Estaciones de recarga y nuevas leyes pretenden estimular la demanda

Por: Andrea Rodríguez V. 9 octubre, 2016

Ubique a Noruega en el mapa. Para el 2025 esa nación baraja la posibilidad de prohibir por completo la venta de vehículos de gasolina o diesel .

Hablamos del líder europeo y país de referencia mundial en la venta de autos eléctricos, la cual incentiva con infraestructura y beneficios fiscales.

Es claro que Costa Rica está lejos de ese mundo automotor eléctrico ideal, pero sí quiere dar el paso y parece caminar en la dirección correcta, aunque a su acostumbrado paso lento.

La primera señal positiva es la de un proyecto de ley (19.744) que se baraja en la Asamblea Legislativa y que tiene como principal objetivo la exoneración de impuestos para los vehículos eléctricos e híbridos recargables por un periodo de cinco años.

El texto entró a la corriente legislativa en octubre del 2015 y los legisladores prometen que llegará a buen puerto antes de que finalice este año.

Paralelo a la iniciativa legislativa, e independientemente de su aprobación, instituciones del sector público y privado se enfocan en dotar de infraestructura (“electrolineras”) al país para facilitar el uso de este tipo de vehículos.

De igual forma, estipulaciones contempladas en el Plan Nacional de Energía 2015-2030 terminan de robustecer los objetivos.

“El país ha tomado decisiones transformadoras y esta es la generación que tiene que tomar la decisión de abolir los combustibles fósiles y migrar al transporte eléctrico”, sostuvo Mónica Araya directora de Costa Rica Limpia.

infografia
Proyecto bajo lupa

Estadísticas compartidas por la Dirección General de Aduanas aseguran que la importación de autos eléctricos e híbridos ha crecido en más de un 400% en el país desde el 2009 a agosto del presente año, cuando se trajeron a suelo nacional 211 autos de este tipo.

Con el proyecto de ley, y sus nuevos incentivos tributarios, se proyecta que para el 2022 la cantidad de vehículos eléctricos que circulen en las calles nacionales alcance las 34.250 unidades.

Sin embargo, son varios los puntos que todavían no convencen a legisladores y partes interesadas. Parecen ser desencuentros menores.

Si bien en el proyecto se asegura que los incentivos fiscales se aprobarían solo para los primeros 100.000 vehículos importados después de la aprobación, se discute el establecimiento de un valor máximo a exonerar por vehículo, unos $18.000.

Al mismo tiempo, la pretensión de que los beneficios se extiendan para los carros híbridos alarga la discusión.

“Le hemos explicado a los diputados que el proyecto busca la cero emisión de gases, con los híbridos se perdería ese objetivo”, comentó Alan Blanco, encargado de transporte eléctrico de la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL).

Por otra parte, el texto exige que las empresas distribuidoras estarán obligadas a instalar estaciones de recarga en los espacios más poblados del país (tanto dentro de la GAM como en el resto del territorio), cada 80 kilómetros en vías nacionales y cada 120 kilómetros en vías cantonales.

Esta propuesta es cuestionada por el nivel de inversión que representaría y el origen de los recursos para su ejecución.

Se espera sea en el reglamento de la ley, donde queden solventadas las disposiciones que hoy generan duda.

Primero lo primero

Con la consigna que la motivación para terminar de despertar la conciencia ambiental sea la instalación de una infraestructura robusta que elimine los temores de utilizar un carro eléctrico, las alianzas público privada salen al paso.

Se espera que para antes de que finalice octubre, representantes de importadores de vehículos, distribuidores de energía y desarrolladoras inmobiliarias firmen un convenio que promueva la instalación de estaciones de recarga a nivel nacional.

Una vez firmada la alianza, los dueños de un vehículo eléctrico podrán gozar por dos años de recargas gratuitas.

Tal iniciativa se sumaría a otros esfuerzos independientes que ya contabilizan ocho puntos de recarga a lo largo del territorio nacional. Es decir, el país podría llegar a contar con más de 20 “electrolineras” para el 2017.

“Dentro de nuestra flotilla también tenemos un bus eléctrico que pretendemos ponerlo en una empresa de autobuses para que los autobuseros vean costos. También hay un plan de poner un taxi a prueba”, dijo Blanco.

Y es que parece que lo más difícil ya se ha hecho. Hoy Costa Rica genera prácticamente el 100% de su electricidad mediante energías renovables. Sin embargo, el pendiente del país en la reducción de emisión de gases de efecto invernadero está en el sector transporte.

Hoy, el sector provoca que un 71% de la energía que consume el país provenga de hidrocarburos. La tarea está clara.