Ejecutivo reformula estrategias para debate fiscal con pocas cartas en su manga

Por: Daniel Salazar Murillo 8 mayo, 2016

La mesa de discusión fiscal estrena nuevas reglas, nuevos papeles y una reconfiguración del debate parlamentario.

El tercer año legislativo inaugura un directorio para enfrentarse a los mismos pendientes y las mismas promesas: efectuar recortes, mejorar la recaudación y –si alcanza el tiempo– discutir impuestos.

El escenario obliga al Poder Ejecutivo a buscar estrategias distintas en la Asamblea, en un año donde la sombra de las elecciones del 2018 se expande sobre los partidos tradicionales y en el que la crisis fiscal mantiene su crecimiento. ¿Qué opciones quedan abiertas al Gobierno para agilizar el debate?

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Un año de avances insuficientes

“¿Cómo fue que nosotros decidimos simplificar el tema fiscal para efectos del manejo legislativo? Hicimos ocho proyectos pequeños, en lugar de uno solo, grande complicado y pesado”, explicó el mandatario Solís Rivera en un chat en línea, este 3 de mayo.

Se refiere a los planes fiscales clave presentados por los anteriores presidentes, fallidos a largo plazo: la Ley de Pacto Fiscal, de Pacheco de la Espriella; el impuesto sobre el valor agregado, de Arias Sánchez, y, sobre todo, la ley de solidaridad tributaria, de Chinchilla Miranda. Ninguno logró sobrevivir para poder aplicarse o convertirse en leyes.

La actual administración optó por transformar su reforma en ocho proyectos, de los que solo ha logrado aprobar la Ley para Mejorar la Lucha Contra el Contrabando (9.328).

Otros están en camino, aunque lejos de un segundo debate. El proyecto de creación de un impuesto a sociedades (reformulación del proyecto presentado en agosto del 2006 por Arias Sánchez), el proyecto de Caja Única del Estado (para el aprovechamiento de superávits) y la iniciativa para establecer un tope de pensiones de exdiputados ya fueron dictaminados positivamente en comisión.

Más lejanos aún están el proyecto contra el fraude fiscal –ralentizado por la propuesta de un registro de accionistas a manos del Estado–, el proyecto de ley para ordenar los regímenes de exoneración y las reformas a los impuestos de renta y ventas, para los que la discusión aún ni siquiera comienza.

Ese lento avance destaca entre la promesa fallida del anterior Directorio Legislativo de dedicar el periodo 2015-2016 exclusivamente a la discusión de recortes y mejoras en la recaudación, a fin de enfocar a la actual legislatura en el debate de nuevos impuestos.

A pesar de ello, el acuerdo firmado para llevar a Antonio Álvarez Desanti a la presidencia del Congreso calca la misma idea.

Ante los avances insuficientes, el Ministro de la Presidencia, Sergio Alfaro, reconoce que es necesario reformular estrategias.

“Con el nuevo directorio se abren posibilidades de generar acuerdos con los proyectos de gasto y fraude fiscal. La mayoría de fuerzas políticas coinciden en que, superadas estas discusiones, se podrá proceder con el análisis de los proyectos de ingreso”.

“Así que lo que veo es una necesidad de abordaje distinto del que venía haciéndose”, evalúa.

Nuevas cartas, nuevo juego

Mientras el Poder Ejecutivo alista su nueva estrategia, los analistas avizoran una baraja de acciones pequeña y poco promisoria.

“El margen de maniobra es prácticamente mínimo. Está supeditado a las vías rápidas donde tampoco pueden augurarse muchas posibilidades”, valora el politólogo Daniel Calvo.

Cualquier opción para aplicar una vía rápida para un proyecto de ley en la Asamblea requiere de 38 votos en el plenario, un número lejos del alcance del Ejecutivo a corto plazo.

Para Calvo, el margen de acción se encuentra en otros ambientes donde la supeditación del ingreso a la Alianza del Pacífico a la aprobación de nuevos impuestos podría ser una de las estrategias..

“Podría ser un mecanismo de presión indirecta a los diputados”, resalta.

Mientras tanto, el politólogo Gustavo Araya considera que el Poder Ejecutivo está asumiendo una postura distante a la de un “operador político tajante”.

“El mismo Gobierno reconoce que la situación fiscal puede sostenerse hasta el 2018. No hay inocencia alguna en ello: está cediendo ‘responsablemente’ el tema a los diputados”, estima.

La posibilidad de que el PUSC o el PLN lleguen a Zapote en el 2018 puede provocar cambios en sus posturas.

¿Qué es el diálogo?

Álvarez Desanti, nuevo presidente de la Asamblea, anuncia la receta para agilizar la reforma fiscal: “Diálogo, diálogo y más diálogo”, repite, recordando la vieja fórmula política.

Pero, ¿en qué consiste el diálogo en la Asamblea Legislativa?

El ministro Alfaro destaca que durante el año pasado su cartera mantuvo presencia diaria en el Congreso, por medio del viceministro de la Presidencia.

“Ya inició el diálogo y negociación con las distintas bancadas para lograr que los proyectos de interés nacional no detengan su avance durante las sesiones ordinarias”, rescata acerca de los primeros tres meses de sesiones ordinarias que le esperan al Gobierno, donde no podrán definir la agenda de discusión.

Mientras tanto, en la bancada más numerosa, Rolando González, del PLN, espera una actitud proactiva del Gobierno.

“El Presidente adopta un tono más prudente, mesurado y conciliador. Eso me da esperanza de que hayan mejores vasos comunicantes. Estoy seguro de que así lograríamos sacar varias leyes en mayoría de control y reducción”, afirma el legislador.