Construcción espera un 2016 estable

Sector muestra preocupación por tema fiscal y desaceleración en los créditos en dólares

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Estable. Así define el sector construcción los próximos 12 meses.

Según apunta la Cámara Costarricense de la Construcción, el 2016 será un año sin sobresaltos y cuando se espera al menos mantener el comportamiento reportado un año atrás.

Datos de la Cámara muestran que en el área tramitada para construcción creció un 13% entre enero y noviembre, en comparación con el mismo periodo de un año antes.

Ese crecimiento apenas alcanzó para nivelar la balanza, pues en 2014 el sector reportó el mismo porcentaje, pero a la baja.

Con este panorama, la esperanza de mantener los números al menos nivelados se concentra en la construcción de edificaciones de comerciales y residenciales, pues en obra pública la ilusión se pierde.

Que el sector gane o pierda fuerza estará sujeto a condiciones de índole macroeconómica.

Por eso, los empresarios de la construcción mantienen el ojo puesto sobre el efecto que una eventual reforma tributaria tengan sobre la economía. A esta preocupación se sumó la proyección del Banco Central de desaceleración en la colocación de créditos en dólares.

Proyecciones

De acuerdo con datos de la empresa de inteligencia inmobiliaria InmoInfo, para el 2016 el sector de la construcción podría estar próximo a contabilizar cerca de 1.361 unidades residenciales de dos habitaciones y cerca de 713 apartamentos de una habitación.

El nicho residencial representa más del 30% del total de metros cuadrados tramitados en los primeros 11 meses del año pasado.

“Prevalece una marcada mayoría en construcción de vivienda unifamiliar, aunque eso ha venido cambiando. Antes era 90% el porcentaje construido en este tipo de proyectos y el resto se construía en residenciales. Ahora el porcentaje no llega ni a 60%”, dijo Randall Murillo, director ejecutivo de la Cámara de la Construcción.

El sector comercial también pinta bien para los constructores, después de un 2015 con fuerte desempeño.

Entre enero y noviembre del año pasado el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos tramitó poco más de 1.450.843 metros cuadrados. Un incremento del 32% con respecto al mismo periodo del 2014.

De acuerdo con InmoInfo, solo en construcción de locales comerciales se podrían llegar a sumar unos 123.183 metros cuadrados el presente año.

La otra cara de la moneda es la obra pública, terreno en el que los números son menos alentadores y el historial ni hablar.

De acuerdo con el plan de gastos propuesto por el Gobierno Central para el 2016 la partida de gastos de capital, específicamente la clasificación de formación de capital –entendida como la inversión pública en infraestructura– sufriría una desaceleración del 26%.

“Hace un año estábamos hablando de lo mismo, teníamos recursos pero no generamos obra. La obra pública dinamiza la inversión y los números en construcción, por eso es tan importane”, argumentó Murillo.

Por ejemplo, para la construcción de carreteras, según el presupuesto del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), el país dispondría de ¢39.688 millones, ¢56 millones menos de lo que dispone actualmente la entidad.

En su momento, Francisco Molina, director financiero de la entidad, aseguró que no por ello, alguna obra se vería comprometida, “pues los recursos que se tienen van de la mano a los proyectos que el país tiene que desarrollar”.

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Actualmente, el mayor proyecto de obra pública en marcha es la construcción de la Terminal de Contenedores de Moín (TCM). Otros proyectos como la vía a San Ramón y la ampliación de la ruta 32 caminan lento.

En contra

La exasperante lentitud de los proyectos de obra pública no es la única preocupación de los empresarios. A esta se suma la eventual aprobación de los paquetes fiscales.

De aprobarse alguna de las reformas propuestas por el Gobierno, la Cámara estima que una familia que desea construir su vivienda tendrá que pagar alrededor de un 12% más por ella.

Adicionalmente, se estaría incrementando el impuesto al traspaso de bienes inmuebles al 3%, pasando a ser el doble de lo que se cobra hoy.

En segundo término, sobresale la eventual desaceleración de los créditos en dólares.

El Banco Central de Costa Rica (BCCR) anunció en su Programa Macroeconómico 2016-2017 que prevén una desaceleración en la colocación de créditos en moneda extranjera. Estos pasarían de crecer a un 14,1% en 2015 a 6,5% este año.

“Para nadie es un secreto que la construcción es altamente dependiente del financiamiento. Esta medida es igual a decir que nos enfrentamos a una escasez de varilla o concreto”, subráyó Murillo.

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En contraparte, los créditos en la moneda nacional tendrían mayor dinamismo. Los préstamos en colones cerrarían 2015 con un repunte de 9,2% y subirían a 11% este año.

Al mismo tiempo hay otras variables que siguen sin corregirse y que inquietan a la propia Cámara, entre ellas el exceso de trámites y sus altos costos para construir.

Un estudio de la Fundación promotora de la Vivienda (Fuprovi) evidenció que en un proyecto para la construcción de 40 viviendas de interés social, solo para obtener la viabilidad ambiental de la Secretaría Técnica Ambiental (Setena) se tendría que disponer de ¢5,2 millones y de ocho meses de tiempo.

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Por otro lado, las escasas facilidades de acceso de la población de clase media a la compra de vivienda, completa los peros del sector.

“Hay que brindar créditos diferenciados. Tenemos una clase media que no dispone de una prima del 20% pero que puede pagar una cuota”, afirmó Murillo.

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Sostenbilidad y financiamiento