecientes no se compensan con los ingresos, ya que en el mercado global, los precios no los fijan los exportadores, sino los compradores, lo que tampoco los ha beneficiado.

“Estábamos vendiendo en la misma cantidad de dólares, pero recibiendo menos colones. Sin haber podido modificar el precio, recibimos lo mismo o hasta menos, porque el mercado nos empuja a menos”, dice Tristán.

Marvin Montero, de la empresa agroindustrial Caminos de Sol, recordó que llevan tres años y medio “tablas” con los ingresos, debido a la baja en el valor de la moneda extranjera.

“Hace tres años llegó a ¢580 por dólar, requerimos como mínimo que al menos hoy se llegue a ese tipo de cambio, como medida compensatoria”,declaró Montero.

La presidenta de la Cámara de Exportadores (Cadexco), Mónica Segnini, reconoce que en los últimos tres años hubo pérdida de competitividad, sobre todo para las empresas que son intensivas en mano de obra local, porque fue muy difícil compensar el costo.

“Han sido pocos meses con la subida, pero el arranque del año ha dado un respiro. Sin embargo, no hay una recuperación local. Sí da una soltura para que el sector pueda fortalecerse, ampliar inversiones y resolver un poco las deudas”, dijo.

Según Segnini,en los últimos tres años, algunas empresas han hecho esfuerzos de diversificación de negocio, pero otras tuvieron que dar un porcentaje de participación a inversionistas extranjeros para tomar aire o hasta vender por completo.

“Las medianas y grandes compañías podían elevar el nivel de productividad y así compensaron su eficiencia, pero las pequeñas se vieron muy golpeadas, sobre todo las de manufactura y sector agropecuario”, dijo Segnini.

Volatilidad del dólar

El equilibrio es complicado: la volatilidad del tipo de cambio, al fin y al cabo, tampoco es beneficioso para los exportadores, porque les genera mucha incertidumbre en la toma de decisiones.

Por eso se oponen a los fuertes bajonazos o incrementos, pues ahora que bajó de nuevo a ¢550, volvieron a ser presa de la incertidumbre.

“De no subir en los próximos tres meses, el sector exportador podría atravesar, de nuevo, momentos difíciles”, dice Montero.

Las declaraciones del presidente del Banco Central designado, Olivier Castro, de cerrar un poco las bandas (están entre ¢500 y ¢826,25) han sido recibidas con esperanza por el sector exportador, pero por tratarse de un nuevo gobierno, también les genera confusión e incertidumbre.

Castro dijo que hay que buscar una volatilidad menor, sin que eso evite que el tipo de cambio busque su tendencia normal.

“Evidentemente, hay una lógica de que el tipo de cambio debe de tener un cierto grado de flexibilidad, para que la gente no lo aprecie como un tipo de cambio fijo”, aseguró el futuro jerarca.

Tristán espera que el tipo de cambio se vea un poco más alto y que se vaya estabilizando, que sea la oferta y la demanda las que dicten cuál es el tipo de cambio.

A pesar de esa posición, Segnini reconoce que hay preocupación de si se va a mantener o no.

“No nos conviene que se vaya más para arriba, porque nos afecta en los costos de los insumos importados. Hay que mantener el margen entre ¢530 y ¢560, aceptable para que no afecte de manera grave a los importadores”.

Segnini ve con beneplácito que este año los exportadores puedan recuperarse, pero asegura que no pueden decir que se han graduado.

Los exportadores esperan que el presidente electo, Luis Guillermo Solís, cumpla con lo que ha dicho de ayudarles con las herramientas para seguir creciendo en el mercado global.

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