Por: Rafael González 5 octubre, 2013

Una vez finalizado el período fiscal 2013 el pasado 30 de setiembre, los contribuyentes se aprestan a presentar su declaración del impuesto sobre la renta. Por esta razón, es muy probable que usted o su empresa inicien en los próximos días un proceso de revisión de sus estados financieros, a fin de obtener el resultado fiscal del período. Ante esta situación, tome en cuenta algunos puntos claves.

No deje todo para el último momento. Si bien el plazo de presentación del formulario D-101 vence el 16 de diciembre, resulta recomendable iniciar el proceso de revisión y preparación cuanto antes. Recuerde que las nuevas reformas introdujeron sanciones muy elevadas, que pueden evitarse con previsión.

No realice ajustes contables o registros de importancia en los últimos días del período o, peor aún, al 30 de setiembre. Si bien la realidad económica es lo que prevalecerá, ante los ojos de un auditor de la Administración Tributaria podría resultar curioso una situación de estas, principalmente si las cuantías son altas o si los registros tienen relación con socios o entidades relacionadas.

Siempre documente todos los registros. Pero recuerde que además de la documentación de soporte, el contribuyente deberá demostrar la existencia de lo indicado en tales documentos. Los tiempos han cambiado y, por ello, no crea que en el enredo y la confusión usted ganará: en la sencillez y transparencia estará el éxito de cualquier estrategia. Antecedentes administrativos y judiciales demuestran que la carga de la prueba es un ropaje que erróneamente viste más al contribuyente.

Un verdadero planeamiento fiscal es aquel que puede ser expuesto sin tabús ni problemas ante un auditor fiscal. Al final, podemos estar engañando al cajero del banco o al sistema de cómputo, pero ¿tendrá sentido para la Administración? Mejor seamos conservadores; las consecuencias pueden salir más caras.