La española Sacyr, la italiana Salini Impregilio, la belga Jan de Nul y la panameña Constructora Urbana trabajan en las obras de expansión para que buques de hasta 14.000 contenedores puedan atravesar

Por: Agencia AFP 25 marzo, 2015
El consorcio que realiza las obras de ampliación del Canal de Panamá dejó instaladas 12 de las 16 compuertas que incluye el proyecto, en una carrera contra el reloj para inaugurar en un año la nueva vía.
El consorcio que realiza las obras de ampliación del Canal de Panamá dejó instaladas 12 de las 16 compuertas que incluye el proyecto, en una carrera contra el reloj para inaugurar en un año la nueva vía.

Cocolí, Panamá.- A un paso milimétrico y mediante controles remotos el consorcio que realiza las obras de ampliación del Canal de Panamá dejó instaladas 12 de las 16 compuertas que incluye el proyecto, en una carrera contra el reloj para inaugurar en un año la nueva vía.

Bajo un intenso sol y después de horas de operaciones, en las que cualquier error de precisión puede dar al traste la colocación de estas gigantescas infraestructuras -con las consiguientes pérdidas millonarias-, dos nuevas compuertas rodantes quedaron colocadas en sus nichos esta semana, para sumar 12.

En cuatro carritos de 480 ruedas, capaces de soportar siete toneladas cada una, y manejados por "joystick", trabajadores del consorcio Grupo Unidos por el Canal (GUPC) instalaron en Cocolí, en el Pacífico, tras varias horas de maniobras, una compuerta de 58 metros de largo por 32 de alto y 4.245 toneladas de peso. Otra megaestructura de 29 metros de altura y 3.519 toneladas fue puesta en el Atlántico.

"Es una operación grande, pero se ha convertido en una operación rutinaria. Pretendemos durante abril o en los primeros días de mayo terminar la instalación total de las compuertas y en junio empezar la inundación (del nuevo Canal)", dijo a la AFP el director del proyecto de ampliación de GUPC, José Peláez.

A partir de la inundación progresiva del Canal, se iniciará un período de pruebas electromecánicas antes de pasar los primeros barcos.

GUPC -integrado por la española Sacyr, la italiana Salini Impregilio, la belga Jan de Nul y la panameña Constructora Urbana- entregará la obra en enero de 2016, anunció el presidente del consorcio, Giuseppe Quarta.

Proyecto ambicioso

Desde 2007 el Canal de Panamá está en obras de expansión para que buques de hasta 14.000 contenedores, el triple de su capacidad actual, puedan atravesar sus 80 kilómetros.

El proyecto consiste en la construcción de un tercer carril para que los nuevos buques postanamax -de más de 400 metros de largo y 50 de ancho, equivalentes a cuatro campos de fútbol- puedan cruzar la vía.

El plan incluye, además de dos nuevas esclusas -una en el Pacífico y otra en el Atlántico-, ensanchar los canales de acceso y profundizar el cauce del Canal.

El administrador de la vía, Jorge Quijano, declaró a la AFP que si se cumplen los planes de GUPC se podría "empezar a operar comercialmente en abril (2016) la ampliación del Canal".

Los trabajos se centran ahora en la instalación completa de las compuertas y el acondicionamiento de los kilométricos y oscuros túneles de las cámaras por donde pasará el agua.

"Esta es una obra magna, no todos los días se construye un Canal en el mundo", dijo orgulloso a la AFP Ignacio Garcés, un capataz de plomería.

En Cocolí el ruido de las máquinas y el pasar de camiones y grúas es constante. "Hay menos trabajadores porque la obra ahora está avanzada", manifestó el operario Edgar Pimentel mientras hace unos huecos en el suelo con una máquina.

En las obras se utilizará tanto acero como para construir 20 torres como la de Eiffel en París.

Sin embargo, el proyecto global de ampliación lleva un año de retraso y costará más de los $5.250 millones estimados inicialmente.

Por el Canal panameño, cuyos principales usuarios son Estados Unidos y China, pasa el 5% del comercio marítimo mundial, según el administrador.

Desde su inauguración, hace un siglo, más de un millón de embarcaciones lo ha atravesado y con la ampliación las autoridades esperan triplicar en una década los $1.000 millones que aporta anualmente la vía al tesoro nacional.

"Habrá que ver cuándo se termina todo esto", se pregunta el topógrafo Octavio Julio mientras mira su celular y decenas de obreros aprovechan su hora de almuerzo bajo una carpa, protegidos del irreverente sol.