Estudio de economía colaborativa con 107 empresas muestra ajuste del modelo

Por: Manuel Avendaño Arce 18 diciembre, 2016
Empresas internacionales como Uber y Airbnb, crecen sin conocer límites geográficos, sociales ni económicos.
Empresas internacionales como Uber y Airbnb, crecen sin conocer límites geográficos, sociales ni económicos.

En 2010, la escritora Rachel Botsman habló de economía colaborativa por primera vez durante el evento TEDxSydney.

Seis años después, ese concepto llevado a la práctica como negocio por empresas internacionales como Uber y Airbnb, crece sin conocer límites geográficos, sociales ni económicos.

América Latina no escapa de esa realidad, incluso en la región operan compañías autóctonas que compiten con firmas internacionales como Home Away, OLX o Cabify, por ejemplo.

El primer Informe de Economía Colaborativa en América Latina,mapea la expansión de este modelo de negocios por la región. El estudio fue elaborado por seis periodistas de la región especializados en economía y tecnología, quienes mediante cuestionarios se pusieron en contacto con 107 empresas de economía colaborativa fundadas en América Latina en los últimos años.

El informe fue publicado por el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Ministerio de Economía y Competitividad de España.

El trabajo de campo y las entrevistas se realizaron entre agosto y noviembre del 2015 y el estudio se presentó en abril de 2016.

Se incluyeron 33 países de Norteamérica, Centroamérica, Surámerica y el Caribe.

¿Qué es?

La economía colaborativa es un fenómeno que cambió el statu quo , incomodó mercados regulados y obligó a los gobiernos a renovar legislaciones en un intento de poner límites.

María Sobrino, subdirectora de estudios de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia de España, define la economía colaborativa como un proceso que se desarrolla mediante la tecnología y la Internet.

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“Es el conjunto de actividades económicas y sociales en las cuales los agentes ponen a disposición activos, bienes o servicios infrautilizados, sin transferir la propiedad, a cambio o no de un valor monetario, por medio de la participación en plataformas digitales no anónimas empleando Internet”, agregó Sobrino.

Compañías internacionales

Los investigadores mapearon y consultaron empresas fundadas en países de América Latina, pero también analizaron las firmas internacionales que operan en las naciones de la región.

Airbnb es la única compañía internacional que tiene presencia en los 33 países donde se desarrolló la investigación.

Otras firmas internacionales con fuerte presencia en la región son Couchsurfing, IntercambioCasas, Home Away y Etsy.

Uber opera actualmente en 15 países de la región, según datos de su página web.

Las empresas dedicadas a actividades de alojamiento y hospedaje como Airbnb e IntercambioCasas son las que están presentes en más países de Latinoamérica.

Le siguen las empresas de transportes como Uber, Cabify y Blablacar que comparten presencia con portales dedicados a compraventa como OLX y ebay.

Empresas autóctonas

América Latina es un importante mercado para los negocios de economía colaborativa.

La investigación logró determinar las limitaciones, las expectativas y los mercados donde operan estas empresas fundadas en Latinoamérica en los últimos años.

La mayoría de ellas fueron fundadas en Brasil, país que concentra el 32% de estos negocios en la región y que se dedican a este nuevo modelo de economía.

Le siguen Argentina (13%), México (13%), Perú (11%) y Colombia (9%).

El 26% de estas firmas trabajan para ofrecer servicios a otras compañías, además de transporte, hospedaje y educación, si se ven los datos según los sectores donde operan.

De acuerdo con los servicios que brindan, el 27% de las empresas desarrolla actividades de alquiler, 13% de intercambio de bienes, 13% de producción o mercadeo, y 12% de venta de algo nuevo.

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César Buenadicha y José Luis Ruiz, consultores de Fomin, explicaron que la economía colaborativa se vuelve especialmente interesante para países de bajo desarrollo en la región, donde las personas siguen confiando las unas en las otras, clave para el éxito de este modelo.

El 69% de los empresarios consultados en el estudio aseguró que las firmas fundadas en la región buscan como fin principal crear nuevas formas de economía, el 53% trata de mejorar la calidad de vida de las personas, y 50% fortalecer la economía local.

Límites y regulaciones

La llegada de este incipiente modelo económico a la región implica que los gobiernos deben generar regulaciones.

Kike Sarasola, presidente y fundador de Room Mate Hotels y BeMate.com, aseguró que la economía colaborativa hay que regularla, pero con inteligencia.

“No puede ser que un hotel tenga que cumplir 500 leyes regulatorias y el piso de un particular no tenga que soportar ninguna”, concluyó Sarasola.

Las regulaciones son a la vez límites para este tipo de empresas.

Algunas ciudades como Sao Paulo, en Brasil, lograron crear normativas municipales para regular los servicios de Uber.

En Costa Rica existen iniciativas en la Asamblea Legislativa para generar legislación enfocada principalmente al mercado de movilidad colaborativa, es decir, servicios como los que ofrecen Uber y Obnis.

Empero, no hay ninguna regulación vigente para los servicios de hospedaje que ofrecen los portales web como Home Away.

Airbnb se acercó al Ministerio de Hacienda para ofrecer un mecanismo que permita recaudar y transferir el impuesto de venta sobre todas las transacciones que se realicen en el país.

Precisamente las regulaciones son uno de los límites para crecer que señalaron los empresarios en la región.

Aunque existen otros factores ligados con el modelo del negocio y con la capacidad de adaptación, que tienen más peso para quienes emprendieron una iniciativa de este tipo. Los gerentes consultados consideran que el desconocimiento del negocio pesa en un 60% como límite para crecer.