Dos extremos políticos con un perfil económico común gobernarán Grecia

La izquierda radical de Syriza y la derecha nacionalista de los Griegos Independientes (ANEL), que han sellado un pacto cuyo principal denominador común es combatir las políticas de austeridad


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Grecia tendrá de ahora en adelante una alianza de Gobierno inédita formada por dos extremos, la izquierda radical de Syriza y la derecha nacionalista de los Griegos Independientes (ANEL), que han sellado un pacto cuyo principal denominador común es combatir las políticas de austeridad.

ANEL, un partido fundado tan solo en 2012 fruto de una escisión de la hasta ahora gubernamental Nueva Democracia y dirigida por Panos Kamenos, expulsado en 2011 de ese grupo parlamentario al votar contra el segundo paquete de rescate, con motivo de una moción de confianza del Gobierno tecnócrata de Lukás Papadimos.

Los Griegos Independientes y Syriza comparten muchas posiciones en la política económica, pero ninguna visión de cómo debe ser una sociedad.

Ambos han combatido ferozmente las políticas de austeridad aplicadas por el Gobierno de Andonis Samarás y los programas de ajuste impuestos por la troika de acreedores.

Las dos formaciones quieren acabar con la tradición del partidismo y nepotismo que ha marcado las últimas décadas de este país, y que es uno de los orígenes de la crisis económica.

En ese sentido, abogan por un proceso de depuración de responsabilidades, con el levantamiento de la inmunidad parlamentaria de todos los diputados sospechosos de corrupción.

También comparten la idea de exigir a Alemania reparaciones por los daños financieros causados durante la ocupación nazi.

Pero las similitudes acaban ahí. Syriza es un partido que aboga por el multiculturalismo y la tolerancia, mientras que ANEL es exponente de tradiciones ultraconservadoras, y demanda la introducción de un sistema educativo confesional y la lucha decidida contra la inmigración.

El hecho de que estos contrastes no hayan sido obstáculo para formar un Gobierno demuestra que el acento del nuevo ejecutivo estará puesto fundamentalmente en temas económicos, es decir, en renegociar el programa de rescate y en buscar una quita de la deuda.

Ya durante la campaña electoral, el líder de Syriza, Alexis Tsipras, dejó claro que todo podía ser negociable en un futuro Gobierno, menos el denominado Programa de Salónica, un plan de reactivación de la economía y de lucha contra la crisis humanitaria cuyo coste asciende a 12.000 millones de euros.

Ambos dirigentes tienen una trayectoria diametralmente opuesta: Tsipras, de 40 años, e ingeniero industrial, empieza su carrera política en el seno del partido comunista griego (KKE) , mientras que Kammenos, licenciado en economía, comenzó directamente como diputado de Nueva Democracia en 1993.

En 2007, fue nombrado viceministro de Marina Mercante y su trayectoria en el partido conservador, principalmente como diputado, se mantuvo hasta su expulsión del grupo parlamentario.

Se le atribuye estar bien conectado con los servicios secretos, desde que fue miembro de la comisión de Defensa y Asuntos Exteriores.

Su discurso político en los últimos años siempre ha tenido tintes populistas, con un fuerte acento euroescéptico, y su carácter ha sido impulsivo, algo que contrasta con Tsipras, más tranquilo y en la recta final de la campaña, incluso conciliador.

Según los analistas, todo indica que se trata de un matrimonio de conveniencia con fecha de caducidad, aunque no a corto sino a medio plazo, pues son muchos los proyectos que se pueden llevar a cabo, no solo económicos, antes de tener que abordar las incompatibilidades.

Entre estos proyectos figura el restablecimiento de los salarios de los uniformados, que defienden ambos partidos, pero que también ha sido dictado por el Tribunal Supremo Administrativo, como la restauración de la televisión pública ERT, cerrada de la noche a la mañana por el Gobierno anterior.

Tsipras, sin embargo, no podrá previsiblemente sacar adelante ninguna política de inmigración, ni tampoco el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Sobre este último punto, el líder izquierdista reconoció ya hace unos días en una entrevista con todas las televisiones griegas, que no sería su "prioridad", y que sería algo a tratar cuando se hayan resuelto todos los problemas económicos, indicio de que el pacto con Kammenos ya estaba presellado.

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